Protagonismo de la iglesia Católica en México - Intelecto Hebreo

Son las:
08/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Protagonismo de la iglesia Católica en México

Etapa Electónica 1
Protagonismo de la iglesia Católica en México
 
Por: León Opalín
 
La advertencia de la excomunión que la Iglesia Católica (IC) realizó al inicio del año a través del Obispo Norberto Rivera Carrera (NRC) a quienes utilicen la «pastilla del día después», incluida por la Secretaría de Salud en su cuadro médico corno un método de control natal, no sólo representa una acción en contra de los derechos humanos, también denota un endurecimiento de las «posiciones arcaicas» de la IC frente a la necesidad de evitar nacimientos no deseados. Cabe destacar que esa pastilla es suministrada libremente en casi todos los países desarrollados; varios en vías de desarrollo, y no es considerada como abortiva.
Diversos analistas consideran que NRC muestra una doble moral al condenar, por una parte a los usuarios de la pastilla, y por la otra, al liberar a los narcotraficantes por sus acciones criminales de la excomunión. Asimismo consignan que la pastilla constituye parte del trasfondo en el que la jerarquía católica se mueve para penetrar en áreas de la vida comunitaria que le han sido vedadas por el Estado Mexicano.
La IC con 1,061 millones de fieles en el mundo, mantiene actitudes dogmáticas que resultan anacrónicas en un entorno globalizado en el que las diferentes sociedades buscan nuevas respuestas a sus dudas existenciales; es por ello que enfrenta el reto de actualizar sus principios, a riesgo incluso de «perder a mayor velocidad a sus seguidores». La crisis que experimenta la IC frente a la modernidad se manifiesta en la excomunión o suspensión del actual Papa, Juan Pablo II, a más de 500 clérigos que han osado poner en duda temas de doctrina, igualmente en el abandono del celibato por 35.0% de los sacerdotes de Europa, por considerar «qué en nada ayuda a su labor evangelizadora, y en cambio, les permite entender más al hombre, a su entorno, a sus problemas; todos ellos siguen ejerciendo su ministerio sacerdotal y son muy queridos por su comunidad». El Vaticano lejos de tomar una posición más abierta a los cambios del mundo y de la ciencia, se muestra más cerrado y dogmático, lo cual en parte explica el creciente abandono de fieles que buscan refugio en otras confesiones.
En este contexto, los teólogos del Observatorio Eclesial, un grupo integrado por organismos no gubernamentales de inspiración católica, han expresado que es lamentable el rechazo de la IC a la «anticoncepción de emergencia», demandando que la jerarquía católica apruebe el uso general de anticonceptivos porque «permiten, como la educación sexual, prevenir embarazos no deseados, abortos, madres adolescentes, relaciones extramaritales y divorcios».
El Observatorio Eclesial considera que la IC puede difundir creencias; empero, no imponerlas como políticas públicas. «La libertad y el respeto a la pluralidad social son valores fundamentales de las democracias modernas; la IC debe ser capaz de dialogar y de reconocer los avances de la ciencia y no substituirla».
Cabe destacar que en la Encuesta de Opinión Católica realizada en el año 2000 entre 2,328 persona en 17 estados, de zonas urbanas, semirurales y rurales, el 96.0° del total opinó que los servicios de salud públicos, incluidos hospitales, clínicas y centros de salud, deberán de ofrecer métodos anticonceptivos de manera gratuita.
 
