Rosario Castellanos - Intelecto Hebreo

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01/08/2017
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Rosario Castellanos

Etapa Electónica 1
La ironía en la obra temprana de
Rosario Castellanos

 
Por: Becky Rubinstein F.
 
Laura Guerrero Guadarrama es la autora de la obra anunciada. Rosario castellanos, poeta oriunda de Chiapas es el anzuelo de sabrosa carnada por atrapar. Y la ironía, figura metafórica, es el instrumento de análisis de la poderosa obra de la inolvidable Rosario.

Balún Canán, Mujer que sabe Latín, entre otros textos, eternizaron su paso por el mundo literario y extraliterario, mientras que su estancia como Embajadora de México en Tierra Santa, donde encontró un trágico y prematuro fin, la vincula al pueblo de Israel a la manera de un pacto basado en la memoria.

El haber nacido en Chiapas donde pocas sabían Latín, por aquello de que "Mujer que sabe latín... ni tiene marido ni tiene buen fin", es decir donde la mujer era considerada de segunda y los indígenas cedían el paso a los considerados superiores, la orilló a blandir la pluma, a la manera de espada.

Y qué mejor arma que la ironía, detectada y analizada por la Dra. Guerrero, narradora, guionista, productora radiofónica y maestra de la UTA, además de crítica y especialista en Literatura Infantil y Juvenil, entre otros atributos.

Si bien se considera a la ironía una de las estrategias propias del Barroco, su existencia debió haber sido previa: el mundo grecorromano lo utilizaba y la Biblia, también e imaginamos que hombres de otras culturas la utilizaron como escudo o arma en defensa propia, de algún desvalido. O de apoyo a alguna causa, perdida o no.

En el prólogo, Samuel Gordon, inspirado en autores como Ballart, Booth, Jankelecich, Muecke, define a la ironía como un mecanismo multiforme, sutil y complejo que requiere de mucha agudeza y finura para proceder a su detección y re significación por parte de los lectores. Se trata de decir algo que, finalmente, no se escribe, pero debe entenderse mediante gran sutileza.

Lo anterior nos lleva a valorar en su justa medida la labor cuasi detectivesca de la Dra. Guerrero, quien se ha entregado al estudio de la vida y obra de Rosario Castellanos dando origen a artículos, conferencias, congresos, programas radiofónicos además de un gran etcétera.

Detective que lee entre líneas, que resignifica palabras e incluso silencios se sustenta en testimonios como los de Beatriz Reyes Nevares, para quien: Rosario poseía un humorismo inagotable, que se manifestaba en su conversación chispeante, en ella incorporaba frases del más popular de los arraigos y una serie de figuras que fluían con la mayor espontaneidad (...) Tenía una verbosidad, una alegría... Alegría era todo lo que se desprendía de Rosario. Un gran entusiasmo por la vida, un enorme amor por todo lo que hacía (...) Guerrero nos muestra la otra cara de la moneda, la que ironiza cuando exagera la fuerza de las afirmaciones (como las hiedras parásitas, colgué mis desmadejadas ramas de los árboles corpulentos y chupé su savia para sostenerme, no erguida -que me era consustanciablemente imposible- sino apenas verde...) cuando utiliza adjetivos, apodos (Maru no se parece a un loro sino cuando habla).

Cuando mezcla palabras y conceptos elevados con términos de a diario (perdón, debí decir una leve doble barbilla), cuando critica e intensifica sus defectos. (Yo experimentaba sin remordimientos el maligno alborozo de haber asesinado un fantasma). Cuando compara objetos extraídos de contextos diferentes (Tú también la hiciste a tu imagen y semejanza y ahora Maru está muerta). Cuando habla con desdén de temas serios (Es una gran sala con pisos como de lana y columpios).

Acuciosa, la doctora Guerrero detecta, además, el uso de dichos e imágenes literarias y cinematográficas para jugar con ella; se vale de los detalles que hay detrás de las palabras; mantiene un diálogo interior o crea diálogos imaginarios. O bien rompe el efecto humorístico. Y muchas argucias más...

Y si hemos entendido bien, Tablero de Damas, la primera obra dramática de Rosario, es magna ironía, subversión genérica, cumbre de la parodia, el sarcasmo y la sátira donde "las personajas cuentan, platican, chismean, se chotean, se secretean, cuchichean. Hay un juego bélico, es la guerra (Guerrero, 63) Al fin de cuentas, "una exposición satírica de la sociedad; un manejo de la crítica que no se limita a la micro-comunidad de las escritoras" (Guerrero, 73). Y más allá de la obra dramática, titila como estrella, la tesis de Rosario donde descuella como gran estratega: dice sin decir, afirma sin afirmar, critica sin criticar: (...) cita el pensamiento de los grandes filósofos, y al reproducir sus argumentos y sus discursos, los pone en evidencia, señala el absurdo y el ridículo. (Guerrero, 77). Y luego añade la doctora Guerrero:
Los fragmentos que nos presenta Castellanos son irónicos porque los filósofos citados pretenden ser sabios y se muestran resentidos, absurdos y misóginos. Weiniger llega a decir que los hombres, todos, son genios en potencia. La lista de sarcasmos contra la mujer es enorme y se torna absurda: la mujer carece de lógica, la mujer miente porque ignora la verdad, es amoral, no tiene alma (Guerrero, 77).

Rosario -afirma Guerrero- jamás pierde la cordura frente a sus examinadores. Recordemos que dicha tesis fue engendrada a mediados del siglo XX, y pocas se atrevían a contradecir a los grandes pensadores.

Esgrimiendo la palabra dignamente, Rosario abofeteó a las buenas conciencias con una frase concluyente:
El espíritu, al servirse del cerebro, hace instrumento suyo todo de cuerpo. Y si decimos cuerpo, decimos sexo, cuerpo de mujer, cuerpo de hombre. Es lícito hablar, según el instrumento que utiliza, de un espíritu masculino y un espíritu femenino.

Y con la ironía y sus diferentes matices, punzantes y agudos, Rosario, concluye la investigadora, se unió a ese pequeño grupo de escritoras y escritores mexicanos que se han despojado del aire grave de los importantes para vivir desde la humildad del humor y la ironía (Guerrero, 85)
 
Guerrero, Guadarrama, Laura, La ironía en la obra temprana de Rosario Castellanos, México, 
EÓN- UIA, 2 005.
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