Historia de los judíos de Strasburgo - Intelecto Hebreo

Son las:
08/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Historia de los judíos de Strasburgo

Etapa Electónica 1
Historia de los judíos de Strasburgo
 
Por: Max Bery
 
Se puede afirmar que la comunidad de Strasburgo se ha desarrollado en el transcurso del siglo XII. Los judíos vivían en un barrio especial, muchas veces mencionado en actas de donaciones o ventas. A veces se le llamaba ''in vico judaico" o también "inter Judeas in Argentina" o "apud judeos". No era un ghetto pues no judíos también moraban, y por otra parte algunos judíos habitaban o tenían propiedades fuera de este barrio.
Los primeros judíos se dedicaban probablemente al comercio o a la artesanía, ya que estas profesiones todavía no se les estaban prohibidas. En 1182 la comunidad se reforzó con la llegada de los judíos de Francia, 
expulsados por Felipe Augusto.
 
LAS IMPOSICIONES A LOS JUDÍOS
Considerados originalmente como extranjeros los judíos de Strasburgo se volvieron en 1236 "Kammerknechte", siervos de la Cámara Imperial y fueron colocados bajo la protección personal del Emperador, por Federico II. Como tales debían pagar anualmente una suma de 200 marcos al tesoro imperial. Aunque este término no definía muy bien su situación, los emperadores consideraron pronto a los judíos como su propiedad personal y disponían de ellos como se les antojaba, cediendo los ingresos de "sus judíos" a acreedores exigentes o a alguno de sus vasallos, para manifestarles su agradecimiento. Es así que el rey Adolfo cedió sus derechos sobre los judíos de Alsacia al obispo de Maguncia, en 1293, para reembolsar un adeudo de 1200 libras y Rodolfo de Habsburgo, para agradecer a Enrique de Isigny por su fidelidad, le ofreció la cantidad de 3.000 libras y le abandonó sus derechos sobre los judíos de Strasburgo y de Maguncia.
Aparte de los impuestos que tenían que pagar al Emperador, los judíos de Strasburgo estaban impuestos por el obispo, quien a veces usaba la fuerza para hacerse pagar. Los judíos parecían representar un buen ingreso y es lógico pensar que el Municipio también quiso su parte del pastel. Así que empezó a imponer multas a los judíos, lo que propició una lucha abierta entre las tropas del obispo y las de la Ciudad. Habiendo perdido esta guerra, el obispo tuvo que hacer concesiones importantes a la Ciudad, pero sin que se definiera la situación de los judíos.
Los jefes de la comunidad eran responsables del pago de los impuestos colectivos y repartían la suma proporcionalmente entre las familias más pudientes. En 1342 Luis de Baviera instituyó un impuesto de un florín por persona disponiendo de un ingreso de cuando menos 20 libras. Era el "Guldenpfennig". Sin embargo la situación económica de los judíos empeoró en el transcurso de los siglos 13 y 14. Poco a poco se les excluyó de la mayoría de las profesiones artesanales y comerciales, conforme aumentaba el poder de las corporaciones. En la práctica les quedó únicamente el oficio de carnicero y el comercio de los caballos. Para pagar los impuestos cada vez más altos y mantener a sus familias, tuvieron que volverse prestamistas, ya que la Iglesia prohibía a los cristianos el comercio del dinero. Además el crecimiento de la ciudad y el encarecimiento del dinero, exigía la institución de un sistema de crédito que se volvió un monopolio de los judíos.
A pesar de un odio creciente de los deudores hacía los acreedores, la protección del obispo les aseguraba una relativa tranquilidad.
 
