Las llaves de nuestra casa PXIII - Copiar - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Las llaves de nuestra casa PXIII - Copiar

Condensados

Las Llaves de Nuestra casa
Novela Histórica
(Treceava y última parte)


Los Judíos en Arabia (500-1100 e.c.)

Por: Gabriel Katz

Nuestros conocidos protagonistas -el joven Eli Abadi y el Profesor Isaac Lef-, se dieron cita al día siguiente de manera puntual, con sendo interés de continuar explorando un poco más aquel maravilloso mundo del pasado islámico, en  donde el pueblo judío tuvo un papel importante pero poco conocido.


El Profesor Lef antes de iniciar su charla sobre el Islam, hizo un paréntesis  y expuso brevemente, algo de la historia de los judíos  en Siria, pues tal como se lo había informado Eli, sus padres eran originarios de ese país.
Le dijo que Siria (Suri) significaba Oeste y que fue cuna de antiquísimas civilizaciones. Que en la Biblia ya aparecía la región con el nombre de Aram y había sido habitada (segundo milenio a.c.) por los arameos. Le aclaró que Siria se   designó como Mesopotamia y que en algunas épocas abarcaba la provincia de Palestina y parte de Arabia.

El Profesor señaló una gran similitud y lazos entre la historia de los  judíos en Arabia, que le había contado el día anterior, con los judíos en Siria. Existían cosas en común como por ejemplo la lengua, que en un principio fue   el Arameo y que el Siríaco (lengua eclesiástica de los cristianos) fue  una derivación -sobre todo en su escritura- de la Hebrea antigua y la Fenicia.
Eli constató que el Profesor también dominaba el tema sirio, pues le señaló varios pasajes que incluían al Rey Salomón, Antíoco Epifanes, la Guerra de los Hasmoneos y los levantamientos en armas contra los romanos; pero antes que    continuara con el triunfo de la iglesia cristiana bajo los auspicios de Constantino El Grande (312-333), el Profesor hizo una pausa, tomó un poco de café y dijo:
- Bueno hoy vinimos a hablar de nuestro pueblo bajo el Islam... y yo te estoy hablando de una región que, aunque se relaciona estrechamente en épocas posteriores, no marca los verdaderos orígenes de esa fuerza expansiva que cambió en muchos    conceptos al mundo de la antigüedad.
El Profesor le pidió al joven que externara alguna duda sobre lo que había contado; al contestar negativamente, lo invitó a que lo interrumpiera en cualquier momento que lo deseara, pues en ocasiones y en base a tantos años de dar clases de    Historia, podría ser muy rápida su exposición y no quería confundirlo u originar que perdiera el hilo de las cosas.
Eli asintió con un movimiento claro de su cabeza, llevándose a la boca el segundo vaso de jugo que había ordenado al mesero; por lo que Lef, con un dominio inusual de diálogo, se situó a una década después de la muerte de Mahoma,    época en que bellos países del norte y del noroeste de Arabia, habían caído en manos de los hijos del desierto, quienes esgrimían en una mano la espada y en la otra El Corán.
"Alá es Alá, y Mahoma su profeta", fue el grito que se escuchaba en el Oriente Medio y que antecedía a las rápidas conquistas de Persia, provincias Bizantinas, Palestina, Siria y Egipto. La ciudad de Medina se convirtió en otra Roma, dueña    y señora de millones de seres humanos que se convertían al mahometanismo o bien pagaban incontables tributos.
Los judíos por su parte también sucumbieron ante la nueva fuerza, perdiéndose su capital política "Cesárea" y también la Ciudad Santa, después de un breve sitio. El segundo Califa Omar (636), puso los cimientos de la Mezquita de La    Roca, que se convirtió en un reverenciado santuario del mundo musulmán.
No obstante las privaciones y cambios sufridos por el pueblo judío, habían algunas regiones como Babilonia (Irak) y Persia, en donde se les reconocía su labor y favores, pues entre los mahometanos existían conflictos de liderazgo y constantes    riñas, desembocando en asesinatos y enconados partidismos. Los vencedores de estas luchas, aprovechaban el apoyo material de los judíos a los que protegían y utilizaban para sus nuevas administraciones. Un caso como este sucedió en Babilonia,    destacando Mar Isaac, director de la Academia de Sura y un movimiento de 90 mil judíos que apoyaron en 658 al Cuarto Califa Alí, compañero y yerno de Mahoma; iniciándose el llamado período de los Gaoním.
Paulatinamente con el tiempo aparecieron concesiones y buen entendimiento, dando por resultado un período de desarrollo y organización comunal judía que duró varios siglos, llamándose el Período de Los Califas.
El pueblo judío, también adoptó actitudes estrictas y en buena parte  la  organización del mundo musulmán. Se habían instaurado dos tipos de excomunión: la Interdicción (Niddui) y el (Jerem). El primero era una medida preventiva   que duraba 30 días, período en que se observaba al transgresor para su  posible  perdón y el segundo el definitivo, en donde se le aislaba por completo de la relación comunitaria. También se nombraban a los distintos dirigentes comunitarios,   mismos que dedicaban su tiempo al cobro de tributos, para su posterior  entrega  al Califa y también a las funciones propias de beneficencia y jurídicas, llegándose a castigos bastante severos, en donde ninguna autoridad musulmana podía intervenir.







