Las llaves de nuestra casa P XI - Copiar - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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Las llaves de nuestra casa P XI - Copiar

Condensados

Las Llaves  de Nuestra Casa
Novela Histórica
Ashkenaz
Los Judíos en los Principados Alemanes de la Edad Media
(Onceava Parte)


Por: Bill Landau


"En las ciudades del Mediterráneo y del Atlántico vivían poderosos y  ricos los judíos. Pero en Alemania su situación era precaria. En el siglo XIV habían sido degollados, ahogados, quemados, enrodados, ahorcados o enterrados vivos en más de trescientos cincuenta municipios y la mayor parte de los sobrevivientes  había emigrado a Polonia. Desde entonces eran muy pocos los que habían permanecido en el Sacro Imperio Romano".

"El judío Süs", de Lion Feuchtwanger

El Amanecer
M uchos siglos antes de la unificación de todos los estados alemanes,  los judíos veían en esa región una sola unidad a la que llamaron Ashkenaz. Región, que en general coincide con las actuales fronteras alemanas. Por su posición  estratégica los judíos alemanes ejercieron una profunda influencia tanto  en el occidente como en el oriente europeo.
Muchas comunidades allende las fronteras de Ashkenaz, rezaban en sus libros rituales  y litúrgicos, adoptaban sus costumbres y se modificaban por sus modales religiosos y culturales. De hecho el término Ashkenazi, vino a representar la judería europea,  así como el vocablo sefaradí, llegó a ser aceptado como indicativo  para los judíos orientales.
Había un elemento de nobleza en el judío alemán, "yeque", le nombraban en tono burlón y sin embargo con un sobretono de respeto. Los frutos culturales de este estilo de vida se veían por todas partes; desde que el estudiante  de la Yeshiva  lituana con arduos deseos de conocimiento por primera vez posó su mirada en Alemania, hasta los emigrantes judeo-alemanes que lograron trasplantar la vida judía de la Europa Occidental al Nuevo Mundo.
Las distintas variantes de la religión judía, así como el sionismo laico, a raíz de la Haskala (iluminismo), no pueden ser entendidos sin conocer el génesis del judaísmo alemán. Es pues que Ashkenaz da comienzo en el medioevo alemán.


¡Europa, Europa!
Luis "El germano", gobernaba Bavaria en el siglo IX e.c. extendiendo su poder por toda Alemania. Era la primera vez que los germanos,  herederos del Sacro Imperio Romano, tenían un Emperador propio quien defendía a la religión de las continuas   invasiones eslavas. Su imperio limitaba al este por el río Elba y las montañas de Bohemia y al oeste, más allá del Rín  en las regiones de Alsacia y Lorena comprendiendo los distritos de Maguncia, Trier, Colonia, Salzburgo y Bremen.
Durante el reinado de Luis, se les dejó a las provincias su defensa contra los ataques de daneses, húngaros y sarracenos.  Fue de esa manera que se constituyeron los Ducados y Principados, unidades descentralizadas militar y económicamente durante   esta época feudal. Así fue como surgieron los Ducados de Carentia, Bavaria, Suabia, Lorena, Franconia, Turingia, Sajonia  y Frislandia.
Los primeros judíos que llegaron a Alemania, fueron comerciantes que acompañaban a las legiones romanas en sus conquistas más  allá del Rín. La protohistoria del judaísmo alemán, se centra en la ciudad de Colonia durante el siglo   IV e.c, sin embargo no existe evidencia de vida judía continua hasta el siglo IX e.c., con el ascenso de Luis "El germano" al poder y  la subsecuente formación de los Ducados.
La historia judía oficial en Alemania se liga a la emigración de la familia Kalonimus de Liceo, proveniente de Italia que se estableció en Franconia en la ciudad de Maguncia. Extendiendo lazos familiares y comerciales a las ciudades de Worms, Speyer, Regensburgo y la lejana Praga. Isaac "El anciano" Kalonimus, fue el primero de una estirpe familiar cuyos descendientes dominaron la vida cultural y religiosa de la región, imponiendo parámetros de estudio y liderazgo que conducirían a los judíos alemanes a través de los siglos.

La Espada y la Cruz
El 26 de noviembre de 1095 el Papa Urbano II exhortó a la cristiandad a reconquistar el Santo Sepulcro. De esa manera se iniciaron  las cruzadas y el horror que sobrevino por la destrucción de las comunidades judías, al paso de los cruzados   por Europa. Fue en el verano de 1096 cuando los cruzados destruyeron las juderías apostadas a lo largo del Rín; 5,000 fueron las víctimas  de estas matanzas. El concepto de Kidush Ha-Shem (Santificación del Divino Nombre), cobró dimensiones   sin paralelo, al tiempo que los judíos preferían morir a manos de las espadas cruzadas que bautizarse.
En Maguncia los judíos arrojaban monedas a los cruzados para distraerlos y ganar tiempo, antes de morir por sus propias manos. En Worms se suicidaron cantando los Salmos. Esas persecuciones son llamadas Gezerot Tatnav, 4856,  que corresponden a 1096 en el calendario secular.

