Las llaves de nuestra casa P I - Copiar - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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Las llaves de nuestra casa P I - Copiar

Condensados

Novela Histórica
Destrucción del Segundo Templo

Por: Emma Siano
Cronología y Comentarios por la Redacción.


Primera Parte

A partir del año 66 e.c. los judíos se sublevan contra los romanos; Vespasiano recibe la orden de aplastar la rebelión. Vespasiano nombra a su hijo Tito, (70 e.c.) sucesor en el mando del ejército de Palestina, con la orden de poner fin a la revuelta.
Berenice, nieta de la hija de Salomé del mismo nombre, e hija del Rey Agripa I, estuvo casada con Marco, hijo del alabarca Alejandro de Alejandría, y después de enviudar, casó con su tío Herodes de Calsis, con quien tuvo dos hijos. En el año 48 e.c, volvió a quedar viuda y casó con Polemo, Rey de Cilicia, a quien abandonó sin embargo, para volver al lado de su hermano Agripa. Berenice era de extraordinaria belleza y gozaba de gran popularidad en Jerusalem. Suplicó al Procurador Florus, sin mayor éxito (año 66 e.c), no hiciera la matanza que se produjo en Jerusalem, misma que produjo más tarde una insurrección.

Esta mujer conoció a Tito en 69 e.c. y vivió con él maritalmente. Al subir Vespasiano, padre de Tito al trono romano, ella le ayudó en Egipto.

Hacia el año 66 de la nueva era, el plan de Vespasiano, general romano, consistía en someter primero a Galilea para deshacerse de un fuerte enemigo que no interrumpiera su marcha hacia Jerusalem. La batalla fue ganada por el ejército romano y los refugiados afluían a Tierra Santa.
Los relatos que hacían los galileos sobre la heroica defensa de su ciudad, despertó aún más el espíritu patriótico del pueblo de Israel contra los romanos, mientras que en Jerusalem prevalecían sentimientos de que el gran día llegaría con el Mesías, para salvar a todos.
La capital judía estaba dividida en varios distritos, siendo el más importante Sión donde habitaba la aristocracia, y se levantaban los palacios de Herodes y Agripa. Al norte, separada por un valle yacían los poblados de Bezetha Alta y Baja, el Templo con la ciudadela de Antonia se encontraba al noroeste, mientras que en el sur se situaba Ofla y el palacio Grapte. Esta geografía proporcionaba un especial esplendor a Jerusalem, incluyendo sus calles que en ese tiempo eran de mármol; adornada por sendos palacios y no obstante que no existían parques o jardines, mostraba un aspecto magnífico con aires (dado a sus fortificaciones) de una ciudad invencible.

En septiembre del 70 e.c. las legiones del general Tito Flavio, completan el sitio de Jerusalem durante la festividad de Pascua.
La ciudad, rodeada por la triple muralla construida en tiempos del Rey Herodes, carecía de víveres desde hacía semanas.
Aunque los romanos atravesaron la primera muralla, al llegar a la segunda tuvieron que combatir paso a paso contra gente mal armada, pero llena de fervor religioso y de desprecio por la muerte.
Durante mucho tiempo y hasta nuestros días se recuerda esa gesta en Tisha Be Av.

En la primavera del 73 e.c., el ejército al mando del general romano Lucio Flavio Silva, después de un largo y terrible asedio, se apodera de la fortaleza judía de Masada, junto al Mar Muerto.
Allí se habían refugiado los últimos zelotes y esenios rebeldes tras la caída de Jerusalem, en manos de los romanos.

Los asediados -960 mujeres, hombres y niños- se matan mutuamente antes de que los soldados logren penetrar en la ciudadela.
La ocupación de Masada es el último episodio de la sublevación judía contra la dominación extranjera.
Los romanos afirman su dominio sobre todo el Oriente próximo.

En uno de aquellos palacios vivía la princesa Berenice, quien en ese instante se levantaba de su lecho cuando ya el sol se encontraba en lo alto sobre el Monte Scopus. Sin embargo esa mañana, la mirada de sus hermosos ojos negros se veía atormentada por inquietantes pensamientos: ¿Cómo salvar a la Ciudad Santa de la destrucción inminente que la amenazaba?
Pensó que Tito, era el único que podía remediar la situación, si ella intervenía suplicándole, tal vez podría influir a su poderoso padre Vespasiano. Por lo menos le pediría que no tocaran el Templo sagrado, en caso de un conflicto armado.
Aunque su pueblo hebreo la consideraba una traidora por el hecho de sostener relaciones con Tito, ello poco le importaba, si en sus manos estaba quizás la salvación. También sabía demasiado bien, que los dos años que Vespasiano se había abstenido de invadir a Jerusalem eran solamente una corta espera; él atacaría en el momento oportuno, pues la sed de poder de ese romano era insaciable.
Mientras tanto, Jerusalem había sido escenario cruel de la guerra civil, pues la supremacía de la ciudad era disputada por cuatro partidos: Eleazar hijo de Simón, lideraba a 3,000 fanáticos; a Yojanán lo seguían 6,000 galileos; existían 10,000 sicarios encabezados por Bar-Giorá y finalmente 5,000 idumeos, bajo las órdenes de Jacobo hijo de Sosa y Simón hijo de Kathla. Todos estos grupos peleaban entre sí mediante tremendas batallas, debilitando aún más la hegemonía de la ciudad, mientras los ejércitos romanos se dedicaban a conquistar comarcas aledañas a Jerusalem, acabando con los depósitos y reservas de la ciudad.
Berenice impactada por las últimas noticias pensó:
- ¡Debo hablar con Tito en seguida!, pero debo ser cautelosa ya que Vespasiano se opone a nuestras relaciones y un movimiento en falso podría acarrear graves consecuencias.

