Los Judíos del Mali - Intelecto Hebreo

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03/05/2017
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Los Judíos del Mali

Etapa Electónica 1
Los Judíos del Mali
(Parte última de «Las etnias marginales del judaísmo»)
 
Por: Max Bery
 
En marzo 1996 una noticia de la AFP (Agencia Francesa de Prensa) transmitía el anuncio hecho por un periódico de Bamako, del despertar de la comunidad judía malinense. La noticia, en si no podía sorprender, ya que la presencia de judíos había sido señalada siglos atrás en África Occidental, en la región de Tombuctú. Su presencia se había mencionado antes y después de la islamización. La verdadera pregunta era saber qué grupo de judíos había podido atravesar las pruebas del tiempo para reaparecer siglos después de su silencio.
A la luz de los escritos y testimonios se pueden determinar cuales fueron los lugares de implantación de estos judíos, señalados en África del oeste hasta el final del siglo XV.
El antiguo imperio del Ghana fundado por hombres blancos (Tatik es Sudán) hacía el año 300, lo habría sido por judeo-sirios, huyendo de las persecuciones romanas de Cirenaica, hacía 118.
Al llegar a África occidental, en el siglo octavo, los primeros musulmanes encontraron, entre el Senegal y el Níger, en el emplazamiento del futuro reino del Mali y el territorio de la Kammuriyya, poblaciones que leían la "Tawrat" y agrupaciones judías mencionadas por los grandes historiadores y geógrafos árabes.
Encontramos una confirmación en un relato dejado por un judío de la tribu de Dan, Eldad el Danita, aparecido en Kairuán, al final del siglo noveno, que evoca la existencia, en el Sahara, de un imperio judío. Se sabe de la existencia del reino judío de Tuat, que se mantuvo hasta 1492, y se supone que una parte de la diáspora tuatiana se dirigió hacia el sur, para encontrar refugio en la otra ribera del Sahara, después de la destrucción de las comunidades de Tamentit y del Gurara. También sabemos que los primeros europeos, así como los musulmanes unos siglos antes, habían encontrado judíos a su llegada en África occidental. Tal fue el caso de Valentín Fernández quien en el siglo XVI, habla de los judíos de Ouala, y de Mungo Park, quien en 1795, en Tombuctú y después en Sansanding se encontró en presencia de judíos quienes estaban vestidos y rezaban "como los Musulmanes."
En 1496 Mahmud Kati señala la presencia de los Banou Israel cerca del lago Fati, en la región del Níger. Precisamente en Tendirma vivían, al final del siglo XV judíos que se volvieron célebres por los pozos que habían cavado, cuyas paredes estaban untadas con mantequilla de karite, y por la calidad de sus verduras, debido al agua utilizada para el riego.
En 1500, en Gao el Askia Mohamed Turé, a solicitud del Cheik Abd el Krim El Meghili, el verdugo de los judíos del Tuat, hizo detener a todos los judíos tuatenses viviendo en su territorio. El Meghili quería vengar así la muerte de su hijo «asesinado» en el Tuat por el partido de los judíos. Esta decisión molestó al Cadi de Tombuctú que exigió su cancelación, tomando en cuenta que esta gente no podía ser responsabilizada por acontecimientos sucedidos en otra parte. Los judíos de Goa fueron liberados pero no se sabe lo que sucedió con ellos más adelante.
En 1865 el rabino Mardoqueo aby Segur, en el transcurso de sus desplazamientos a lo largo del Níger, encontró gente que declaró «Somos judíos y nuestros ancestros eran oriundos de Tamentit». Eran los famosos Daggatun, que nadie encontró y cuyo nombre quedó desconocido después de Mardoqueo. Sin embargo esta gente vivía entre los Tuaregs que ocupaban todo el territorio situado entre el norte del río, de Tombuctú hasta el Adrar.
Henri Lhote, en alguna forma, confirma ciertos informes dados por Mardoqueo, cuando afirma que los Tuaregs habían asaltado a los judíos del Tuat y especialmente se habían llevado a los herreros, lo que puede explicar la existencia de los Ida Husaq (hijos de Isaac). Sin poder sacar conclusiones a Tedodoro Monod también le llamaron la atención toda una serie de elementos concordantes, desde el símbolo del Maguen David colocado encima de una puerta en Udane, hasta la piedra grabada en hebreo de Normali, pasando por las inscripciones en latín de Cartago, las «Altercaciones» de San Agustín y los cartógrafos judíos mallorquinos del Sahara.
Sin embargo, a pesar de las investigaciones estamos lejos de la esperanza de encontrar nuevos Falashas. Cortados de toda comunicación con las comunidades, los judíos del Mali han olvidado hasta el significado de la palabra "judío", cuya sustancia se vació después de cinco siglos de islamización forzada. Todo está falseado en sus mentes pero los más fervientes piensan que son judíos y acompañan sus firmas con una estrella de David de 5 ó 6 puntas.
 
Conclusión:
La historia de estas etnias judías no es limitativa: podríamos citar también los judíos berberiscos, japoneses, afganos, y tantos que vivieron alejados y aislados del mundo occidental. En las épocas más lejanas hay rastros de la presencia judía en todos los rincones de la tierra, en cualquier parte donde se transmitían los valores morales y espirituales de la cultura judía, del conocimiento humano y de la búsqueda del progreso.
De estos comentarios sobre las etnias marginadas podemos sacar dos conclusiones
 
** Una gran proporción de estas etnias procede de conversiones al judaísmo. Se sabe que, excluyendo la conversión de los Idumeos bajo el reinado de Yohanan Horkanos (Juan Hincan) y la ola de proselitismo que siguió al principio de la era cristiana, los judíos evitaron la búsqueda de prosélitos. La mayor parte de los que se adhirieron a la fe mosaica durante dos milenios, lo hicieron en forma espontánea y por convicción en los valores morales y espirituales del judaísmo.
 
**La cultura judía, bien entendida, queda mucho tiempo y profundamente inculcada en el espíritu del individuo, a pesar de la dispersión y del aislamiento y a pesar de todas las adversidades.
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