Reconstrucción y Continuidad
A raíz de la violencia se reconstruyeron las comunidades de Worms, Speyer, Maguncia y Colonia, pero ya se había sentado un  peligroso precedente donde las vidas judías ya no eran inviolables, pues en tiempos de crisis social o religiosa siempre estarían a merced de la canalla; creándose una actitud antijudía folklórica, que se expresaba en obras teatrales como  "La pasión" en Obermanngenau en Bavaria, libelos de sangre (Fulda 1235) y libelos de desecración de Hostia (Munich   1285).

La Muerte Negra
De 1348 a 1350 la peste bubónica se extendió por toda Europa, diezmando a casi la mitad de la población. La mayoría de  los alemanes se convencieron que los judíos eran los culpables de la peste, arguyendo que fueron los judíos que al envenenar los pozos habían causado las epidemias.
Se destruyeron más de 300 comunidades iniciándose de esa manera el éxodo judío al este europeo.

Continuidad y Cambio
La Edad Media judía en Alemania llega a su fin cuando el 31 de octubre de 1517, un fraile agustino llamado Martín Lutero clava sus famosas 95 tesis en contra del catolicismo en la puerta de la Catedral de Wittenberg, anunciando la Reforma Protestante en Europa. Los judíos quedaron en medio de las luchas sectarias entre Papas, protestantes, príncipes y Emperadores.
Al comenzar la Reforma, Lutero, quien había simpatizado con los judíos por no quererse convertir al "paganismo católico", más tarde se encolerizó al ver que los judíos no adoptaban la nueva Fe. Fue cuando Lutero llamó a los ciudadanos a destruir las Sinagogas y expulsar a los judíos. De aquella época proviene la quema del Talmud, la restricción en los ghettos y el infame distintivo amarillo en las vestimentas judías. Paradójicamente y a pesar de Lutero, fue precisamente en los territorios protestantes donde los judíos se beneficiaron, pues ya no podían ser acusados de desecrar la Hostia (rito católico). El culto por el idioma hebreo y leyes ancestrales judías, fueron adoptadas por algunas sectas protestantes.
Los príncipes y duques en el marco de un primitivo capitalismo, necesitaron a los judíos para solventar gastos de expansión, enriquecimiento y eficiencia. Fue entonces cuando los intereses de la Iglesia y su antisemitismo se sometieron a los intereses económicos, creando un cierto clima de tolerancia en los ducados. El judío alemán viviría a través de los siglos, seducido por la "Flauta Mágica" de la Deutsche Kultur en un clima de odio racial, reprimido  por circunstancias socio-económicas.

El Escudo Rojo
El ghetto en donde los judíos fueron segregados, sirvió a su vez para contener las influencias externas. De ahí que se crearan  rasgos idiosincráticos del judaísmo ashkenazita. En el ghetto de la ciudad de Frankfurt, los judíos pintaron escudos familiares en las fachadas de sus casas. El escudo rojo con leones perteneció a la familia Rothchild. Desde el ghetto de Frankfurt, Amshel Meyer Rothchild, iniciaría una dinastía económica cuya influencia llegaría a nuestros días.
Fue en Alemania y sus ghettos medievales, donde se creó la costumbre de que el novio rompiera un vaso de cristal durante la ceremonia nupcial; aparecieron por primera vez los shadjanim (casamenteros) y también por primera vez se prohibió la poligamia al pueblo judío. Los ashkenazim implantaron la costumbre de prender una vela en el aniversario de la muerte de un pariente (yahrzeit).


Mame Loshn Idish ("La lengua materna")
Los estudiosos en general retuvieron el hebreo-arameo como lenguaje de sus comunicaciones, la mayoría del pueblo adoptó un dialecto germánico copiosamente sazonado con palabras hebreas, el Jüdisch-Deutschó Idish. La palabra "Bentschn", bendecir proviene del "benedicire" latín, probablemente introducido por judíos italianos a Alemania. "Schwer",  suegro, proviene de un antiguo vocablo alemán.
El Idish fue adoptando vocablos de todos los lugares de la Diáspora judía europea. Aunque de orígenes germánicos, llegaría a tener una sintaxis y construcción propia en caracteres hebreos. Se hicieron traducciones de la Biblia y de los Sidurim en los siglos XII y XV respectivamente.
Hasta nuestros días han llegado las memorias de la judía Glueckel Von Hameln (1645-1724) escritos en Idish con temas tan diversos como su casamiento, economía familiar y la educación de sus hijos. Fue este idioma -que más tarde se trasladó al este europeo- en el que vivieron, hablaron y crearon las masas judías europeas, hasta el siglo XX.

Educación
La civilización ashkenazita se distinguió sobre todo, por su énfasis en la tradición del aprendizaje y el estudio. La  educación a pesar de exilios, matanzas y ghettos, se preservó no sólo para los pudientes, sino para el pueblo en general. A los jóvenes judíos, hombres y mujeres se les enseñaba el hebreo y las tradiciones, así como cultura general  -educación excepcional para la época-.
Se establecieron grandes Yeshivot -academias teológicas-, donde los judíos alemanes se relacionaban con los textos sagrados, no sólo como guías espirituales, sino también a manera de escape de condiciones adversas. En el estudio los maestros demandaban precisión y no especulación.