Desgraciadamente el encuentro entre la princesa Berenice y el general Tito fue imposible, pues Vespasiano le envió a Roma para que buscara apoyo del nuevo emperador Galba. Galba sucedió a Nerón después de su muerte, pero él mismo fue asesinado por sus rivales Otón y Vitelio, así que Tito se encaminó a Siria buscando el apoyo de su prefecto romano Liciano Muciano y Tiberio Alejandro en Egipto. El resultado fue la proclamación de Tito como Jefe de los Ejércitos en Judea, hecho que lo decidió a conquistarla en su totalidad obteniendo adicionalmente el apoyo del Rey Agripa y de Josefo, con un poderoso ejército de 80,000 hombres.
Berenice se miró frente al espejo y peinando su larga y sedosa cabellera, meditaba preocupada sobre el regreso de su amado, ya que esta vez, según su mensajero éste retornaría como máximo jefe militar.
Quizá no todo esté perdido -pensó-. Ahora que Tito tiene poder absoluto frente al ejército puede hacer algo.
¿Qué os sucede hoy alteza? -preguntó una de las damas de compañía, que en aquel momento entraba a sus habitaciones para traerle un poco de vino y fruta.
Os noto demasiado preocupada.
¡Ay, mi querida amiga, si supieras...! -exclamó.
No necesitáis decirme más, os comprendo perfectamente pues vuestra posición no es nada fácil.
Cierto es, aunque mi gente me juzgue como una traidora y prostituta, juro ante las Sagradas Escrituras que no lo soy. Pero ello poco importa, ya que si en mis manos está salvar a mi ciudad amada y al Templo sagrado, he de hacer hasta lo imposible.
No os preocupéis señora mía Dios no nos abandonará.
¡Ojalá que así sea! -exclamó la princesa.

