Entrevista a Magdalena Celis (Magdala) - Copiar - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Entrevista a Magdalena Celis (Magdala) - Copiar

Condensados

Magdalena Celis Arias


Por: Colaboradores

En este mes de aniversario, queremos hacer un homenaje -que se nos antoja algo tardío- a una compañera que cumple a diario uno de los más importantes y difíciles trabajos para la edición mensual de «Foro»; su labor prácticamente no tiene un horario o calendario preestablecido, pues para desempeñarse con éxito en una tarea de edición de algún medio escrito, se necesita el mayor de los empeños, cariño por lo que se hace, organización y tacto, cualidades por las que se destaca pero con las que no se ha conformado, incursionando en el campo del periodismo también con mucho éxito y desde ya bastante tiempo. La gustada sección «Foro del Ayer» es una muestra de lo que decimos, aunque hay que aclarar que a ella le gusta trabajar con el seudónimo de Magdala.
A Magdalena o «Magdala» -como todos con afecto la llamamos- la conoció nuestro Director a principios de los años 70's, ayudándolo con algunos trabajos mecanográficos que requerían de mayor cuidado. Posteriormente, y también esporádicamente, le siguió ayudando en la primera edición de una revista que tuvo a su cuidado y que pertenece a la Comunidad Sefaradí de México, publicación que hasta la fecha existe con el nombre de «Emet». Desde entonces a la fecha, han pasado por sus ágiles manos infinidad de periódicos, libros y revistas para su captura tipográfica y corrección, algo que se dice fácil pero que sólo se logra con la experiencia que se refleja en la siguiente sección de preguntas que le hicimos en nuestro ya tradicional desayuno mensual.


J. Contente.- Aunque de sobra los aquí presentes te conocemos, quisiera nos platicaras un poco sobre tu vida anterior a «Foro».
M. Celis.- Les podría decir que nací hace algunos años en la ciudad de México, en lo que se conoce como la colonia Tacubaya. Soy lo que se podría decir «la excepción que confirma la regla», porque por parte de mi madre vengo de personas que se dedicaron a la profesión de músicos, entre ellos muchos prominentes como mi abuelo, quien fue Director de la Sinfónica de México; desafortunadamente yo desafino cuando toco hasta el timbre de una casa.
Por parte paterna, tengo antecedentes de familiares que se dedicaron al magisterio, pero tampoco me gustó, por lo que me puse a trabajar y al mismo tiempo estudié lo que iba a ser mi carrera como secretaria comercial. Al terminar mis estudios entré a trabajar a un banco donde aprendí mucho y posteriormente en distintos trabajos que tuve, adquirí un poquito de práctica y rapidez en lo que hacía, por lo que casi siempre tuve un trabajo base y dos o tres trabajos adicionales, incluyendo un escritorio público donde me dedicaba a hacer tesis profesionales. También di cursos para secretarias y realicé algunos trabajos especiales en instituciones como embajadas, etc.
El vicio por el trabajo desde entonces se me quedó, pues hasta ahora sigo trabajando, incluso en los fines de semana. Pienso que soy de las pocas secretarias que estudié la carrera porque me gusta; la mayoría lo hacen por otros motivos, entre ellos, porque es una carrera corta y en donde se puede ganar algún dinero sin mayores complicaciones.
Tengo 37 años practicando mi carrera y me sigue gustando; tal vez no sea una excelente secretaria, pero le echo mucho entusiasmo.

J. Algazi.- Desde que conocí a Magda tuve una grata sorpresa, pues siempre ha sido amable, sencilla, afable y con un sentido de servicio y atención dignos de resaltar. Sé que con su buen carácter y trato hacia todos nosotros, ha facilitado y ayudado en mucho a la dirección de la revista. Por otra parte quiero comentar que soy un admirador de su columna, la cual nunca dejo de leer pues siempre es fresca en sus temas, original y muy bien redactada. Por todo, deseo felicitarla y darle las gracias.

S. Krongold.- También quiero felicitarla y además preguntarle: ¿Qué hace para no enojarse...? pues yo nunca la he visto enojada.
M. Celis.- Por lo que escucho confirmo que no tengo mal carácter, además les confieso que el enojarme no me gusta, ya que el que lo hace dice y hace cosas que después se arrepiente. Desde hace muchos años he tratado de educar mi carácter y procuro que las personas con quien trato se sientan a gusto, porque a mi también me gusta sentirme así; tal vez esto les suene a egoísmo, pero por otro lado -y es la pura verdad- cuando en ocasiones he llegado a enojarme bajo más de medio kilo, pérdida que con mi físico no me puedo permitir. Si fuera enojona, ya estaría muerta.

