Rosenau, - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Rosenau,

Etapa Electónica 1
 Rosenau,
 
Fundador de la Escuela de Salud Pública de Harvard
 
 
Por: Zvi Avigdor, New York, E.U.
 
 
Se han cumplido 85 años de la creación del Harvard School of Public Health, en Boston, Massachussets, EUA, magno establecimiento que en el transcurso de su historia ha revolucionado la salud pública mundial. Su fundación fue gracias a un gigante de la medicina preventiva; un individuo del que se dice que probablemente ningún otro médico en la historia fue, por sí solo, maestro de tantos estudiantes de esa materia. Se trata del Dr. Rosenau, pionero en el desarrollo de programas de contención y erradicación de enfermedades infecciosas e instaurador de normas de higiene que hoy son universalmente vigentes.
 
Sus contribuciones fueron fundamentales también en el área de conservación de alimentos y substancias biológicas. La inocuidad actual de los alimentos es el resultado de la participación conjunta del gobierno, agricultores, fabricantes y tiendas para su venta, y nuestro personaje jugó un papel crucial en la instauración de medidas para que tal coordinación fuera exitosa.
 
Milton Joseph Rosenau (1869-1946) nació en Filadelfia, Pennsilvania, E.U. en el seno de una familia judía tradicional y realizó la carrera de médico en la universidad de su estado natal. Al graduarse, tal como era rutina en ese entonces para aquellos americanos que buscaban mejor preparación en una especialidad, viaja a Europa a hacer su internado y residencia. Es en París, Viena y Berlín donde cursa estudios de postgrado en bacteriología, epidemiología, medicina preventiva e higiene.
 
A su regreso a los E.U., toma un puesto en Washington, D.C. como bacteriólogo en el United States Public Health Service (USPHS), el Servicio de Salud Pública de los E.U. Gracias a su preparación y una gran vocación, Milton se distingue rápidamente en su trabajo, siendo asimismo reconocido por sus dones como líder. Durante el transcurso de 18 años que desempeñó su cargo en el USPHS, creó programas modelo de investigación epidemiológica de varias enfermedades como la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla, la malaria, la tuberculosis, la lepra, el botulismo y otras. Asimismo, Rosenau se dio a conocer por perfeccionar la pasteurización de la leche, por sus descubrimientos en los campos de substancias antisépticas y germicidas, y por diseñar nuevas técnicas de esterilización.
 
A sólo 5 años de su regreso de Europa, Rosenau era considerado un experto en lo que respecta a las cuarentenas y el gobierno federal lo manda a San Francisco a ejercer como Oficial Jefe de Cuarentenas de 1895 a 1898. Asimismo, durante un brote de viruela en 1898, es enviado a Santiago de Cuba donde desarrolla planes de cuarentena para los puertos cubanos y puertorriqueños. Su dedicación, brillantez y empeño logran que a su regreso de las islas caribeñas sea nombrado, en 1899 -¡a escasos 30 años de edad!-, Director del Laboratorio de Higiene del USPHS.
 
En el año de 1900 participa en el Congreso Internacional de Medicina en París y aprovecha para perfeccionar sus conocimientos en el Instituto Pasteur. Es interesante notar que durante la Conferencia de Estados Americanos efectuado en la Ciudad de México en 1901, fue delegado de su país.
 
En la década que fungió como director del Laboratorio de Higiene del USPHS, Rosenau convirtió a ese pequeño laboratorio en toda una institución, con divisiones en bacteriología, química, patología, farmacología, zoología y biología. En ese período hizo también investigaciones en alergia e inmunología siendo un pionero en descubrimientos relacionados a mecanismos fisiológicos involucrados en el shock anafiláctico (sus aportaciones en este campo lo hicieron acreedor, en 1945, de la "Medalla de Oro Norteamericana por Contribuciones Sobresalientes en Alergia"). Pero en 1909 deja este recinto para aceptar el primer puesto en la historia de "Professor" (catedrático e investigador) de Medicina Preventiva de la escuela de medicina de la Universidad de Harvard en Boston, Massachussets, E.U. Allí cimentó las bases del curso que eventualmente seria reconocido como el de más excelencia en el mundo.
 
