Raíces - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Raíces

Etapa Electónica 1
Raíces
 
Por: Becky Rubinstein
 
(I)
Los viajes ilustran -eso se dice-. Y también, encender la T.V. y leer religiosamente los periódicos. Así pues en mi reciente viaje a Los Ángeles encendí la tele. Gratamente me encontré con el magnífico actor Richard Dreyfus, nacido judío quien comparte apellido con el capitán Dreyfus, nacido francés y culpado de alta traición, supuestamente por revelar secretos de estado al enemigo. ¿Y más allá de compartir origen y apellido, qué? -me preguntará más de uno.
El capitán Dreyfus sirvió a su patria con fidelidad y entrega, lo que no obstó que tras haber sido enjuiciado, degradado y declarado culpable, fuera enviado a purgar su delito a la Isla del Diablo. Finalmente "la verdad relumbró como un sol" -diría alguien- y Dreyfus logró limpiar su nombre.
Sin embargo, el llamado "Dreyfus Affaire" dejó sus secuelas: la separación de la sociedad francesa -e incluso internacional- en dos bandos: uno a su favor y otro en su contra. Uno a favor del "problema judío" y otro, en contra de todo lo que oliera a judío.
Richard Dreyfus, conocido mundialmente por películas como La chica del Adiós, en su aparición televisiva tocó uno de los temas más álgidos de la historia: la Guerra de Vietnam donde él participó activamente. Él como norteamericano no podría actuar de otra manera.
Conclusión: ambos Dreyfus -quizá emparentados o no- fueron judíos comprometidos: ambos defendieron la tierra que los vio nacer. El francés fue militar profesional; el otro, un actor, también sirvió a su patria. El ejemplo de este par de "Dreyfus" ilustra la búsqueda de raíces del pueblo judío en la Diáspora, a veces con resultados positivos, a veces no tanto. Y también, la devoción del judío por su nueva tierra, ora francesa, ora norteamericana.
 
(II)
En uno de los diarios más leídos de México leemos: "Exorciza traumas con cómic". Magnífico título para abandonarnos a la lectura de las noticias del día. ¿Y quién resultó ser el famoso exorcizador?
Un judío, de primera intención desconocido. Pero no: ya sabía de él y de su obra. Él es el responsable de Maus, "una novela gráfica sobre la historia de sus padres, supervivientes de los campos nazis", con la que ganó, nada más ni nada menos, que el tan codiciado Premio Pulitzer. Y lo más sorprendente: los actores de la zaga son ratones.
Art Spiegelman (Estocolmo, 1948), el exorcizador, habitante de la Manzana neoyorkina, a la que ama con locura, a pesar de ser un Best-Seller, en Sin la sombra de las Torres, de próxima publicación en la editorial colombiana Norma, se topó con pared. En el prólogo -se nos dice- el escritor, además de artista gráfico, reprocha "que ningún gran medio de comunicación estadounidense quiso publicar las páginas en su momento, ni The New Yorker, revista para la que había trabajado con regularidad a lo largo de los años 90. Sin la sombra de las Torres se fue publicando primero en el diario alemán Die SEIT, y en Estados Unidos, en la revista de temas judíos Forward".
Art, casado y hombre de familia, critica en su nueva obra sobre 11-S, la paranoia colectiva, además de la división del país a raíz de la decisión de Busch de mandar sus huestes a Irak.
"Se muestra muy crítico con la ola de patriotismo que recorrió el país tras los atentados" -se nos dice-. "Así, escribe que la invasión de banderas en el espacio público le recordó ‘los ajos’ que se ponían en las puertas para ahuyentar a los vampiros".
Conclusión: he aquí un judío, nacido tras la hecatombe nazi y nacido el año de la Independencia de Israel, quien se atreve a criticar a su tierra adoptiva. Por ende es censurado, hasta que logra hacerse escuchar en una editorial extranjera. "Las cosas son cuando tienen que ser" -diría alguien.


 

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