Furman...inventor del marcapaso moderno. - Intelecto Hebreo

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28/06/2017
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Furman...inventor del marcapaso moderno.

Etapa Electónica 1
 
Furman,
Inventor del Marcapaso Moderno
 
 
Por: Zvi Avigdor, New York, E.U.
 
 
Hace 150 años se reportó por primera vez que el corazón de una rana contenía «ondas eléctricas» y aún hoy, el pensar que el corazón es un dispositivo eléctrico natural, causa fascinación. Fascinante saber que el corazón late gracias a descargas eléctricas originadas en él, y para su funcionamiento óptimo, estas descargas deben ser rítmicas. La rapidez de los latidos está determinada por la actividad del cuerpo, los procesos metabólicos y las emociones, pero una vez establecida la velocidad del pulso, el tiempo entre las palpitaciones debe ser siempre el mismo. Debido a diversas causas que no serán analizadas en este ensayo, el corazón puede perder la capacidad de latir a intervalos iguales. A ese trastorno se le llama «arritmia» y su tratamiento es por medio de medicamentos y/o por el implante de un marcapaso. El marcapaso funciona tomando control de la frecuencia cardíaca, al mandar al corazón descargas eléctricas programadas en lapsos regulares.
 
La idea de manipular el funcionamiento del corazón por medio de algún estímulo aplicado directamente en él, aparece a fines de los años 20 del siglo XX, cuando el Dr. Albert Hyman propone la inyección de adrenalina en el corazón mismo, para resucitar a personas a las que se les había detenido ese órgano. Poco después, en el año de 1930, junto con su hermano, un ingeniero, inventó una máquina que generaba electricidad, la cual podía estimular al corazón recién parado, por medio de una aguja introducida directamente en él a través de la pared del tórax. A este mecanismo lo llamó «marcapaso artificial» y a pesar de ser un invento extraordinario, no fue práctico pues la máquina era complicada en su uso; además, su gran peso y tamaño, hacía difícil su disponibilidad en forma inmediata cuando alguien lo necesitara en la vida cotidiana; realmente, la única forma de coincidir la presencia del marcapaso con algún necesitado era en el caso de un enfermo hospitalizado y aun así, se presentaban dificultades técnicas pues el marcapaso no tenía batería ni «switch». Para generar la electricidad, había que darle vuelta a una manivela situada en el aparato, perdiéndose tiempo preciado.
 
Veinte años después, el ingeniero canadiense Hopps mejoró en forma importante la máquina de Hyman, eliminando casi todas las dificultades mencionadas, pero al mismo tiempo Zoll inventaba un instrumento aún mejor: un marcapaso que podía estimular al corazón a través del pecho sin necesidad de picarlo. Este adelanto fue fenomenal, pues permitía ahora además, dar tratamiento, no sólo a aquellos a los que se les había parado el corazón, sino a pacientes con arritmias. Sin embargo, tal estimulación (la administración de descargas eléctricas en el pecho) era dolorosa y requería sedantes. No sólo eso, sino que por ser de alto voltaje, resultaban quemaduras en la piel del tórax. Por lo tanto, no fue posible dar descargas continuas por más de unos 10 días; había que suspenderlas para permitir que las heridas dermo-eléctricas sanaran.
 
Para evitar estos dos problemas (dolor y quemadura), tendría que diseñarse algún otro método, ya que el corazón no respondía si se utilizaba menos voltaje en el pecho. Se optó por introducir cables directamente al corazón por medio de cirugía torácica abierta, colocándose un electrodo interno, el cual requería ahora sólo un décimo de voltaje proveniente de la fuente exterior. Con este proceso, al paciente se le podía ahora dar descargas sin malestar y en forma continua; pero se tenía que pagar el precio de la cirugía torácica y así se hizo hasta 1958.
 
Fue en ese año que el Dr. Furman inventa la técnica de implante de marcapaso en el corazón sin tener necesidad de hacer la cirugía mayor mencionada de apertura de tórax. Se acaba de cumplir un año de la muerte de este investigador prolífico quien dedicó su vida al estudio y tratamiento de las arritmias cardíacas, siendo su aportación más importante ese marcapaso «cerrado». Desde su implementación a mitades del siglo XX, millones de personas se han beneficiado de tal procedimiento y es el que se usa hoy día en forma rutinaria.
 
Seymour Furman (1931-2006) nació en la ciudad de Nueva York, EE.UU. de padres judíos comerciantes en ropa. Acudió a la prestigiosa preparatoria Stuyvesant de esa ciudad y recibió su título de médico en 1935 de la universidad neoyorquina Downstate en Brooklyn. Hizo su Internado y Residencia en Cirugía General en el hospital Montefiore del Bronx (N.Y.). Durante ese tiempo y debido a su interés en la investigación, pasa también un año en el Montefiore Surgical Research Laboratory, haciendo estudios con respecto a cirugía de marcapasos. Como ya explicamos, en esa época los marcapasos se introducían a través de cirugía de pecho y existía en ese hospital un afamado «Programa de Marcapaso por Corazón Abierto». Es entonces y como resultado de sus experimentos, que Furman propone una técnica de colocación de marcapaso en el corazón a través de la introducción por vía venosa (comenzando en el brazo) de cables cubiertos por plástico, eliminándose la necesidad de cortar el pecho. Es más, él mismo, diseña el electrodo estimulador intracardiaco al final del cable. En 1958 presenta su idea al jefe de cardiología del hospital y el proceso es intentado por primera vez en dos pacientes, con bastante éxito.
 

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