El Dr. Rosenau dejó también marca en los anales de la historia al fundar en 1919, la Escuela de Salud para Oficiales Militares, auspiciada conjuntamente por las instituciones Massachussets Institute of Technology (MIT) y Harvard. Pero sus aportes no quedaron allí: tres años después funda la Escuela de Salud Pública en Harvard (1922), quedando él como director de su departamento de epidemiología, puesto que mantuvo hasta 1935.
 
Nuestro personaje gana, en 1913, la Medalla de Oro de Medicina [Norte] Americana. Al siguiente año es escogido miembro del Consejo de Salud de Massachussets, fungiendo también como jefe de la división de sus laboratorios biológicos (de 1914 a 1921). Aún más, tomó al mismo tiempo el cargo de patólogo del Departamento de Salud del Estado de Massachussets.
 
Durante la Primera Guerra Mundial, Rosenau deja temporalmente su profesorado en Harvard para ofrecer sus servicios al ejército. Así, con el grado de teniente, trabaja en el Hospital Naval Chelsea de Boston. Al aparecer la terrible epidemia de influenza del año de 1918, Rosenau es de los primeros en participar en las investigaciones y esfuerzos para la contención de la misma ya que la aflicción comenzó en los reclutas, causando bajas sorprendentes en los campos militares norteamericanos. Esa epidemia es considerada ahora como la más mortal de la historia (70 a 100 millones de muertos mundialmente) y gracias al trabajo arduo de Rosenau y algunos más, se pudo comprender la fisiopatología de este azote para poder prevenir y mejor combatir su futura aparición.
 
Milton mostró apego a sus raíces. Curiosamente escribió un artículo llamado El Código Sanitario de los Judíos. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, participa en varios proyectos médicos para ayuda a damnificados europeos judíos e inclusive viaja en el año de 1922, con el American Jewish Relief Committee (Comité Americano de Socorro Judío) a Europa Oriental y a varios puertos de Rusia. Notemos también que en el verano de 1927, viaja a Palestina y hace notas diarias de las condiciones de salud de las áreas que visita y de los asentamientos judíos.
 
En 1933 toma el cargo de Presidente de la Sociedad (Norte) Americana de Bacteriólogos y en ese mismo año se le entrega la prestigiosa Medalla Sedgwick.
 
Después de 25 años fructíferos en Harvard, en 1935, teniendo 65 años de edad, acepta el puesto de jefe del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte. Posteriormente, en 1940, al crearse allí la Escuela de Salud Pública, se nombra a Rosenau su primer director; cargo que ocupó hasta su muerte 6 años después.
 
Las publicaciones del Dr. Rosenau fueron sorprendentes en número y calidad. Además de escribir más de un centenar de artículos con respecto a las enfermedades infecciosas citadas, trató sobre diversos temas sanitarios como son: la intoxicación por alimentos contaminados, las vitaminas en la leche y guías para la elaboración de leyes gubernamentales para la óptima preservación de alimentos y medicinas. Su libro Medicina Preventiva e Higiene (1913) se convirtió en clásico inmediato y fue usado como libro de texto hasta el advenimiento de los antibióticos 3 décadas después; éste fue apodado "la biblia" por los estudiantes de salubridad y fue traducido a varios idiomas incluyendo el chino. Otros libros de importancia fueron La Desinfección y los Desinfectantes (1902); y La Cuestión de la Leche (1912).
 
 
M. J. Rosenau, en uno de sus escritos hizo esta observación: "Podemos encontrar monumentos erigidos a héroes que han ganado guerras, pero no existen monumentos que conmemoren a quienes las han evitado y lo mismo sucede con las epidemias". Muy cierto; si fuera así, encontraríamos la estatua de Rosenau en las plazas centrales de todas las ciudades del mundo.

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