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08/09/2017
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Reportero de la Historia

Etapa Electónica 1
 
Reportero de la Historia

Por: Aarón Maya (París, Francia)
 
No todas las crónicas de las civilizaciones, sobre todo en sus inicios, tuvieron los suficientes y fieles registros escritos de su historia. Generalmente, éstos llegaron con posterioridad, tomando muy en cuenta la historia oral y leyendas de los mismos, fuentes a todas luces no muy confiables.

Entre las culturas que se dieron en oriente, como la sumeria, judía, egipcia y otras con mayor o menor grado de importancia y duración, este fenómeno se repitió constantemente.

Se puede afirmar que en el caso de la civilización judía, pasarían unos 3,000 años para que su historia oral se fuera convirtiendo en escrita; lo mismo podemos decir -aunque en una menor escala de tiempo- de civilizaciones como la china, vikinga, celta o mesoamericana.
 
Fue hacia el siglo V a.e.c. dentro de la llamada cultura occidental, se dieron las bases de la historia con los suficientes elementos con que la conocemos, en la persona de Herodoto (Heródoto) de Halicarnaso, quien dejó una gran obra de sus múltiples viajes, con la gran diferencia de que no se trataban de simples crónicas o reportajes, sino escritos que incluían anécdotas, experiencias y emociones, de los acontecimientos y sus actores.

Sin duda antes de Herodoto existieron escritores que con mucho celo y dedicando mucho de su tiempo, conformaron grandes archivos de reinados, guerras, grandes migraciones y turbulencias, pero él modificó esos fríos catálogos introduciendo elementos intelectuales y hasta espirituales de esos países y personas que él visitó y trató.

Dentro del mundo occidental se le considera el padre de la historia, palabra que se origina de «historie» que significa investigación y que sirve para formar una memoria de carácter universal, como un hilo invisible que puede mostrar una visión en conjunto a generaciones que podrían ser contemporáneas, o a las de un futuro medio o remoto.
 
Halicarnaso, en el Asia Menor (actual Bodrum, Turquía) fue uno de los escenarios de las guerras médicas. Herodoto fue educado dentro de una tradición jonia y en uno de los cruces de caminos entre Oriente y Occidente que le dio un vasto conocimiento de muchos pueblos y naciones de la antigüedad, incluyendo sus ciencias y pensamientos.
 
Sin embargo, siendo un griego asiático que estaba sometido a los persas, surge en él un gran enfrentamiento entre dos mundos, con elementos como los creados por una tiranía asiática y los de la libertad griega. A causa de una revuelta en su ciudad natal, se desplaza a la isla de Samos, y desde entonces comenzó a realizar múltiples y largos viajes a regiones -que de acuerdo a nuestra actual geografía- serían: Rusia, Egipto, Babilonia, España y en general la mayoría que forman hoy la cuenca del Mediterráneo.
 
El producto de sus experiencias dio lugar a nueve libros de historia. En sus primeros tomos, describe los contactos entre esos dos mundos (Oriente y Occidente), las épicas victorias de los griegos y el declive persa, oscilando entre la narración histórica y el relato de acento homérico, de enorme altura literaria; en otros describe magistralmente a Egipto; narra la subida al trono de Darío y sus expediciones en Escitia y Libia; recoge también las derrotas de los griegos, sobre todo en las Termopilas.
 
Esos grandes registros de Herodoto, en definitiva lo hicieron diferente por su belleza en los contenidos de su escritura, sus grandes compendios y la descripción de los modelos influyentes, que hasta bien entrada la Edad Media, fueron base de la antropología y la historia.

Haciendo otro tipo de análisis de su gran obra, se observaría que no se limita a referir hechos y costumbres, sino que toca todos los campos, como geógrafo, etnógrafo y biólogo. Una auténtica investigación con aliento narrativo que incluye interpretaciones históricas, que toman en cuenta los mitos y diversas creencias. No obstante sus tremendas cualidades como primer historiador moderno, no hay que olvidar que sus escritos se dirigían a la comprensión y mentalidad griega, por lo que su neutralidad no llega a ser completa, como tampoco se exenta su tendencia natural a resaltar lo épico y la fascinación por los grandes personajes, tendencias que hasta nuestros días han marcado la historia.

No obstante sus relativas imperfecciones, son notables los acercamientos personales de los sucesos y experiencias directas, también las narraciones de terceros y sus anécdotas. Todo un pionero -reportero de la historia- que nos describió en gran medida ese mundo de la antigüedad. Usó varias fuentes y dio su opinión personal, a menudo escéptica diciendo: «Mi deber es informar de todo lo que se dice, pero no estoy obligado a creerlo todo igualmente».

La historia con sus limitantes e imperfecciones -aunque algunos lo nieguen- sigue ejerciendo una fascinación entre gran cantidad de lectores, o a través de otros medios modernos de divulgación, gracias a la labor del registro y descripción de historiadores, que cuentan con mayores herramientas que Herodoto, pero que por regla general no se separan de los principios y ejemplos que marcó.















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