Franz Rosenzweig - Intelecto Hebreo

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28/06/2017
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Franz Rosenzweig

Etapa Electónica 1
Franz Rosenzweig
Por: José Kaminer
Una experiencia religiosa
Filósofo y teólogo judío alemán, es uno de los más importantes del siglo XX, nació en Kassel, Alemania el 25 de diciembre de 1886. En 1895 escribe su obra principal; La Estrella de la Redención (Der Stern der Erlosung), en el año de 1895. Rosenzweig examina la relación de la unicidad del ser humano, la realidad del mundo y la transcendencia de Dios en el concepto de una totalidad; enseñando como estas tres singularidades encuentran aceptación en su interconexión. La creación une al mundo a Dios, la revelación permite al ser humano que sea orientado por la palabra divina y la redención es la tarea para salvar al mundo, por medio del amor.
«La estrella de la Redención» es el gran libro de Rosenzweig donde él precisó sistemáticamente su respuesta filosófica a la vida. Aquí describe la revelación como "ocurrencia dialógica de la lengua en la que trata de demostrar, que un judío alemán puede ser inteligente, civilizado, moderno y educado y, al mismo tiempo, conservar su identidad judía.
A la vez Rosenzweig abrió una filosofía religiosa existencialista en la que establecía la relación entre Dios, el hombre y el mundo. Consideraba que hasta Hegel, la filosofía había explicado al mundo como un todo unitario, estableciendo que los tres elementos presentes en la experiencia humana -Dios, el mundo y el hombre- comparten una sola esencia.
Argumentaba que el Maguen David o «Estrella de David» es la imagen descriptiva real del universo. Este último se constituye de tres elementos: Dios, el universo y el hombre, relacionados entre sí, y cuya integración puede forjarse en un triángulo. La relación entre Dios y el hombre es llamada «revelación»; entre Dios y el mundo es la «creación» y entre el mundo y el hombre es la «redención», que constituyen otro triángulo, mismo que sobrepuesto en el anterior conforma la «Estrella de la Redención». De este modo los tres elementos del universo -Dios, el hombre y el mundo- se relacionan a través de la creación, la revelación y la redención. "La Estrella de la Redención",
En el año de 1911 fue bautizado su primo, Hans Ehrenberg siendo convertido al cristianismo y el haber crecido en el seno de una familia judía asimilada le llevó a enfrentar un conflicto interno. Rosenzweig escribió a sus padres: "Somos cristianos en todas las cosas, nosotros vivimos en un estado cristiano, vamos a las escuelas cristianas, leemos los libros cristianos, nuestra cultura entera se basa en una fundación cristiana."
Él estuvo cerca de ser bautizado en la tarde del 7 de julio de 1913, a raíz de la discusión del bautismo con Eugen Rosenstock y sus primos Hans y Rudolf Ehrenberg, Rosenzweig. Sin embargo, puso una condición. Él era, un judío, y como tal quería echar una ojeada más cercana a las cosas de las cuales esta conversión lo separaría. Él pidió a sus parientes una época de contemplación y revisión, una época de participación consciente durante los "diez días santos de Rosh Hashana a Yom Kipur”. Para él, esta semana y media se convirtió, en los "diez días de vuelta" a sus raíces judías; él sufrió al parecer una experiencia mística en una sinagoga en Berlín. Al finalizar el servicio religioso estaba convencido que deseaba dedicar el resto de su vida al estudio y a la enseñanza del judaísmo.
Comentando en forma particular y única la vivencia de Franz Rosenzweig acaecida en una sinagoga (Shul) ortodoxa en la ciudad de Berlín, lo escrito a continuación es un espejo de una posible versión dramatizada:
Como ecos, los cantos de todos los tiempos, plegarias de perdón para el Altísimo, manan de su corazón, mientras la sangre le hierve y se convierte en lágrimas buscando la expiación. Rezos a la grandeza de Dios llenos de sonidos con ritmo de tierras lejanas y polvo de mil caminos pero siempre cuidando de no romper la atadura (akeda) que es la cadena de la continuidad desde los patriarcas (Abbot). El ser parte y no cruzar la línea es ser más fuerte que las murallas de Jericó que están enterradas en el tiempo.
Su cabeza parece zumbar, las visiones se vuelven inesperadas, las palabras se desintegran y las letras emergen como en el libro de la creación (Sefer hayetzira). La conjugación hombre divinidad se esparce en un universo de cascadas que se vierten en la liturgia (Piutim) al unísono, todo se vuelve indescriptible y vertiginoso a pesar que el tiempo oscila entre los crepúsculos.

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