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31/03/2017
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Los judíos rumanos

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Los judíos rumanos
 
Por: Peter Katz
 
La historia de los judíos rumanos, no es muy conocida, inclusive si hablamos de la Shoa muchas veces no hablamos de Rumania. En cierta forma esta comunidad siempre ha estado envuelta en un manto de misterio. Sin embargo ha sido una comunidad importante y muy numerosa en la historia del pueblo judío.
En 1939, justo antes de la Segunda Guerra Mundial, vivían ochocientos mil judíos en este país de dieciocho millones de habitantes, cuyas fronteras fueron fijadas en 1919, como las de muchos otros países en la Conferencia de Versalles. En parte la nación se constituyó con territorios del ex Imperio Austro-Húngaro y después de la Revolución Socialista en 1917, también con territorios del ex Imperio Ruso, que eran el hábitat de un gran número de judíos en Moldavia, Bessarabia, Bukovina y Transilvania.
Los primeros inmigrantes judíos a Rumania, fueron sefaraditas que llegaron por el Mar Negro al antiguo puerto de Constanza y por Bulgaria, ambos grupos habían salido de Sefarad de España en 1492, por el Edicto de Expulsión de los Reyes Católicos.
En el Siglo XIX, llegaron judíos askenazitas, junto con una oleada de inmigrantes alemanes de Sajonia, se instalaron en un territorio que aún se llama Banat, cerca de la actual capital Bucarest.
Los sajones un excelente elemento se asentaron y llegaron a ser medio millón de personas productivas, fueron muy importantes en el desarrollo de Rumania, respetadas como una minoría al igual que los judíos. La otra minoría importante en Rumania era la roma, los gitanos.
Los judíos rumanos antes de la Segunda Guerra Mundial, constituían la cuarta comunidad en importancia numéricamente a nivel mundial, después de Polonia, la Unión Soviética y los Estados Unidos de Norteamérica.
Rumania nació de la antigua nación pagana de los Dacios quienes fueron conquistados por las legiones romanas al mando del Emperador Trajano en el año 107 de la era actual. Del latín se deriva su idioma el rumano.
Los judíos rumanos fueron respetados en su integridad física y dejados tranquilos hasta 1940. En realidad fueron decretadas Leyes Raciales en 1938, según las cuales los judíos ya no podían estudiar en las universidades, ni ser funcionarios del Estado, tampoco pertenecer al ejército, expender licores, ni ser empleados o propietarios de cafés, bares y restaurantes.
Rumania hizo un pacto con los alemanes y los italianos (Hitler y Mussolini), quienes se convirtieron en aliados, por lo tanto los alemanes no ocuparon Rumania igual que hicieron con Bulgaria. El Rey Karol II, abolió la constitución y fue prácticamente un súbdito, un títere. Los fascistas estaban organizados en un grupo armado llamado La Guardia de Hierro. Por último en 1942, salió una ley de limpieza de sangre. Fue prohibido que una mujer rumana se casara con un judío. El régimen fascista, duró de 1938 a 1944.
En Czernovitz, una ciudad con sesenta mil judíos que había sido la sede del Primer Congreso del Idioma Yidish en 1908, se prohibió, so pena de muerte, hablar yidish. Tuvieron que retirar todos los carteles comerciales con letras hebreas y se quemaron públicamente todos los libros editados en este idioma.
A partir de 1942 los judíos fueron arrestados y deportados en camiones de redilas a unos campos de concentración localizados en una zona pantanosa e insalubre en Transiniestria, hoy Ukrania. Allí fueron sistemáticamente reunidos, atacados como si fueran animales, golpeados hasta su agotamiento y dejados allí para morir. Esta zona pantanosa no tenía habitantes y probablemente los restos de los trescientos mil judíos que allí murieron fertilizaron la tierra para futuras generaciones de rusos.
Ni siquiera fueron enterrados, simplemente fueron dejados a su suerte. Una muerte horrible. Este asesinato masivo, entrelazado con matanzas esporádicas de grupos aturdidos de hombres, mujeres y niños judíos, en esta misma despoblada provincia al oriente de la civilización. El Sol y la Luna deben haberse extrañado de que son capaces las bestias humanas. Fueron los únicos testigos de lo que allí pasó.
En agosto de 1944, llegó finalmente el Ejército Rojo al mando del Mariscal Malinovsky. En Budapest, todavía estaba Eichmann formando los últimos transportes de judíos húngaros, con destino a las cámaras de gas de Auschwitz. En Rumania, no hubo necesidad de transportes, ni de campos de exterminio, el trabajo ya estaba hecho. Los judíos ya estaban muertos.
La comunidad judía volvió a construirse después de la guerra con los que quedaban. De los sobrevivientes muchos emigraron a Palestina, unos se fueron a vivir a Alemania, Francia y a los Estados Unidos de Norteamérica. Otros más se quedaron a vivir allí, viviendo cuarenta años bajo el régimen dictatorial de Ceaucsescu, un régimen comunista a la rumana.
Hoy Rumania es una República Democrática y aún hay una gran población judía, cerca de cien mil almas.

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