Por la noche...
¡Mi hermosa señora!, mis cansados ojos ya añoraban llenarse de vuestra imagen, pues larga ha sido mi ausencia y temía por vuestro bienestar -exclamó Tito entrando en los aposentos de Berenice, ataviado como un rey de brillante armadura, era tan altivo como apuesto.
Mi bien amado, bienvenido seas, ayer os fuisteis como general y hoy regresáis como supremo jefe del ejército más poderoso.
Cierto querida mía, pero dejadme contemplaros; hoy las estrellas estarán celosas de vos, pues vuestra belleza las opaca de inmediato.
-Sois demasiado generoso conmigo mi señor, pero sabréis también que la felicidad de teneros cerca nuevamente quizás sea la causa... aunque...
¿Qué os sucede, por qué de pronto vuestra mirada se ensombrece?
No quisiera abrumaros con mis preocupaciones, pero he de postrarme ante vos si es necesario, para suplicaros que evitéis un terrible desastre, ahora que en vuestras manos ostentáis el poder, os imploro, que de invadir la Ciudad Santa, dejad en paz al Templo y a mi pueblo.
Hermosa mía, ¿qué no haría yo por vos?, pero desgraciadamente estáis equivocada, no todo se encuentra en mis manos.
¿Qué queréis decir? -exclamó asustada.
Lo que habéis oído, ello dependerá de la respuesta que obtengamos de los hebreos. Si ellos están dispuestos a someterse sin violencia, yo por mi parte os prometo que nada sucederá. De lo contrario, no me atrevo siquiera a aseguraros cual sería el futuro de vuestra gente.
Espero que Dios no permita una guerra.
Haríais bien en rezar a tu Dios y si es tan poderoso como afirmáis, quizá él pueda evitar una desgracia, ahora deseo solamente una copa de ese vino dulce y teneros cerca, muy cerca de mí.
Tito cumplió su promesa y mandó un importante mensaje a los defensores de Jerusalem, los que no creyeron en sus promesas y nunca pensaron en rendirse. Cuando Tito se aproximada al muro norte de Jerusalem, los hebreos se lanzaron en su contra aislándolo.
Al día siguiente, la X Legión romana se encontraba en el Monte de los Olivos, misma que fue sorprendida por los defensores hebreos. Esto había demostrado a los romanos que la conquista no sería fácil, pero Tito había pensado que debido a la celebración de Pascua, los hebreos no opondrían tanta resistencia. Así preparó un nuevo ataque con el fin de abrir una brecha para poder penetrar a la ciudad.
Empezando la batalla, los hebreos salieron en defensa de su amada ciudad combatiendo sin descanso, hasta que finalmente después de dos semanas de combate lograron separar al ejército romano del muro exterior, aunque los romanos a su vez, se adueñaron de un reducto y de Bezetha, un suburbio.
Después de diez y siete días Yojanán y sus hombres prendieron fuego a la ciudadela de Antonia y dos días después incendiaron varias obras en el mismo sitio, demostrando que no estaban dispuestos a ser vencidos.
Los hijos de Israel resistían estoicamente los ataques del enemigo, pero el hambre no tardó en prevalecer dentro de la ciudad y los sitiados ya sentían aguda desesperación.
Berenice suplicó a Tito una vez más que respetara el Templo sagrado, en vista de que había decidido destruir toda la ciudad. Los sitiados, ya muy debilitados, intentaron el 10 de agosto una nueva acción militar, siendo rechazados y perseguidos.
Muchos de ellos se refugiaron en el Templo, donde familias enteras yacían presas de la desesperación, mientras que los jefes espirituales rezaban con todo su fervor implorando el milagro divino. Pero desgraciadamente durante la batalla librada, uno de los invasores arrojó una antorcha encendida dentro del recinto, lo que provocó que las estructuras de madera se inflamaran en seguida.
Ante tal tragedia, Tito ordenó la extinción inmediata del fuego en el Templo, pero los enfurecidos soldados que comandaba, embebidos en el furor de la batalla no lo escucharon; la matanza y la destrucción continuaban.
Los sacerdotes junto con las familias que se negaban a abandonar el Templo, fueron masacrados cruelmente y lo que fuera el Segundo Templo judío en Jerusalem, ardió junto con los hebreos sacrificados, en la misma fecha en que años atrás había caído el Primer Templo.

Una gran parte de familias judías, debido a la terrible destrucción desatada en la ciudad, así como la de su sagrado Templo, se vieron forzadas a emigrar con la esperanza de un retomo, llevando consigo

... Las Llaves de su Casa.


En el año 75 e.c. Berenice fue a Roma, donde apareció como esposa de Tito. El matrimonio sin duda se hubiera realizado, a no ser por la hostilidad del pueblo. En el año 79 e.c. muere Vespasiano llegando Tito a ser emperador. Ignoró a Berenice y no se sabe nada cierto sobre ella después de esa fecha. Berenice abandonó Roma y parece haber estado más tarde en Atenas.

En 81 e.c. fallece en Aquae Cutiliae cerca de Rieti, el emperador Tito. Bajo su gobierno se completaron las obras del Coliseo y se construyeron las termas que llevan su nombre. Muerto Tito, le sucede al frente del imperio su hermano Domiciano.

Año 130-135 e.c. el emperador Adriano visita el territorio que rodea la antigua ciudad de Jerusalem después de su destrucción en el 70 e.c. Él manda a reconstruir la ciudad con el nombre de Aelia Capitolina. Otra sublevación contra el dominio extranjero, dirigida por Simón Bar Cojba, significa el inicio de la segunda guerra romano-judía. Los alzados conquistan Jerusalem en 132 e.c. y construyen un Templo, pero su triunfo fue efímero pues la rebelión fue finalmente aplastada en 135 e.c.

Aunque Adriano después de su triunfo ordena bajo pena de muerte, que ningún judío vuelva a poner pies en la ciudad, hay que remarcar que siempre quedaron judíos en Israel, no obstante las represiones de bizantinos y romanos, además de que se les toleraba como ciudadanos de su país. Un elemento más aflora en la región (año 312 e.c.) pues se inicia el conflicto entre judíos y cristianos acentuándose por el 325 e.c. mediante el Concilio de Nicea, que marca el principio de la gran dispersión y que trataremos en los siguientes capítulos.


Bibliografía
* Historia del Pueblo de Israel.- Dr. H. Graetz.- Editorial La Verdad. México
* Manual de la Historia Judía.- Simón Dubnow.- Editorial S. Sigal. Buenos Aires.
* Enciclopedia Judaica Castellana.- E. Weinfeld y Babani.- Misma editorial. México
* Crónica de la Humanidad.- Plaza & Janes Editores, S.A. Barcelona, España
* Masada.- Yigael Yadin.- Ediciones Destino. Barcelona, España.




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