Sanches, - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Sanches,

Etapa Electónica 1
Sanches,
 
Médico de la Realeza Rusa
 
 
Por: Zvi Avigdor, New York, E.U.
 
 
Durante mi reciente visita a San Petersburgo, Rusia, tuve la oportunidad de admirar las joyas artísticas del Hermitage. Como es bien sabido, las obras maestras de este museo comenzaron a ser adquiridas en el siglo XVIII por la emperatriz Catalina II La Grande, quien dedicó su reinado a resplandecer en todos sentidos a esa ciudad, la capital rusa de entonces. Y es por eso que se le llama «La Grande», por haber logrado, entre otras cosas, hacer de San Petersburgo una metrópoli equivalente en magnificencia a las principales de Europa como París, Londres y Viena. Sin embargo, pocos saben que Catalina sufrió de una enfermedad peligrosa antes de ser emperatriz y que fue salvada de ella por un médico judío. Quizá, sin esa intervención médica, Catalina hubiera muerto y San Petersburgo jamás hubiera encontrado a alguien que le procurara un embellecimiento tan extraordinario. Tal vez ninguna otra persona hubiera surgido con la entrega que caracterizó a Catalina y en consecuencia, San Petersburgo no gozaría de las piezas artísticas ni de la belleza arquitectónica que es hoy. El médico del que hablamos fue Antonio Ribeiro Sanches (1699-1783) quien nació en Castello Branca, Portugal, en el seno de una familia cripto-judía. Durante su juventud, las persecuciones inquisitorias lo obligan a huir a Holanda y es allí, en la Universidad de Leyden, donde cursa la carrera de medicina. Se destacó tanto en sus estudios, que fungió como ayudante del famoso profesor Herman Boerhaave apodado en esa época el «médico maestro de Europa».
 
Durante 1727, Sanches pasa un tiempo en Londres, Inglaterra, donde se interesa por las condiciones de los encarcelados y sugiere reformas para las prisiones; es de notar que éstas antecedieron con medio siglo a       aquellas por John Howard, considerado el pionero de las innovaciones penitenciarias modernas. En el año de 1731, la emperatriz rusa Anna Ivanovna solicita de Boerhaave que recomiende a un médico para la corte rusa y este sugirió, sin pensarlo dos veces, a nuestro protagonista. Así, a la edad de 32 años, Sanches viaja a San Petersburgo y toma el puesto. Sus dotes como doctor de cabecera de la realeza Romanov conducen a que en poco tiempo sea también nombrado Médico Jefe de los Cadetes y eventualmente es elegido Miembro de la Academia Imperial de Ciencias.
 
A nueve años de la llegada de Sanches a la capital rusa, la monarca muere y su sucesora, la regente Anna Leopoldovna lo mantiene como su médico personal, así como del joven príncipe Iván Antonovich. Para ese entonces, Antonio Ribeiro contaba, además de sus funciones en la corte, con una práctica muy extensa; a pesar de ello, encontró tiempo para hacer estudios de investigación clínica, y para coleccionar libros y manuscritos de medicina. Como veremos, esta colección personal fue substancial.
 
Anna Leopoldova termina su mandato en 1741 y asume el poder Elizabeth Petrovna. A pesar de que casi todos los miembros de la corte fueron reemplazados por ella, la nueva emperatriz decide retener al Dr. Sanches pues no sólo le tenía afecto por su carisma, sino que sus consejeros le comunican que poseía ya reputación como uno de los mejores médicos de Europa.
 
Es tres años más tarde, en 1744, que sucede la intervención médica salvadora que señalamos al comienzo de este ensayo: la princesa Sofía Augusta, de 15 años de edad, se enferma de un padecimiento «grave» (según lo escribió en sus propias Memorias) y es Sanches quien con gran dedicación la atiende y la recupera. Esta dama se convertiría (28 años después, en 1762) en la emperatriz Catalina II («La Grande»), ocupando el trono durante 34 años, durante los cuales habilitó a la ciudad de San Petersburgo según ya dijimos. En esas Memorias, la futura soberana describe detalladamente el estado crítico en el que se encontraba y atribuye su curación completa a los esfuerzos de Sanches.
 
Diez años después del alivio de Sofía Augusta, aún reinaba la emperatriz Elizabeth Petrona, quien decide nombrar al Dr. Sanches Consejero de Estado en Materias Médicas; pero 3 años más tarde, en 1757, ésta le exige súbitamente su renuncia y desalojo de la ciudad de San Petersburgo. La soberana rehúsa darle explicación alguna con respecto a su decisión, quedando tanto Sanches, como la realeza entera, estupefacta. Aún más, sorprendentemente, en la ceremonia de despedida, la emperatriz alaba a nuestro personaje por sus grandes habilidades profesionales y por su honestidad en el cumplimiento de su trabajo. La corte queda asombrada de tal disposición, especialmente por saber que la reina estimaba y respetaba a Sanches, quien además, jamás se inmiscuyó en la política.
 
Con gran pesar e incredulidad, Antonio Ribeiro se ve obligado a vender su casa, perdiendo dinero en la transacción, debido a la prisa a él impuesta. Asimismo, no se le dio indemnización alguna a pesar de haber trabajado durante 26 años como médico principal de la corte. Su vasta biblioteca médica personal compuesta por colecciones raras de impresos y manuscritos, sí fue comprada por la emperatriz, pasando a ser parte de la Biblioteca Imperial.
 
Sanches decide radicar en París. El misterio de la causa de su despido no lo deja en paz y escribe cartas de indagación a la aristocracia rusa. Finalmente, el presidente de la Academia Imperial de Ciencias le informa que la única razón de su despido era el hecho que la emperatriz odiaba a los judíos y ésta se enteró que él profesaba esa religión.
 
Tal aseveración es confirmada por otros miembros de la Corte y la noticia produce en Antonio Ribeiro enorme desilusión, causando un revés en su persona. Decide ahora abrir un consultorio en el barrio más pobre de París, dando tratamientos gratuitos y cae eventualmente en la ruina. Continuó escribiéndose con algunos dignatarios rusos, amigos del pasado, quienes sintieron lástima por él y en 1762, al asumir el trono Catalina II «La Grande» se le convence en ayudar a Sanches. Obviamente ella recordó la condición médica de la que Sanches la había aliviado y accede a otorgarle una pensión de por vida, de 1000 rublos anuales.
 
Sanches se distinguió por varias publicaciones, escribiendo en varios idiomas. Como ejemplos tenemos su obra en francés Dissertation sur l 'origine de la Maladie Venèriène escrita en 1750 que trata acerca del origen de las enfermedades venéreas; su trabajo en portugués Cartas sobre e Educao de Mocidade de 1760, habla sobre la educación en las escuelas y universidades, incluyendo críticas y soluciones; y en su tratado en latín De Cura Variolarum Vaporarii Ope apud Russos (1768), fue el primer escritor en la historia en presentar a los doctores europeos los beneficios médicos del baño de vapor ruso.
 
Recordemos a este médico excepcional ahora que se cumplen exactamente doscientos cincuenta años de esa gran injusticia a él impuesta. Merece amplio reconocimiento, pues aunado a sus acciones y aportaciones, brindó a Catalina La Grande una brillante actuación profesional, cambiando así quizá la historia de San Petersburgo para siempre.
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