Goldszmit, Pediatra Mártir - Intelecto Hebreo

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08/09/2017
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Goldszmit, Pediatra Mártir

Etapa Electónica 1
Goldszmit, Pediatra Mártir
 
Por: N. Zvi Avigdor (Nueva York)
 
Existen historias sorprendentes acerca de la dedicación que algunos médicos muestran a sus pacientes. Algunos galenos se han hecho famosos por tales conductas pues sobrepasan completamente las expectativas de sus obligaciones profesionales con respecto al trato de sus enfermos. Muchos sacrifican sus vidas personales y familiares para poder cumplir con los deberes de su trabajo, excediendo los más altos estatutos éticos y morales que se espera de ellos. Pero quizá sólo un médico en la historia ofreció a aquellos que cuidaba el sacrificio extremo... ¡la vida misma! A 65 años de la muerte del Dr. Goldszmit leamos acerca de un hombre sorprendente no sólo como doctor, sino como pedagogo, locutor, psicólogo y dramaturgo. Como veremos y ya mencionamos, terminó siendo inmolado por practicar su profesión sin otro interés más que el de proteger a sus pacientes.
Henryk Goldszmit (1879-1942) nació en Varsovia, Polonia, en el seno de un hogar acomodado judío, pero siendo niño su padre muere y la familia cae en pobreza extrema. Desde la adolescencia, Henryk se vio forzado a trabajar arduamente para mantener a su madre, hermana y abuela. Desde joven muestra gran afinidad para las letras y a los 19 años de edad usa el seudónimo "Janusz Korczak" al participar en un certamen literario. Este sería su nombre de pluma en todos sus trabajos futuros y es ese por el que el mundo lo recuerda.
Durante sus estudios de medicina en la Universidad de Varsovia (1898-1904), toma interés en actividades sociales y liberales, publicando artículos en varios periódicos polacos y al graduarse, se dedica a atender a los pobres.
En 1904 entra al servicio militar obligatorio. Por ser Polonia parte de la Rusia Zarista, sirvió bajo el ejército ruso que estaba en guerra con el Japón y es mandado al lejano oriente como médico militar. Allí escribe su primer libro llamado El Niño en el Cuarto de Dibujo, un ensayo semiautobiográfico. Este trabajo lo hace famoso e inclusive un crítico literario importante lo compara con Charles Dickens.
De regreso en Varsovia continúa su práctica clínica pero comienza su especialización en psiquiatría, tomando cursos también en París, Londres y Berlín. A su retorno de estas ciudades dice: "Quiero dedicarme a ser escultor del alma de los niños". Henryk dedicaría el resto de su vida al cuidado tanto médico como psicológico de niños huérfanos y/o abandonados.
Para consagrar mejor sus planes, Goldszmit decide hacer una segunda especialidad, la pediatría. Al terminarla, abre un consultorio donde trata a niños pobres en forma gratuita. En 1912, a los escasos 33 años de edad, funda un orfanatorio para niños judíos llamado "Dom Sierot" en un edificio que él mismo diseña para poder implementar sus teorías educacionales tan progresivas. Como director, elabora protocolos para el trato de estos niños, que fueron revolucionarios y eventualmente se volvieron modelo para este tipo de institución en otras partes del mundo. Entre ellos, establece un sistema de autogobierno democrático con un "parlamento" de niños, una corte y participación absoluta por parte de ellos en la resolución de problemas que se les presentaba. El orfanato ofrece también un campamento de verano abierto que fue operante hasta el verano de 1940.
El Dr. Goldszmit comienza a escribir libros infantiles en los cuales el personaje principal es el benévolo y heroico Mateo, un niño rey quien constantemente trata de ayudar a la gente. Su volumen inaugural, El Primer Rey Mateo se volvió clásico y fue traducido a varios idiomas.
Las actividades docentes del Dr. Goldszmit fueron asimismo notables. Sus conferencias en el Hospital Infantil de Varsovia tenían títulos como "El Corazón del Niño", "El Alma del Niño, "Los Sentimientos Infantiles", etc. y las aulas se encontraban siempre al cupo máximo de estudiantes y médicos interesados.
