Herrería en México - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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Herrería en México

Etapa Electónica 1

Herrería en México


Por: Jacobo Contente

Los valores culturales de una persona, pueblo o determinada región del mundo tienen diferentes formas de expresión, entre ellas la que se da en el arte. Dentro de las manifestaciones plásticas encontramos infinidad de elementos con distintos grados de dificultad y duración, siendo la forja de hierro y su transformación en piezas de utilidad y decoración, una de las más problemáticas en lograr.

Los orígenes de este oficio se sitúan en Europa, Asia y África; siendo tan significativa esta actividad, a esa época se le conoce como la Edad de Hierro. En lo que llegaría a ser América, el hombre conoció y aprovechó otros metales, pero nunca empleó el hierro.

En el caso de México, su desarrollo técnico y artístico se dio con la conquista española, que traía una rica herencia de los celtas, romanos, visigodos y árabes. Además se sumaron también al bagaje y conocimiento español, las tendencias y experiencias de las épocas romántica, gótica, renacentista y barroca, por lo que su desarrollo en la Nueva España se produjo de inmediato y espléndidamente.

Es por ello que desde el Siglo XVI, los hierros forjados en nuestro país han sido parte importante de su desarrollo, pues su uso -en diferentes épocas- se ha dado directa o indirectamente en la totalidad de los campos productivos, quedando en muchos casos para la posteridad muchos ejemplos de su adelanto técnico e inspiración artística.

Una de las etapas más florecientes de la herrería mexicana, fue la del Siglo XVIII, pues los trabajadores de este metal tuvieron contacto con piezas y fraguas de Oriente. Otra de las influencias -sobre todo en el tratamiento del metal- la tuvo en la segunda mitad del Siglo XIX, cuando se comenzó a introducir el hierro fundido y laminado, procedente principalmente de Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

Aunque en el Siglo XX el uso de este metal en sus distintas formas se incrementó industrialmente, el artesanal o decorativo proporcionalmente disminuyó incrementando además su precio. No por ello continuamos viendo hasta nuestros tiempos nuevas expresiones de este difícil arte, que muy probablemente tendrá un nuevo impulso e importancia de acuerdo a las modas y formas arquitectónicas que, por lo general se repiten con el devenir de los tiempos.

Si a usted amigo lector, le complace maravillarse contemplando las obras de trabajadores o inspiraciones de artistas del pasado, le recomendamos visitar los centros históricos que las ciudades de México, Zacatecas, Puebla, San Miguel Allende, Oaxaca, Querétaro o Guanajuato. Con este artículo presentamos escasos ejemplos de lo que encontrará.

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