Meyer, - Intelecto Hebreo

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28/06/2017
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Meyer,

Etapa Electónica 1
 Meyer,
 
primera Profesora alemana de Pediatría
 
 
Por: Zvi Avigdor, New York, E.U.
 
 
El ocho de marzo es el Día Internacional de la Mujer y cabe honrar a una, hoy injustamente desconocida, que se destacó en el campo de la medicina. Lo hizo al romper barreras antifeministas de su época, por medio de un gran intelecto, una dedicación excepcional a su trabajo y una excelencia profesional, a pesar de inmensas dificultades tanto por su sexo como por su religión. Esta doctora fue famosa en su tiempo por haber sido la primera mujer en la historia de Alemania a quien se le dio el título universitario de "Professorin" (catedrática), en la materia de pediatría. Alemania era en ese entonces la potencia mundial en lo referente a materias médicas, por lo que el título mencionado (en cualquier especialidad y para ambos sexos) era sumamente prestigioso, el máximo anhelo médico académico.
 
En el caso de ella, el logro fue extraordinario, pues además, desde que lo recibió hasta la Segunda Guerra Mundial (15 años), ninguna otra mujer obtuvo tal nombramiento en esa materia en ese país. Ahora que se cumplen 50 años de su muerte, leamos brevemente su vida y logros.
 
Selma Meyer (1881-1958) nació en Essen, Prusia, al oeste del Imperio Alemán. Esa ciudad era muy importante en la industria del acero a fines del siglo XIX y sus padres eran mercaderes judíos. Al terminar la preparatoria, estudia pedagogía en la capital germana, graduándose del Sternsches Musikkonservatorium como maestra de música (1908). En ese entonces, su país abría a las mujeres, por primera vez, las puertas para la carrera de medicina y ella decide cursarla. Así, pasa el arduo "Abitur" (examen de admisión) y comienza sus estudios en la universidad de Berlín en 1910, terminándolos en 1916. Su tesis llevó el título: Consideraciones sobre el pronóstico de la parálisis del Plexo Braquial en los recién nacidos, y aprueba su examen profesional en 1917.
 
Tuvo la fortuna de ser aceptada, para su internado en pediatría, en la Clínica Infantil del prestigioso Hospital Charité de Berlín. Su residencia la cursó en la Clínica de Pediatría de la ciudad de Duseldorf, donde decide quedarse a ejercer. Lo hace con tal distinción, que en 1922 se le nombra Directora de Infectología. Un año después, se le da el Grado Máximo en pediatría en la Universidad de Duseldorf y es aceptada como Miembro de la Facultad de Medicina de esa universidad, siendo la segunda mujer en obtener semejante título en toda Alemania. Pero es el 19 de diciembre de 1927 cuando pasa a los anales de la historia de la medicina al ser nombrada "Professorin für Kinderheilkunde", Profesora-Catedrática de Pediatría; tal como mencionamos al comienzo de este ensayo, primera vez para una mujer en Alemania. También dijimos que terminó siendo la única profesora de pediatría en la Alemania de preguerra.
 
La Dra. Meyer obtuvo prestigio por su investigación, sus clases, y por decenas de artículos publicados en las áreas de infectología, hematología, y pediatría social. Documentos de la época la describen como una gran conferencista, una persona con amplios talentos para la enseñanza médica, merecedora de un respeto y admiración, no sólo por parte de sus colegas, sino por todos los que tenían contacto con ella. Actualmente la Universidad Heinrich Heine de Duseldorf la recuerda como una gran motivadora de las estudiantes de medicina y enfermería, y de las trabajadoras de su laboratorio, a quienes estimulaba e inspiraba para que se superaran y alcanzaran sus metas científicas. Tan es así, que la universidad ha establecido un programa de mentoría con su nombre ("Selma-Meyer-Mentoring-Programm").
 
Selma fungió también como Médica Jefe de la Casa de Niños Auguste-Victoria y fue conferencista en la Academia Femenina del Bajo Rin y de la Westdeutschen Sozialhygienischen Akademie.
 
Tantos puestos se tornaron abrumantes y se quejaba que dedicaba demasiado tiempo a labores administrativas sacrificando su trabajo clínico y de investigación. Como consecuencia, en el año de 1929, la Dra. Meyer decide dejarlo todo con excepción de sus clases en la universidad de Duseldorf y abre un consultorio particular de pediatría y radiología pediátrica. En estas dos últimas esferas adquirió asimismo, un éxito contundente. Sus labores como voluntaria fueron asimismo notables. Sólo diremos que entre los años 1930 y 1940 trabajó en investigación, sin paga, en el Hospital Marie Curie de Londres.
 
La Dra. Meyer fue apegada a sus raíces. Citaremos su membresía en el Judischer Frauenbund (Liga de Mujeres Judías), célebre organismo intelectual femenino alemán de principios del siglo XX.
 
En 1933, al subir Hitler al poder, las leyes antisemitas le arrancan el título de profesora y se le expulsa de la universidad. De 1934 a 1938, funge como doctora escolar del municipio judío de Duseldorf. Pero el 30 de septiembre de 1938 se promulga "La Cuarta Regulación para los Ciudadanos del Tercer Reich" en la cual a todos los médicos judíos se les suspende la licencia para la práctica de la medicina, se les expatría, y se les confiscan sus bienes. Nuestra protagonista no tiene más remedio que emigrar. Lo hace a Inglaterra en 1939 por sus conexiones mencionadas en Londres y de allí, en 1940, se embarca a los Estados Unidos.
 
A su llegada a Nueva York, es elegida miembro de la prestigiosa Rudolf Virchow Medical Society (1941) y abre un consultorio, en el cual trabaja hasta el día de su muerte, en su casa de Queens, N.Y. 18 años después.
 
Selma Meyer pertenece a una lista de médicas judías que fueron "primeras", como mujeres, en obtener títulos o posiciones importantes en la medicina moderna. Esta lista es amplia y ya he escrito anteriormente en esta publicación de dos de ellas: Raquel Hirsch, primera mujer Profesor de Medicina Interna de Prusia (Foro, agosto 2006) y Johanna Hellman, primera mujer cirujano en ser aceptada en la Sociedad Quirúrgica Alemana (Foro, marzo de 2007).
 
A finales del siglo XIX, cuando se le dio oportunidad a la mujer de estudiar medicina en Europa, la mujer judía se caracterizó por aprovechar esa oportunidad al máximo. Así, podemos citar a Varvara Kashevarova-Redneva, la primera mujer en obtener el título de médico en Rusia, y a Aletta Jacobs, la primera mujer en obtener el título de médico en Holanda. Cuando a principios del siglo XX la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena abrió sus puertas a las mujeres, de las 18 primeras graduadas, 12 fueron judías. Es de notar que antes del advenimiento del régimen Nazi, las mujeres judías abarcaban una quinta parte del total de médicos del sexo femenino de la Europa Central, un porcentaje proporcionalmente exagerado. Con decir que en ese tiempo, un 40% de mujeres estudiantes de medicina en Austria eran judías y un 30% en Prusia.
 
El recuerdo de todas ellas como pioneras en el ejercicio de la medicina moderna es un orgullo a festejar en el Día Internacional de la Mujer.

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