LA PESTE NEGRA
Todas las promesas resultaron ilusorias cuando Europa fue azotada por la peste negra. En 1349 todavía no había llegado a Strasburgo, pero las noticias que se expandieron por todos lados crearon un clima de pánico entre los habitantes de la ciudad. Se acusaba a los judíos haber envenenado los pozos y el pueblo exigía su expulsión o su exterminación.
A raíz de pretendidas confesiones arrancadas bajo la tortura y a pesar de tener la mayor parte del Municipio a favor de los judíos, las corporaciones corrieron a las armas, encerraron a los representantes favorables a los judíos y el 14 de febrero de 1349, día de San Valentín, se cercó el barrio judío. Todos sus habitantes fueron arrastrados hasta el cementerio de la comunidad, donde se les amontonó sobre una enorme hoguera. Dos mil judíos fueron quemados vivos. Los bienes de los ejecutados se repartieron entre los burgueses, el obispo y el Municipio. Las deudas fueron anuladas y las prendas devueltas a sus dueños. Un decreto tomado por el Magisterio, prohibió la entrada de cualquier judío en la ciudad y en sus posesiones, por una duración de doscientos años.
El aniquilamiento de la población judía de Strasburgo no preservó a sus habitantes de la peste negra. Unas semanas después de la masacre, la epidemia azotó la ciudad. La mayoría de los historiadores o cronistas, comentando el "Judenbrand" (quemazón de los judíos) atribuyen su responsabilidad a la codicia de los burgueses de Strasburgo, deseosos de apropiarse los bienes de los judíos o liberarse de las deudas que habían contraído con los miembros de esta comunidad.
 
REGRESO DE LOS JUDÍOS A STRASBURGO
La decisión formal de no admitir a los judíos durante un período de dos siglos se canceló poco después. Algunas familias sobrevivientes de las persecuciones, que se habían establecido en Alsacia y del otro lado del Rhin, solicitaron su readmisión, solicitud que fue acogida favorablemente por el Magisterio en 1369. Pagaron un impuesto de 300 florines a la Caja Municipal, 10 marcos a los Señores de Oettingen y 12 marcos al obispo, amén de los impuestos imperiales. Más adelante pudieron comprar un terreno para el cementerio y fueron liberados de todo tipo de prestaciones personales.
Un ordenamiento de 1375 garantizaba a los judíos contra las persecuciones, los abusos jurídicos y les confirmaba los derechos obtenidos antes de 1349. En 1383 la ciudad contrató los servicios de un médico judío por una duración de 6 años, quien además de prestar sus servicios a los burgueses y a los funcionarios de la ciudad, podía prestar dinero con intereses
Pero poco tiempo después, rehusaron pagar los impuestos al Emperador Wenzel. Para castigarles se les exigió utilizar un traje especial y fueron sometidos otra vez a las leyes de excepción. Se les prohibió el contratar sirvientes y nodrizas cristianos. Para acabar se promulgó en 1389, un decreto desterrando para siempre su readmisión en la ciudad de Strasburgo. Este decreto, ejecutado al pie de la letra, quedó vigente durante cuatro siglos y únicamente la Revolución Francesa abrió otra vez las puertas de la ciudad a los correligionarios.
La salida de los judíos fue precipitada y tuvieron que dejar la mayoría de sus posesiones en manos de los strasburguenses. Entre estas cosas se encontraba un shofar, que los habitantes pensaban que era una trompeta, fabricada por los judíos para señalar a los enemigos el momento favorable a un ataque. El Municipio mandó fundir dos ejemplares en bronce, con el escudo de la ciudad. Se encargó a los vigilantes de la catedral tocar cada noche este "Grüselhorn", al momento de cerrar las puertas de la ciudad, para invitar a los judíos a abandonar la ciudad. También se tocaba esta trompeta a medianoche, para recordar a los habitantes la traición de los judíos. Esta costumbre perduró hasta 1790. Uno de estos "Grüselhorn" fue destruido durante el asedio a la ciudad en 1870. El otro se encuentra todavía en el Museo Histórico de la Ciudad.
Así desapareció la primera comunidad israelita de Strasburgo, después de siglos de una existencia a veces precaria y siempre agitada. Continuará...

Regreso al contenido | Regreso al menu principal