Los hombres de acero - Intelecto Hebreo

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03/05/2017
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Los hombres de acero

Etapa Electónica 1

Los hombres de acero


Por: Magdala

Un joven escudero saltó hacia adelante y dio una doble voltereta sobre la hierba. Uno de sus amigos lo imitó, mientras otros animaban y aplaudían. Los jóvenes eran caballeros entrenándose y probando sus nuevas armaduras.
En el Siglo XIII, la cota era la única armadura existente y consistía en una cubierta para protegerse el cuerpo, hecha de malla de hierro o de cuero guarnecido con clavos. Era complicada de hacer y muy cara; a veces había 100,000 eslabones en una sola prenda. Los soldados de a pie que se lo podían permitir llevaban una cota de malla que les llegaba hasta la cadera; la de los caballeros era más larga y alcanzaba hasta las rodillas. Sin embargo, cada vez necesitaban más protección pues las flechas y las lanzas podían romper los eslabones y los golpes recibidos en la prenda metálica causaban dolorosas heridas.
Las armaduras con chapas fue la solución. Los caballeros comenzaron a usar un jubón de cuero forrado interiormente de laminillas metálicas. También lucían hombreras y guantes de cuero reforzado con metal. Las armaduras se hicieron cada vez más decorativas y a mediados del Siglo XV, Italia -y en particular Milán- se convirtió en el principal productor de armaduras y sus artesanos eran los más hábiles del mundo.
El armero martillaba las chapas de la armadura y luego las calentaba en una fragua y las dejaba enfriar. El peto y el frente del casco eran especialmente gruesos; para fabricar las diversas piezas de la armadura se utilizaban moldes.
Durante la batalla los militares llevaban un peto grueso con surcos para desviar las lanzas; la parte inferior de la pierna estaba protegida por una espinillera llamada "greba" y la parte superior por chapas, con unas rodilleras especiales. Los brazos y los codos estaban protegidos por diversas piezas llamadas brazales, brafoneras y codales. Para amortiguar los golpes en la cabeza, el caballero llevaba un casco de forma de barril sobre un ajustado capacete con orejeras, sujeto mediante cordones por debajo de la barbilla. En ocasiones la armadura del caballo era más llamativa que la del propio caballero.
También el tipo de punta de flecha se modificó y fue así que las flechas anchas se usaban contra los caballos y las de punta afilada contra armaduras.


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