U-Netane Tokef
Una característica distintiva de la civilización ashkenazita, fue el desarrollo de una liturgia religiosa especial. Se introdujeron  rezos que indicaban las circunstancias martirológicas específicas de su historia. Se introdujeron en los libros de rezos (Majzorim) listas de mártires locales leídas durante las festividades y los Sábados; numerosos rezos penitenciales (Selijot); poemas devocionales (Piyutim) y lamentos (Kinot), donde se glorificaba el auto-sacrificio de los  progenitores   durante las cruzadas y la peste negra.
Según la leyenda el famoso rezo U-Netane Tokef, el cual epitomiza lo sublime en Yom Kipur (Día del Perdón), fue compuesto por Amnon de Maguncia después de haber sido torturado por los cruzados.

Colorido y Brillantez
Los ashkenazitas compensaban la melancolía de la vida cotidiana en el ghetto, construyendo sinagogas donde el interior era brillante  de luces y con frescos murales con un colorido que elevaba el espíritu. Se escribieron Torot (Pentateucos) a color. La música fue introducida durante las festividades.
Los movimientos Conservador y Reformista -siglos después- retomarían la estética y la música de los orígenes ashkenazitas.

Jüdische-Deutsche Kultur
A pesar de la amargura que caracterizaba las relaciones judeo-germanas, el contacto con la población general fue sin embargo muy  íntimo. De ahí, por ejemplo, que la arquitectura de las sinagogas aparecía con muchos rasgos góticos. La melodía en las sinagogas, hacían eco de la música medieval alemana. El popular Had Gadia durante Pesaj, es una melodía popular  no judía de la época.
En los sistemas educativos se enfatizaba la elucidación, a diferencia de la civilización sefaradí, que enseñaba la condensación y la síntesis filosófica. El judío alemán adoptó la Grundlichkeit (precisión, minuciosidad) germánica.
Para el ashkenazita el Talmud reinaba supremo. El punto de partida fue el comentario al Talmud escrito por Rashi (Rabi Shlomo Yitzjaki 1040-1105), seguido por las Tosafot (agregados) de sus alumnos.
De las ciudades a lo largo del Rín se extendió la tradición del estudio minucioso del Talmud hacia España, Europa oriental e Inglaterra. Se inventó el Pilpul (discusiones escolásticas talmúdicas). En general el Talmud se convirtió en la Piedra fundamental del judaísmo.
La Guematria (valores numéricos de la escritura hebrea) para traducir el Talmud, fue introducida por Eliezer Ben Yudá de Worms (1165-1230). En Colonia, fue Eliezer Ben Yoel Halevi (1140-1225) quien implementó los pilares de la Halajá (Legislación judía).
La tradición de estudio, precisión y minuciosidad, llevó al judío alemán a tomar un curso revolucionario. Al final del siglo XVIII, muchos rechazaron el estudio tradicional del Talmud como único camino de valores judíos. Se buscó un camino lógico y racional al judaísmo, sometido a la crítica histórica y a la disciplina de la cultura europea. Se combatió la ignorancia y los prejuicios, a través de la investigación enciclopédica, aspirando a facilitar la    emancipación del judío moderno.
A este método de estudio se le llamó Wissenschaft Des Judentums (La ciencia del judaísmo) durante los siglos XVIII y XIX, siendo esta área del conocimiento primordial a los judíos alemanes, legado que aunado a la Haskala  (iluminismo), se mantiene en el ashkenazita de nuestros días. Sus raíces fueron las sinagogas y las yeshivot alemanas establecidas en Europa hace casi ya un milenio.

La Encrucijada Europea
La grandeza de la civilización ashkenazita, no se basa en su longevidad (El Holocausto acabó parcialmente con ella), sino a  sus profundas contribuciones a la vida judía universal.
Gracias al judío en los ducados alemanes medievales, se crearon al paso de los siglos, congregaciones neo-ortodoxas, conservadoras y reformistas; Universidades y Seminarios teológicos en Israel y en el Hemisferio occidental, así como las aportaciones de los conglomerados de Europa oriental y Rusia.
Testimonio vivo de la extraordinaria fecundidad del judío ashkenazita, es la diversidad y pluriculturalismo.

Bibliografía
-Kisch Guido, The jews in medieval Germany. New York 1970.
-Lion Feuchtwanger, El judío Sus. Ediciones siglo XX, Buenos Aires.
-Marcus Jacob Rader, The jew in medieval world. New York 1969.
-Shoeps H Julius, Wegweisser durch das jüdische Rheinland. Nicolai Verlag, Berlín 1992.
-Encyclopaedia Judaica, Germany, 7 458-503, Jerusalem.
-Encyclopaedia Britannica, German History, 7 69-90.
-Popular History of jewish civilization: Germany, León Amiel Publishers New York, París 1974.
-Jüdische Lebenswelten, Katalog, Jüdischer verlag, Berlín 1992.





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