Durante la Primera Guerra Mundial es de nuevo forzado a ingresar a las filas militares rusas, haciéndolo con el grado de teniente. En su tiempo libre escribe varios ensayos y el libro Como Amar a un Niño. Al terminar la guerra continúa como director del orfanatorio, y funda otro, esta vez para niños gentiles, de nombre "Nasz Dom". Además de estos puestos y de la enseñanza universitaria, establece un periódico infantil llamado Maly Przeglad que se incluía como suplemento semanal en un periódico importante de Varsovia. Aunado a todo lo anterior, Goldszmit se convierte en locutor de radio, adquiriendo gran popularidad bajo el nombre de "Viejo Doc". En los años treinta del siglo XX y debido a presiones antisemitas, el programa de radio se ve obligado a suspenderse. Es en esta época cuando nuestro personaje escribe su famosa obra El Derecho del Niño Al Respeto. Asimismo Goldszmit fungió como consultor y experto en asuntos de niñez ante la corte de distrito para menores y recibió sinnúmero de homenajes tanto por su comunidad como por el gobierno, siendo el más importante, en el año de 1933, la Cruz Plateada de la Polonia Restituida (Polonia había adquirido su independencia de Rusia en 1918).
Las olas de antisemitismo de los años previos a la Segunda Guerra Mundial influencian fuertemente en Korczak, quien se torna sionista. Visita Palestina en 2 ocasiones y queda impresionado con el sistema educacional del movimiento kibutziano. Hace preparativos para emigrar a Tierra Santa; sin embargo, la guerra estalla en 1939 con la subsecuente ocupación inmediata de su país por los nazis y su atención se dirige a la protección de niños judíos. Es de notar que fue puesto en prisión por negarse a portar en su pecho la estrella amarilla "Jude". En 1940 se establece el ghetto y los niños de su orfanatorio son trasladados a él, cerrándose el establecimiento. Con gran esmero reorganiza como mejor puede su asilo, haciendo lo posible por mantener a sus miembros con vida. El bienestar psíquico es igualmente primordial para él y, por ejemplo, organiza veladas literarias a pesar del hambre. Durante este período mantuvo un diario que es un documento conmovedor del holocausto, el que contiene además, ideas filosóficas fascinantes suyas acerca de la razón de anhelar la vida.
A Korczak le fue ofrecida en varias ocasiones, por amistades y colegas gentiles, la oportunidad de escapar y ser escondido fuera del ghetto. Respondió repetidamente que "un pediatra jamás abandonaría a un niño enfermo en medio de la noche". Durante las deportaciones masivas del 1942 hacia los campos de exterminio, le fue ordenado junto a sus ayudantes y 200 huérfanos que suban al tren. Testigos indicaron después, que los niños caminaron con extrema calma hacia el centro de deportación. Joshua Perle, sobreviviente del ghetto de Varsovia, atestiguó que Korcsak "marchó hasta la estación con la frente erguida junto con sus enfermeras y niños; todos vestían sus mejores ropas como si fueran al altar...todo era silencio y sólo lloraron las piedras del camino que observaban tal procesión..." Cargando a los más pequeños, Goldszmit subió al vagón de carga el 6 de agosto de 1942 con destino a Treblinka, donde fueron gaseados todos. Existen documentos que revelan que el oficial Nazi en la estación de tren, al reconocerlo como autor de uno de sus libros infantiles favoritos, le ofreció dejarlo en el ghetto. Sin vacilación, Korczak negó la propuesta y sus últimas palabras fueron: "uno no deserta a un paciente; adonde van mis niños voy yo".
Este mes de abril, al conmemorase el Día del Holocausto, reflexionemos acerca del Dr. Henryk Goldszmit alias Janusz Korczak. Utilicemos parte del minuto de silencio para recordar a este médico abnegado y pionero de la sicología pediátrica, quien inclusive proclamó "derechos infantiles" mucho antes que un documento parecido fuera redactado por la Convención de Ginebra en 1924 y quien escribió más de 20 libros relacionados al beneficio de los niños. A esa virtud dedicó su vida...y también su muerte.
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