Reposicionamiento de la Iglesia
En un escenario de crisis como el que vive México, la IC cada vez más «se sale de los púlpitos» y de su función catequizadora para asumir un papel político que desafía a la laicidad del Estado. De hecho, a principio de febrero pasado los obispos de Texcoco, Piedras Negras y Tapachula consignaron que la IC «trabaja en una reestructuración que contempla su mayor participación en política, en incrementar su acercamiento a la feligresía y aumentar su peso en la opinión pública», no obstante, aclaran que su participación no será en política partidista, sino en «generar la política del bien común».
Históricamente el clero católico ha buscado injerencia en asuntos económicos, sociales y políticos, de aquí que el presidente Benito Juárez haya dictado en el siglo XIX las Leyes de Reforma para nacionalizar los bienes eclesiásticos; separar la iglesia del Estado, suprimir las órdenes religiosas y establecer el matrimonio civil, entre otras. En 1929 la IC buscó recuperar posiciones propiciando que se desatara la denominada «guerra cristera». Sin embargo, fue en el sexenio del presidente Carlos Salinas (CS) cuando se reformó el artículo 130 constitucional para reintegrarle personalidad jurídica a las iglesias, y posteriormente, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con el Vaticano. A cambio de la reforma del 130, CS obtuvo el apoyo de la IC en el «polémico e incierto resultado de las elecciones de julio de 1988». En la gestión de Vicente Fox (VF) se observa un claro resquebrajamiento del Estado laico y creciente involucramiento de los representantes eclesiásticos en las políticas y en los asuntos públicos del gobierno. Desde su campaña, VF «hizo amarres con la IC que iban mucho más allá de las relaciones de entendimiento tradicional en uno de los sectores invisibles del viejo sistema político priista; la IC no sólo apoyó a VF por ser el candidato de un partido ligado a los intereses católicos, el PAN, sino que el foxismo utilizó la red de relaciones políticas de la IC para hacer amarres de largo plazo». VF en su campaña presidencial dio repetidas muestras de la inclinación religiosa de su futuro gobierno, así por ejemplo, expuso el estandarte de la Virgen de Guadalupe en un acto proselitista y entregó un crucifijo el día que tomó posesión además hizo pública su asistencia a una misa ese mismo día. Previo al inicio de su gestión, el 27 de abril del 2000, VF envió al Episcopado -la cúpula del poder de la IC en México- una carta en la que asumió compromisos concretos, entre los que sobresalen la condena al aborto, educación religiosa (vía la reforma al artículo 24 que consigna que la educación es laica y ajena a cualquier doctrina religiosa) y papel prioritario de la familia sobre la educación; penetración de la IC en centros civiles como hospitales, orfelinatos y cárceles, y ampliación de los espacios de culto para salir de los atrios de las iglesias.
El intervencionismo político de la IC en la vida laica de México se da desde el Vaticano; el 21 de mayo del 2000, este último canonizó «a los cristeros que se levantaron en armas contra la Constitución de 1917 azuzados por la jerarquía conservadora de entonces».
Instalado en el poder VF besó el anillo del Papa, en la visita que este último hizo a México, como expresión de la sumisión al clero católico al igual que en su afirmación de que «México cuenta con la bendición de un nuevo santo», en su discurso de clausura de la visita papal. Asimismo, a la presentación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación fueron invitados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), grupos de conservadores y líderes empresariales quienes expresaron a los medios su interés por introducir los valores católicos en la educación formal.
Otra muestra de la injerencia de la IC en la vida laica de México son la selección de libros para las bibliotecas públicas de la SEP que censuran obras de premios noveles de la literatura de origen mexicano, entre otros autores; la consulta al Episcopado para la clasificación y permiso de la difusión de la película «El crimen del padre Amaro», y el señalamiento del Secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza, «de anacrónicas las ideas de laicidad de Benito Juárez».
Por lo demás, es un secreto a voces la venta de absoluciones por parte de diferentes jerarcas católicos a narcotraficantes (narcolimosnas) y su involucramiento en «negocios terrenales» con la comercialización masiva de la imagen de la Virgen de Guadalupe, la vía una concesión a una empresa en Miami, Florida.
En un entorno global de ascendente fundamentalismo religioso, es preciso que en México se garantice el derecho constitucional de libertad de pensamiento, de expresión y de culto, empero no a costa de la laicidad del Estado.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal