La mentira que se niega a morir - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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La mentira que se niega a morir

Etapa Electónica 1

La mentira que se niega a morir


Los Protocolos de los Sabios de Sión.
(Primera parte)


Por: Tzila Chelminsky (Israel)

La Mentira que se Niega a Morir es el título que le dio la ex juez israelí Hadassah Ben Ito a su reciente libro sobre Los Protocolos de los Sabios de Sión, tema que, aunque nunca desapareció de la opinión pública mundial, parece haber resurgido con nuevo énfasis e ímpetu. Ya en Durban, Sud-África, en la conferencia convocada en el 2001 para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia, en la cual el conflicto israelí-palestino ocupó un lugar primordial, se distribuyeron profusamente los Protocolos como parte de la campaña llevada a cabo por el bloque radical de países musulmanes.
Desde el mes de diciembre último, en que el mundo árabe festejó Ramadán, se presentó noche a noche en la televisión egipcia una serie controversial titulada "Caballero sin Caballo", que contó con millones de televidentes. En esa serie, Sobby, una nebulosa figura histórica nacida a fines del siglo XIX (cuando Egipto se encontraba bajo el protectorado británico), después de haber estudiado en París se vuelve un experto en varios idiomas, incluyendo el ruso. Lo que le permite entender un libro secreto, "Los Protocolos", que describe cómo un grupo de ancianos judíos tratan de controlar el mundo y, en este caso específico, apoderarse de Palestina. "Caballero sin Caballo" se volvió cada vez más polémico aun entre la misma intelectualidad egipcia. A medida que los televidentes ascendían a millones, grupos judíos y norteamericanos protestaban por considerarla propaganda antisemita; pero el gobierno egipcio se negó a cancelarla, arguyendo interferencia en asuntos internos del país, y afirmando que su posición oficial se opone al sionismo pero no al judaísmo.
¿Qué son los Protocolos y porqué han sido tan divulgados y aceptados, a pesar de que se ha comprobado que se trata de una burda falsificación?
Escrito hace más de 100 años, este texto trata de demostrar que todos los sucesos políticos, sociales y económicos del mundo, desde los más insignificantes nombramientos diplomáticos hasta las oscilaciones en los mercados de valores, las guerras y revoluciones, los actos terroristas y actualmente (por el internet) hasta la difusión del virus del Sida y la catástrofe de la nave espacial Columbia, son manejados por una organización secreta judía. Ello lleva implícito la creencia de que los judíos, en todas partes, forman parte de una conspiración, cuyo designio es provocar la ruina de la humanidad y dominarla. Esta creencia es simplemente la versión modernizada, secularizada, de la popular imagen medieval de los judíos como una liga de hechiceros, empleados por Satán para destruir espiritual y físicamente a la cristiandad.
No es pues una coincidencia de que haya hoy una tendencia generalizada a negar que la Shoá existió alguna vez, a asegurar que los crematorios son una burda creación de la imaginación sionista y que las cámaras de gas se dedicaban solamente a desinfectar a los sucios, piojosos y contaminados judíos. Porque si los judíos son tan omnipotentes y controlan el mundo, ¿cómo es posible entender y explicar el sistemático exterminio de la tercera parte de su pueblo? ¿Cómo entender que todas las puertas se les cerraron y no pudieron encontrar refugio?
¿Y cómo no han podido interrumpir las copiosas ediciones del libro que tanto daño les ha causado? Estos Protocolos, traducidos a todos los idiomas, fueron, en su momento, el libro más difundido después de la Biblia, y el mito de la conspiración judía ha sido un factor poderoso en la determinación de la historia mundial en la época moderna.
Si consideramos que un protocolo es un reporte de un acto o una actividad, y de las discusiones y resoluciones aprobadas en los mismos, estos Protocolos no lo son de ninguna manera. En ellos figuran solamente discursos y declaraciones de uno de los sabios, el cual trata de explicar y descubrir a sus correligionarios las metas propuestas, y cuáles son las etapas ya logradas. No se dice quién es este sabio, quiénes son sus oyentes y en qué lugar se encuentran.
El mito de la conspiración judía mundial es en realidad una expresión degradante y distorsionada de las tendencias sociales surgidas cuando, tras la revolución francesa, se inicia en Europa un período de cambios rápidos y profundos. Los judíos, carentes de todos los derechos, se volcaron naturalmente hacia las fuerzas liberales y democráticas y así llegaron a identificarse con todo lo genuinamente moderno. En consecuencia, los conservadores recurrieron al antisemitismo porque veían en los judíos un símbolo de la amenaza contra su mundo, no sólo sus intereses materiales sino los valores que otorgaban sentido a su vida.
Si tanto la independencia norteamericana como la revolución francesa concedieron derechos a los judíos franceses, esto era ya suficiente para convencer a los reaccionarios de que el mito de la conspiración judío-masónica explicaba la desaparición del antiguo orden. Y en cuanto a Napoleón no sólo era aliado del judaísmo, sino judío él mismo. En 1806 Napoleón convocó una asamblea de notables judíos franceses, en su mayoría rabinos y estudiosos. Sus motivos eran políticos y administrativos, pero al denominar a esta asamblea "El Gran Sanedrín" en recuerdo del tribunal judío de la antigüedad, dio lugar al surgimiento del mito de la existencia de un gobierno secreto judío.
En 1850 reaparece en Alemania el mito de la conspiración judío-masónica, como arma de la extrema derecha en su lucha contra las crecientes fuerzas del nacionalismo, liberalismo, democracia y secularismo. En 1871, al otorgarse a los judíos alemanes los derechos civiles, el antisemitismo surge en forma virulenta, puesto que este país nunca aceptó con verdadera convicción los ideales del liberalismo y democracia.
Poco a poco, todos estos odios empiezan a volcarse en un texto inteligentemente fraguado, y los antisemitas rusos fueron los primeros que pensaron en convertirlo en un "documento auténtico", usándolo inclusive para desatar el pogrom de Kisheniev. El texto empieza asegurando que, todas las actividades judías desde la Cábala hasta el movimiento sionista, son parte de una confabulación para conquistar el mundo. En 1888 hubo ataques que trataron de "desenmascarar" la existencia de ciertas organizaciones internacionales: éstas eran la Alliance Israelite Universelle, la Sociedad para la Difusión de la Educación Judía, la Asociación para la Promoción de la Colonización en Palestina y la Asociación de Ayuda a los Refugiados Judíos con base en Londres. Estas instituciones, que no tenían nada de secretas, fueron tratadas como ramales de una conspiración judía de alcance mundial. La Alliance no era para ellos una organización del siglo XIX, sino tan antigua como el mismo pueblo judío, que había provocado la revolución francesa y en esos momentos movilizaba a la totalidad del judaísmo contra la Santa Rusia. Para los Sabios de Sión el liberalismo es imposible en la realidad y sólo un déspota puede asegurar el orden de la sociedad: el oro judío es el instrumento que gobierna el mundo. El propósito era establecer regímenes presidenciales controlados por ellos. Mediante frecuentes guerras y el aumento en la producción de armamentos se lograría el caos económico.
Pero lo que llevó realmente al público el tema de la conjura judía, fue la obra plagiada y publicada por Sergei Nilus "Lo Grande en lo Pequeño" (1905). Otro periodista ruso había ya publicado en Kisheniev en 1903 una versión abreviada en el periódico "El Estandarte", sin pretender que el texto procediera de los judíos pero afirmando que ese era su plan. En 1917, Nilus afirmó por primera vez que esos Protocolos provenían del Congreso Sionista de Basilea de 1897, y que fueron presentados por el príncipe del exilio, Teodoro Herzl. Difícilmente pudo haber hecho una elección peor: El manuscrito original de los Protocolos está en francés; al primer Congreso Sionista no asistió ningún delegado francés y el idioma oficial fue el alemán. Herzl era austríaco y las actuaciones del Congreso fueron públicas, con la ciudad de Basilea atestada de periodistas que difícilmente hubieran pasado por alto una reunión tan secreta. El propio Nilus había declarado categóricamente en su edición de 1905 que los discursos no databan de 1897 sino de 1902 y 1903.