J. Algazi.- ¿Cómo se siente Magda al haberse integrado a un grupo judío?
M. Celis.- La verdad es que no lo veo como un grupo judío. En la casa de ustedes mi padre nos enseñó a no ser fanáticos de ninguna religión. Las reglas morales que practicaba y que nos inculcó cualquier religión las tiene. Nunca nos dijo que por practicar alguna religión, la persona podría ser mejor o peor que otra. Siempre enfatizó que lo que vale es la persona; por ello y espero me disculpen, les manifiesto que no los veo como un grupo judío, sino como un grupo de personas de las cuales he recibido afecto y apoyo.

J. Contente.- Quiero hacer un paréntesis para tratar otra cualidad de nuestra compañera que indirectamente se refiere a las cosas judías. Resulta que ella a través del tiempo ha tipografiado a una velocidad increíble varios libros de rezos que se usan en nuestras sinagogas, amén de otros que contienen tradiciones y costumbres judías; sin embargo y no importando la rapidez con que los termina, siempre recuerda las partes fundamentales, por lo que para mi es ella un verdadero libro de consulta de mi propio culto y tradiciones.

S. Zaidman.- Quisiera preguntarte: ¿Cuándo empezaste a escribir y cómo escoges los temas?
M. Celis.- Escribir, escribir... pues todavía no empiezo; no soy una persona con muchos estudios pero siempre he tenido amor por la lectura. Esto último es algo que desde chica en mi casa también me enseñaron. Siempre nos decían que los libros son los mejores amigos; en lo particular considero que lo no adquirido en la escuela, se puede conseguir a través de ellos.
Me gusta mucho la historia, por lo que tal vez si la hubiera estudiado en alguna universidad, esa sería mi profesión. Afortunadamente Jacobo tiene una cantidad de libros impresionante y como me encantan las cosas del pasado los consulto para desarrollar el tema de cada mes.
Creo que siempre hay algo útil e interesante que escribir, lo básico es tener el entusiasmo de hacerlo, aunque no se tenga el suficiente tiempo. Pienso que en mi caso la presión del tiempo hace que las musas se presenten con rapidez, aunque no siempre con las ganas que uno desea.

E. Rivera.- ¿Cuáles han sido tus momentos más felices dentro de la redacción de la revista?
M. Celis.- Felices siguen siendo aquellos hechos que señalan que la revista continúa cada vez mejor, no obstante los diversos problemas de índole económico que últimamente ha pasado. Siento que cada número que editamos, metafóricamente es como el nacimiento de un hijo... y créanme que en ningún caso se parecen y a veces tenemos partos no muy normales. El momento feliz... es cuando Jacobo me paga la quincena y no me corre -pero ya en serio- quisiera decirles que estoy muy contenta con mi trabajo pues tengo un gran jefe al que no hay que cuidarle las espaldas y con el que siempre se trabaja con gusto.

A. Moussali.- ¿Por qué crees tú que las secretarias que terminan su carrera, en su mayoría no salen bien preparadas?
M. Celis.- Cuando yo estudié la carrera era más larga (3 años), ahora es más corta y en promedio el nivel económico y cultural de las estudiantes ha bajado. Por otro lado, desgraciadamente la carrera se ha desprestigiado por diversos motivos que no es el caso tratar ahora. Realmente creo que es un problema de difícil solución en el que inciden factores que se van formando desde los estudios primarios, sin olvidar los problemas culturales y económicos del país.

E. Uchmany.- Pienso que en cualquier carrera por modesta que esta sea, el esfuerzo personal es primordial. Para esto es importante ese amor a los libros que citó Magda.

D. Motóla.- Quiero felicitarte por todo lo que has logrado en tu vida. Me felicito por tenerte en la redacción de la revista y a Jacobo lo felicito doblemente, pues encontró a la persona adecuada para la revista que dirige; sin embargo no nos has dicho nada sobre tu vida sentimental y gustos.
M. Celis.- Me casé hace muchos años y después de cinco años me quedé sola. No tuve hijos y regresé a casa de mi madre. Esto último fue criticado por algunas personas, pero a mi nunca me llamó el vivir sola. He sido siempre muy platicadora y me encantan los temas o charlas de café, pero siempre me ha gustado ser hija de familia.
Desafortunadamente pasaron algunos años y mi madre enfermó. Ese fue el tiempo en que me retiré del trabajo por casi cinco años, pues mi madre era hemipléjica y había que cuidarla. Al final de ese retiro volví a trabajar esporádicamente con Jacobo y posteriormente lo hice de tiempo completo como él lo comentó.
La integración al trabajo de edición de medios escritos ha sido muy grande, en parte por las atenciones que he recibido y el buen tino de mi actual jefe, cosa que le agradezco en público en esta oportunidad que me dan.
En pocas palabras y ya para no cansarlos, me siento realizada en varios aspectos; tengo una familia bonita y no me falta el trabajo. Si no es la mejor vida, es la mejor vida que he tenido. Soy una mujer satisfecha con lo que Dios me ha otorgado, y créanme que lo disfruto.






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