Nuestro relator incansable*s - Intelecto Hebreo

Son las:
03/05/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Nuestro relator incansable*s

Etapa Electónica 1
Nuestro relator incansable
 
Por: Marie Pesso
Fragmentos:
"Violinista
en el Tejado"
Violín de:
Sasha
Gryzlov
Los actores mexicanos Silvia Mariscal y Pedro Armendáriz, son los estelares de la comedia musical "Violinista en el Tejado" de Joseph Stein, que bajo la producción de Morris Gilbert se puso en la capital Mexicana en el mes de Noviembre del 2004. Basado en la historia corta de "Tevye el lechero" y "Las Hijas de Tevye" creado por Scholem Aleijem a fines del siglo XIX.
Las historias de Tevye y su familia tienen mucho arraigo en la moralidad bíblica y valoran el Aprendizaje y el Conocimiento, observándose que Aleijem basó sus cuentos en pocas alegrías y muchas dificultades, llegando a una conclusión de que mientras un hombre puede todavía respirar y sentir el golpeteo de la sangre en sus venas, él nunca debe perder la esperanza... ¿pero quién es nuestro relator incansable?
Salomón Yacov Rabinovich nació en Ucrania, el 2 de marzo del 1859. Fue más conocido como Scholem Aleijem. Él eligió este pseudónimo que significa: "la paz esté con ustedes, los saludo". Su cercanía a las masas populares, a su modo de vida, sufrimiento y esperanzas era evidente. Era un incansable relator. Contaba maravillosas historias acerca de palacios de cristal y tesoros de oro y piedras preciosas, sus palabras hacían soñar.
Cuando terminó la escuela, se convirtió en maestro particular en la casa de su futuro suegro. Vivió en la casa durante tres años, hasta 1879, y conoció ahí a la que iba a ser su esposa años más tarde. Olga Lóiev. Scholem decidió ir a buscar suerte a Kiev, ya que le atraía por la intensidad de vida, y alto nivel cultural. Pero siendo judío, no pudo residir allí y pronto sintió el poder de la policía. Al no encontrar trabajo, tuvo que aceptar el puesto de “Rabino oficial” el Poltava, en 1880. No quiso ser "un Rabino más" y tomó una activa participación en otros asuntos, como la educación de los chicos pobres, la administración del dinero.
Scholem comenzó su carrera como escritor a principios de la década de 1880, cuando se producía la ola de Pogroms en Rusia Occidental. Estas persecuciones a los judíos buscaban eliminarlos de la sociedad, aunque inesperadamente trajo consigo un resurgir de la cultura judía. En 1888 publicó su primera novela. En 1903, se publicó un libro en ayuda a las víctimas de los Pogroms. Participaron varios escritores entre ellos León Tolstoi, Korolenco, Chejov y Gorki. De niño, escribió en Hebreo y en Ruso, los idiomas aceptados en la época, pero en la edad adulta, Scholem escribió todas sus obras en Idish, y ayudó a unificar a la gente con sus historias. En sus obras se puede contemplar una mirada de la vida con humor, sinceridad, piedad y ternura. La mayoría de ellas transcurren en el Shtetl, la aldea de los judíos en la Europa Occidental de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
En 1906 él y su familia se trasladaron a New York. En una gira por Rusia, donde fue recibido espectacularmente, le diagnosticaron la enfermedad de tuberculosis. Scholem viajó a Nervi, Italia, en el año que se celebró su 25º año de actividad literaria. Estaba solo, y triste. El pueblo decidió hacer una colecta para combatir su enfermedad. En 1914 el escritor realizó otra gira por Rusia, donde leyó sus obras.
La Guerra Mundial encontró a Scholem en un sanatorio Alemán. Luego lo enviaron a Dinamarca. Enfermo, y sin medios para vivir, pasó varios meses muy duros. A fines de 1914 llegó a New York. Soñó con volver a Rusia en el primer barco, pero los horrores de la guerra y la muerte de su hijo Misha, también contagiado de tuberculosis, hicieron caer su estado de salud, causándole la muerte, en la mañana del 13 de mayo de 1916, a la edad de 57 años.
Scholem escribió en su testamento palabras emotivas, donde expresó su identidad con el pueblo: "Donde sea que muera, no se me sepulte entre aristócratas o ricos, si no justamente entre judíos sencillos, obreros, el auténtico pueblo, de tal manera que la lápida luego que habrá de colocarse sobre mi tumba embellezca a mi alrededor las tumbas modestas, y éstas, a su vez adornen mi lápida, tal como el pueblo humilde embelleció a su escritor".