El corazón de los israelitas latía por los dirigentes del judaísmo en  las orillas del Éufrates y las contribuciones afluían generosamente, para mantener el decoro de la Casa de David y para perpetuar la gloria de las academias (Sura y Pumbadita) estudiosas  del Talmud.
Los califas Ommíadas extendieron su mundo e influencia más allá de los   océanos, hasta la India, el África y Los Pirineos. Los judíos que ya radicaban en zonas como España y Francia, también reconocían  la importancia de los dirigentes y  comunidades de Babilonia, pues sentían que dada su libertad y  organización, parecía como si existiera allí un Estado Judío casi independiente. Caso distinto fue el de la comunidad que radicaba en Tiberíades,  quienes siempre se consideraron  los legítimos descendientes del Rey David y restaban  importancia a los dignatarios judíos babilonios, por lo que estuvieron en pugna y se rehusaron  a los cambios e interpretaciones religiosas. Mucho más tarde el sistema "Tiberíade o Palestino", se impuso al babilonio desplazándolo y quedando  el primero como el original.
El Profesor Lef, notó que Eli levantaba la mano para preguntarle:
-¿Acaso existen dos corrientes de interpretación talmúdicas y qué no llegaron los judíos a España y Francia con los mahometanos?
-En realidad el Talmud palestino es el que se ha impuesto, pero siguen las diversas interpretaciones, sobre todo cuando se llevan a la práctica. Ahora no se menciona que hay distintos tipos de Talmud, como en aquellos tiempos, pero los focos de interpretación    se han diseminado por todo el mundo al volverse éste más pequeño, en gran parte por los adelantos en las comunicaciones. Por eso verás que hay varias ramas en nuestro judaísmo como son la ultra-ortodoxia, ortodoxia, conservadores y reformistas;    esto sólo por mencionar las más importantes.
Por lo que atañe a judíos en España y países europeos, éstos existen, sobre todo en España desde antes de la época romana y por cierto -recalcó el Profesor- de esos judíos emanaron varias legislaciones y conceptos hacia el resto    del pueblo radicado en el mundo conocido hasta entonces, incluyendo el Oriente Medio; más aún, de ellos tomaron nuestros estudiosos y políticos, las bases y pronunciación del Hebreo que se instituyó en el Estado de Israel.
-Ahora comprendo -comentó el joven- la influencia del mundo judío de los países árabes, pues se extendió a muchas comunidades al igual que el islamismo, pero también, junto con él, perdió su fuerza y liderazgo.
-Realmente -interrumpió el Profesor- se mezcló y tomó lo mejor de esos grandes pensadores que surgieron en la España ocupada por los moros. No por ello hay que olvidar la gloria y luz que dio en su tiempo a todo el mundo judío.
-En verdad Profesor Lef, los judíos de origen árabe, también enseñaron a sus hermanos y tuvieron una época dorada como los sefaraditas en España. Por eso los que tenemos ese origen, debemos conocer, recordar y difundir lo que me ha comentado.
-Me siento muy contento de haber convivido en estas dos últimas tardes, con un alumno tan observador -repuso el Profesor- haciendo señas al mesero para que le trajeran la cuenta, añadiendo: no hay que olvidar que todos los apelativos que usamos    para determinar o relacionar nuestros orígenes, ya sea éste árabe, ashkenazí o sefaradí, o algunos otros más; no serán tan exactos como pretendemos, pues nuestras historias siempre estarán entrelazadas. Tenemos una misma raíz    -el pacto de Dios con Abraham-, todos nosotros hemos escrito páginas gloriosas en nuestra historia y todos sin excepción, para bien o para mal, hemos llevado de un lugar a otro simbólicamente,



"Las Llaves de Nuestra Casa", una casa llamada...
"Ham-Israel" (Pueblo de Israel).





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