Sin embargo, el éxito de la obra fue instantáneo. Pese a su estilo pueril, su circulación excedió a la de cualquier libro contemporáneo y fue incorporado al libro El Judío Internacional, escrito por el magnate del automóvil Henry Ford. La venenosa obrita hizo impresión en la mente del Zar Nicolás II, quien quedó convencido de que la revolución de 1905 era parte de la ejecución del plan judío. Hacia 1919-1920 empiezan a aparecer suplementos actualizados de los Protocolos, en los cuales Bronstein (Trotsky), Apfelbaum (Zinoviev), Rosenfeld (Kamenev), semejantes a los millares de hijos de Israel y cuyo poder es ilimitado, hacen un llamado al pueblo judío. EL mito de la conspiración judío-comunista resultó ser más poderoso que el de la judío-masónica.
La guerra civil rusa suministró este primer indicio cuando a la tropa se le incitó con el grito de "salven a Rusia, maten a los judíos". En esa guerra y en los subsiguientes pogroms dirigidos por Petliura murieron 100.000 judíos y hubo una enorme cantidad de heridos y mutilados.
En el curso de la revolución rusa, los pogromchniki y los oficiales "blancos" bajo su influencia urdieron un documento en el cual se decía que los bolcheviques habían realizado la revolución con un subsidio de muchos millones de dólares enviado por el banquero judío americano Jacob Schiff. Precisamente escogieron a Schiff por no poder perdonarle que, durante los pogroms de 1905, hubiese tratado de persuadir al gobierno norteamericano de intervenir a favor de los judíos rusos.
Los Protocolos tuvieron un papel destacado en dos asesinatos realizados en Berlín en 1922: el de Vladimir Nabokov (padre del novelista del mismo nombre) en una reunión de emigrados rusos para ayudar a las víctimas del hambre en la Unión Soviética; y pocos meses después, otro crimen que conmovió a Europa, perpetrado esta vez por alemanes de derecha: Walter Rathenau, ministro de Relaciones Exteriores alemán, fue víctima de fanáticos convencidos no sólo de que Rathenau actuaba de acuerdo con los Sabios, sino que era uno de ellos. El asesinato de Rathenau preanunciaba la era lunática en la que el gobierno de Alemania proclamaría a los Protocolos como una verdad definitiva; él fue la primera víctima de una masacre que habría de emprenderse una generación más tarde. El juez, al hacer un resumen de ese crimen, mencionó: "Detrás de los asesinos y sus cómplices, se alza el rostro distorsionado del máximo culpable, el antisemitismo irresponsable y fanático, deformado por el odio que vilipendia al judío y prescinde del individuo. Ojalá el sacrificio de Rathenau, que bien sabía a qué peligros se exponía al asumir el cargo, sirva para purificar el aire infecto de Alemania y la conduzca a su curación de la nauseabunda y mortífera barbarie moral en la que se está hundiendo. "
Al circular estas versiones de los Protocolos en el mundo, en 1919, el embajador británico en Copenhague le escribió a su gobierno: "El bolchevismo, originado en la propaganda alemana, fue y es un trabajo del judío internacional". En el periódico Times de esa época, hay un apasionado debate en torno a si debían o no interpretarse los horrores que padecía Rusia como un acto de venganza judía.
En nuestro próximo artículo analizaremos los diversos juicios que han tenido lugar para demostrar que los Protocolos son una burda falsificación, y su influencia en las instituciones mundiales, desde la ONU hasta círculos internacionales de poder.

Bibliografía:
Los Protocolos de los Sabios de Sión (versión castellana).
"El Mito de los Sabios de Sión" de Norman Cohn.
La Mentira que se Niega a Morir" de Hadassah ben Ito (en hebreo).
Enciclopedia Judaica


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