Los Judíos en China - Intelecto Hebreo

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08/09/2017
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Los Judíos en China

Etapa Electónica 1
Las etnias marginales del judaísmo
Los Judíos en China
 
Por: Max Bery
 
Los vestigios que quedan de las comunidades judías en China son muy fragmentados y confusos. Aunque se conoce la historia de los grupos de mercantes que se establecieron esporádicamente en los centros importantes (Pekín, Shangai, Cantón) a partir de 1830, procediendo de Bagdad, de la India y de varios países europeos, la presencia de los judíos en China tendría una antigüedad muy remota en la historia. En el libro de Yechaya se menciona un regreso a la "tierra de los Sinims". Es a partir del siglo octavo que historiadores árabes nos cuentan que mercaderes judíos de Bagdad y de otras partes del Oriente Próximo se instalaron en China, para intercambiar productos de sus países por especies y sedas. Varios documentos confirman este hecho: una carta en judeo-persa, con fecha de 717, encontrada por un explorador inglés, y una hoja con una oración en hebreo, de la misma época.
Por su parte los anales chinos mencionan una rebeldía en Cantón, en 878, en el transcurso de la cual unos ciento veinte mil extranjeros, sobre todo árabes y judíos fueron masacrados. Según Marco Polo, al final del siglo 13, una comunidad judía importante se encontraba en conflicto con musulmanes y cristianos, para ejercer su influencia sobre el soberano mongol y su corte. Entre 1329 y 1354 tres decretos del emperador mencionan a judíos en materia de fiscalidad, matrimonios y servicio militar.
De todo lo que se conoce de los judíos en China es, sin contestación la historia de la comunidad de Kaï-Feng, en el Hunan, la más coherente. El relato más detallado y más documentado se lo debemos al famoso misionero jesuita italiano Mateo Ricci, quien pasó sus últimos treinta años en China, al principio del siglo 17. Según él, los judíos de Kaï-Feng serían descendientes de chinos convertidos al judaísmo, cuando menos si se considera su aspecto morfológico. Algunos miembros de su misión, habiendo visitado Kaï-Feng en 1605, tuvieron la sorpresa de encontrar una gran sinagoga, ricamente decorada. El carácter totalmente judío de esta entidad era incontestable: circuncisión, observancia del Shabat y de las fiestas mosaicas, lectura de la Torá, exclusión del puerco y otros animales de la alimentación, existencia de numerosos manuscritos en hebreo, etc...
Entre las múltiples tabletas encontradas en hebreo, una de fecha 1563 indica a Adán como el primer ancestro, Abraham como el fundador de la religión, Moisés como el que promulgó la Ley, y denota una similitud entre el judaísmo y el confucionismo. Según otra tableta, de 1512 el origen de los judíos en China remonta a la dinastía Han (segundo-tercero siglo A.C.) y la más antigua sinagoga de Kaï-Feng a 1163.
La revolución de 1644 que estableció la dinastía Ching marcó la destrucción de la gran sinagoga, de los libros sagrados, el cierre de las escuelas judías y un declive general de toda la vida comunitaria. Aunque se reconstruyó la sinagoga, el hebreo se volvió un idioma muerto a partir del principio del siglo 18. Cuando falleció el último Gran Rabino chino, en 1800, el espíritu del judaísmo se había diluido tanto que misioneros cristianos pudieron fácilmente comprar sefarim y muchos manuscritos en hebreo. Que fueron a enriquecer las bibliotecas y los museos europeos.
Algunos esfuerzos se hicieron de parte de la comunidad judía de Londres, en 1760 y en 1815 para preservar los vestigios del judaísmo chino. La última misión visitó la ciudad en 1850. Todavía encontró la sinagoga que estaba muy poco frecuentada, y regresó con algunos sefarim y otros manuscritos. Una misión protestante que llegó en 1866 ya no encontró la sinagoga. Había sido destruida por los últimos miembros de la comunidad, reducidos a la miseria, para vender las piedras y otros materiales a los musulmanes que pensaban construir... Una mezquita.
Los pocos judíos de Kaï-Feng quienes quisieron preservar su judeidad se trasladaron a Shangai, hacia 1900, con la ayuda de los judíos europeos de esta ciudad. Los que quedaron de la antigua comunidad se asimilaron. Todavía subsiste en esta ciudad un pequeño grupo, aislado del resto de la población, que presume descender de la antigua comunidad, cuyo recuerdo evoca con orgullo: Desgraciadamente nada queda de la judeidad de sus ancestros.
Según los escritores americanos Rudyard Kopling y Pearl Buck la historia de los judíos de China no carece de grandeza y de nobleza, y no se la pueda evocar sino con mucha emoción.

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