Entrevista a Wolf Raúl Korzenny - Copiar - Intelecto Hebreo

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28/06/2017
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Entrevista a Wolf Raúl Korzenny - Copiar

Condensados

Wolf Raúl Korzenny


Por: Colaboradores

En este número presentamos la entrevista que hicimos a uno de nuestros colaboradores más antiguos, que se ha dado a conocer, por regla general, con traducciones de artículos interesantes que aparecen en la prensa idish. La variante en el caso de Wolf al entrevistarlo, ha sido una narrativa de su vida, sin que medien preguntas, por lo detallado de su exposición.

Nací en una ciudad que se llama Mlawa en Polonia. Antiguamente para viajar a la capital teníamos que transportarnos en un tren de vapor. De esa población salieron varias personalidades que se identificaron y fueron dirigentes del movimiento bundista.
Mi edad no la se con certeza, aunque creo que nací en el año de 1918. Esto era muy común pues hubo varios cambios de mando entre alemanes y rusos siendo un verdadero problema conservar los registros. Fui desde chico muy inquieto y me gustaban las travesuras y sobre todo la aventura. Antes de continuar, quiero afirmar que Polonia es un país bellísimo lleno de bosques y paisajes hermosos, algo que recuerdo todavía muy bien. Recuerdo también el invierno cuando el río Vístula se congelaba y era el paraíso de los muchachos que lo usábamos para patinar.
En ese pueblito no teníamos luz eléctrica ni agua potable y para cocinar usábamos carbón de piedra. Excuso decirles que el bañarse no era tan frecuente como lo acostumbramos aquí en América; pero no obstante las incomodidades que teníamos, vivíamos bien, aunque siempre resentidos por ataques antisemitas de nuestros vecinos.
Solíamos estudiar en un jeder (escuelita) en el cual teníamos dos profesores; uno de idish que nos enseñaba historia y principios religiosos y otro que nos enseñaba el hebreo. Creo que algo aprendí, pues en aquel entonces la forma de enseñanza se apegaba al dicho de que la letra con sangre entra y el horario era de todo el día.
En mi familia se dieron las primeras migraciones con mi hermana y mis abuelos que se instalaron en los Estados Unidos. La idea era que con el tiempo todos nos reuniéramos en ese país. Lamentablemente la entrada a ese país quedó cerrada para los europeos, haciéndose los ingresos a base de cuotas. Por aquel tiempo supimos que el general Plutarco Elías Calles abría las fronteras de México, sobre todo para los judíos.
Mi papá aprovechó esa circunstancia para viajar primero al país en 1925 y aunque nos quedamos por un tiempo solos, posteriormente llegaron nuestros papeles, pero con tan mala suerte que como yo tenía tracoma y México no admitía a emigrantes con esa enfermedad, me tuve que quedar completamente solo en Varsovia, ciudad desde aquel tiempo muy moderna y en donde subí por primera vez en un elevador y conocí lo que era una llave de donde salía el agua y servía para lavarse las manos.
Después de varias peripecias de acomodo entre conocidos y tíos, inicié el viaje a las Américas pasando por varios países de Europa y en Cuba estuve cerca de ocho días para posteriormente llegar al puerto de Veracruz donde mi papá me recibió en el año de 1928.
Mi padre por aquel entonces se dedicaba a la fabricación de "ponchques" (una especie de pastelito con crema) que manufacturábamos en una parte de la casa, distribuyéndolos en varios puestos que teníamos en las principales calles del centro de la ciudad. Posteriormente tuvimos una fábrica en forma en lo que se conocía como "El Volador" (donde actualmente se encuentra la Suprema Corte de Justicia).
Dada la cercanía a Palacio Nacional, a mi me encantaba ver entrar y salir al Presidente de la República y escuchar las marchas que se tocaban en su honor. En ese entonces había causado mucha conmoción la muerte de Obregón y recuerdo que al estar observando la salida del Presidente Ortiz Rubio, uno de los guardias hizo varios disparos para proteger al Presidente de un atentado, del cual salió afortunadamente bien librado, pero la impresión que tuve hasta la fecha no se me olvida.



Por una disposición de no permitir puestos en la vía pública, se terminó el negocio de mi papá, por lo que pusimos un expendio de pan y más tarde una ferretería. Con esto quiero decirles que he estado en todo tipo de trabajos como aprendiz de sastre, empleado de una cartonera y de una industria textil.
Como les dije a ustedes en un principio siempre fui muy inquieto y por azares del destino, además el interés de ganar algo de dinero, participé en una ocasión en una pelea de box siendo mi contrincante Baltazar Esquivel, a quien agradezco la gran paliza que me dio, pues de haberle ganado, estoy seguro que seguiría en el boxeo, y quien sabe si hubiera llegado a la edad que tengo.
Mientras todo esto sucedía en mi mente bullía el deseo de visitar a mi hermana que radicaba en los Estados Unidos. Con mis amistades de juventud participé en recorridos a algunas poblaciones cercanas al Distrito Federal, utilizando la bicicleta. Les externé la idea de viajar a los Estados Unidos en nuestras poderosas máquinas, para lo cual nos propusimos ahorrar algún dinero.
Al llegar la fecha que teníamos planeado iniciar el viaje, cada uno de mis compañeros fue desistiendo de la idea y me quedé solo. Como siempre he sido muy tenaz, no me amilané y salí rumbo a la ciudad de Nueva York, recorrido lleno de anécdotas y de magníficos paisajes. Al llegar a la babel de hierro, nadie creía lo que había logrado y fui recibido por altos dignatarios de la ciudad, apareciendo mi fotografía en varios diarios neoyorquinos.
El regreso fue algo accidentado, pues aunque no fue en bicicleta el dinero se me estaba acabando y ya no veía la hora de llegar sano y salvo con la familia. Esta ha sido una de las experiencias más gratas y emocionantes que me han ocurrido.
También de joven participé en varios movimientos juveniles judíos entre ellos el de la Noar Hatzioni, donde fui Presidente por muchos años. Conocí a muchos compañeros que posteriormente adquirieron renombre en el movimiento sionista y en la educación en México, como fueron los casos de León Dultzin y Avner Aliphas; desde ese entonces mi vida siempre ha estado ligada con trabajos comunitarios.
Por lo que concierne a la actividad como escritor, tuve mis inicios en "Der Veg" y en el periódico Novedades, escribí algunos artículos sobre deporte. Para ello tuve que ingresar a una escuela pública para perfeccionar mi español y asistí a varias conferencias para empaparme de algunos temas que conocía pero que no tenía la práctica de desarrollarlos.
Siempre fui un ávido lector y en una ocasión cayó en mis manos la revista en la que ahora escribo. Desde un principio me llamó la atención por la variedad de temas e hice mis pininos, otra vez con algunos artículos deportivos y posteriormente de acuerdo a algún tema inspirado en algunas revistas que tratan sobre judaísmo.
Antes de terminar quisiera mencionar que en 1941 conocí a mi compañera de toda la vida (vamos a cumplir 55 años de matrimonio) y a quien por este conducto le rindo un homenaje a su devoción y al permitirme haber logrado junto con ella la bonita familia que ahora tengo.
Esto ha sido en resumen lo que hace algunas semanas me solicitó nuestro Director para realizar esta entrevista que ha resultado una pequeña autobiografía, que espero les sea interesante.

Por su atención muchísimas gracias.















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