La tradición en la dinastía Assad - Intelecto Hebreo

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29/05/2017
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La tradición en la dinastía Assad

Etapa Electónica 1

Hafez-Bashar:
La tradición en la dinastía Assad


Por: Tzila Chelminsky

Un excelente artículo escrito en agosto del año 2,000, que incluye las imágenes salidas en la prensa de aquellos tiempos, y que nos hace en parte comprender, los motivos de la férrea determinación de una familia por no perder el poder; terco protagonismo que sigue ensangrentando a su población hasta nuestros tiempos.

Es difícil imaginarse un país como Siria sin la siempre presente figura de Hafez el Assad, recientemente fallecido. Si es lícito hacer un juego de palabras podríamos decir que el temido y cruel Presidente Assad permaneció demasiado tiempo en el poder, pero murió demasiado pronto.
Durante años Assad fue el líder del Medio Oriente más obstinado en rechazar cualquier cambio, y cuando finalmente modificó su actitud y trató de trasmitir un gobierno estable a su hijo Bashar, falleció antes de terminar la empresa.

En sus 30 años de gobierno, Hafez el Assad fue el más rígido enemigo de Israel, y es difícil imaginarse un Medio Oriente sin su presencia. Un conocido cliché de la diplomacia árabe- israelí establecía que: "no puede haber guerra sin Egipto o paz sin Siria", lo cual significaba que no podía haber paz sin Hafez el Assad. Con su desaparición muere el último de los líderes del Medio Oriente que, junto con Sadat y Hussein, estuvieron activamente involucrados en guerras con Israel. En este contexto fue uno de los derrotados en la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando perdió las alturas del Golán y el Monte Hermón; y en 1973 puso en peligro la mera existencia del estado judío a pesar de que su bien equipado ejército no pudo reconquistar las tierras perdidas.

Durante su liderazgo, iniciado con una revuelta militar, construyó un país a su imagen y semejanza, a tal grado que Siria y Assad se volvieron conceptos idénticos: un estado cerrado, brutal, ascético, carente de todo tipo de libertad personal, con un régimen dicta que en años recientes se acercó peligrosa a la quiebra económica.

Probablemente, a Assad se le recordará mucho más por lo que no hizo que por sus logros: no se vendió a Israel; no tuvo el vergonzoso final de otros dictadores de la era soviética que fueron derrocados por revueltas populares; con mano de hierro no permitió que Siria, país étnicamente muy dividido, cayese en una guerra civil estilo Líbano; no se dejó arrastrar como Sadam Hussein a una guerra devastadora en contra de la mayor potencia mundial; no soltó, hasta el final, su poderío sobre el Líbano.

Assad fue un producto de los movimientos radicales nacionalistas árabes de los años 50 y 60.
Usurpó el poder en 1970, pocas semanas después de la muerte de Nasser, cuando aún el mundo árabe creía firmemente que se podía unificar, destruir a Israel y eliminar todo tipo de influencia occidental. Assad mismo nunca pudo escapar a esta doctrina, y así Siria quedó paralizada en el tiempo y se convirtió en el estandarte del nacionalismo árabe y del fervor anti sionista.

En el ámbito doméstico, creó un socialismo tipo soviético que enriqueció a las élites mientras mantenía una economía atrasada. Los cambios ocurridos en el mundo dejaron aislada a Siria, pues con el colapso de la Unión Soviética quedó sin potencia protectora, y Rusia recientemente se negó a surtirle las armas necesarias, mientras no liquidase su deuda de más de 8 billones de dólares.

¿Quién fue este dictador, conocido como "la esfinge" durante los 50, que controló Siria y dictó gran parte de la política del Medio Oriente durante tanto tiempo?
Nació en 1930 en Kardaha (lugar donde fue enterrado), un paupérrimo pueblo montañoso alawita, y desde época temprana se involucró en el partido socialista Baath, que ha sido parte inseparable de la política militar siria. Los alawitas, a los cuales pertenece la familia Assad, son una escisión primaria del Islam, considerada una herejía por los musulmanes sunitas, constituían un grupo pobre, y la influencia adquirida durante las recientes décadas se debe únicamente al poder alcanzado por Assad. Este, consciente de la importancia de la imagen pública al principio de su carrera, cambió su apellido de Wahash, que significa "bestia", por el de Assad, que significa "león".


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