Morris Gilbert










Silvia Mariscal y Pedro Armendariz
El "Violinista en el Tejado" es uno de los primeros montajes de su género que desafían las reglas establecidas de Broadway N.Y. al tocar temas más serios que no siempre conducen a un final feliz. La puesta en escena es apta para toda la familia, pues en su historia se promueven los valores universales y sobre todo el respeto a las creencias propias y de los demás, como una manera de hacer frente a la Intolerancia, la Persecución, la Pobreza y otros males.
Ubicada en 1905 la novela "Violinista en el Tejado" tiene lugar en Anatevka, un pueblo judío pequeño en la Rusia Zarista. La historia se desenvuelve alrededor del lechero "Tevye" y sus esfuerzos por conservar las tradiciones de su familia ante un mundo cambiante.
Quien es quien en el pueblo de Anatevka: Contra el cielo tormentoso pintado sobre el telón de fondo se recorta un paisaje aldeano con tejados a dos aguas. Montado sobre el techo de una de esas casitas, cuyo diseño de estilizada ingenuidad y vigoroso colorido evoca el trazo del gran pintor Marc Chagall (1887-1985), un violinista hace equilibrio mientras ejecuta su melodía. Cerca del proscenio, Tevye, el protagonista se distancia un momento del paisaje que lo contiene y explica al público "Un violinista en el Tejado". ¿Parece una locura... no? pero aquí en el pueblo de Anatevka, podría decirse que todos somos violinistas de Tejado tratando de interpretar melodías agradables y sencillas, sin rompernos el cuello. No es fácil, se preguntarán como mantenemos el equilibrio, lo diré en tres palabras Con La Tradición.
La tradición como sostén de la identidad plantea al comienzo lo que parece ser el tema de esta famosa obra teatral que es universal, la trama describe el equilibrio de costumbres ancestrales y modernizadoras rupturas que van tejiendo el entramado histórico de una comunidad. En sucesivas escenas, Tevye (alter ego del autor) presenta con humor, piedad y ternura a su familia y algunos vecinos como El rico y primitivo Carnicero, El Rabino, La Vieja Casamentera, El Alguacil, El Mendigo o Pordiosero, y los Cosacos Rusos.
En la sucesión de paisajes hablados o cantados texto e imágenes recorren emblemas culturales de la tradición Judía: la relación del hombre con Dios, la lectura cotidiana de la Torá, la costumbre de llevar la cabeza cubierta, la importancia del trabajo, la función protectora de la madre, la autoridad del padre o la búsqueda de candidatos con la misma fe religiosa y con solvencia económica para los hijas casaderas. Esta última es, precisamente la tradición que resistirán las hijas de Tevye generando el núcleo sentimental del conflicto.
La hija mayor desdeña al rico carnicero que aconseja la casamentera del pueblo y se une al pobre sastre de quien está enamorada. Con la segunda hija, el viejo Tevye debe aceptar una conducta más conflictiva: su hija se va, sin haberse casado, con un bolchevique. La tercera hija produce el acto de rebeldía más radical: ama a un soldado cosaco.
El padre no transige y la pareja es expulsada, en principio del seno familiar. Pero la sencilla sabiduría del lechero es puesta a prueba y tarde o temprano lo que prevalece es la tolerancia por encima de la ortodoxia. Ese es el núcleo más rico de la anécdota de Scholem Aleijem, que tal vez termina un tanto lavado en el marco brillante del musical. El lazo visceral con su identidad judía no anula en Tevye el compromiso primordial con la condición humana. Lo que le permite relativizar el dogma y establecer un diálogo irónico, ligeramente irreverente con un Dios cuyos designios contradicen muchas veces el concepto terrenal de bondad y justicia.
En el final queda claro que la reconciliación con lo que no cabe en la norma es lo que pone a salvo la vida, es decir la belleza. Y lo que garantiza que contra el destino más ominoso, siempre haya un violinista loco haciendo equilibrio entre la canción y el abismo.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal