Entrevista a Gregorio Podoswa - Copiar - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Entrevista a Gregorio Podoswa - Copiar

Condensados

Gregorio Podoswa


Por: Colaboradores

En esta ocasión tenemos la satisfacción de haber efectuado una amena e interesante entrevista -en los acostumbrados desayunos de la revista- a nuestro amigo y colaborador el Dr. Gregorio Podoswa, quien con su particular forma de ser y expresar, una magnífica hora de locución que fue grabada y que trataremos de condensar a continuación..

Soy una persona común y corriente, pero que no se siente común y corriente. Además soy médico egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Guadalajara. Aclaro que no es la Autónoma, pues ésta es sinónimo de fundamentalismo y de derecha; en la que yo estudié existían las dos corrientes, por lo que yo me situé en la facultad en el centro izquierdo.
Considero que pertenezco a una generación elitista, pues ingresaban aproximadamente 73 alumnos y egresaban menos de la mitad. Después de obtener una beca de la OEA, la cual me dio la oportunidad de trabajar en mi especialidad en países como Brasil y Argentina sobre casos de enfermedades contagiosas de la piel como la lepra etc., me vine a la capital de la República.

Por primera vez en 1966, la facultad de Medicina de Estudios Superiores de la UNAM, autorizó la creación de especialidades médicas con la característica de maestría. Por lo tanto hice mi aplicación al Centro Médico Nacional, me aceptaron y terminé mi especialidad en dermatología.
Por ciertas circunstancias cambié mis planes de regresar a Guadalajara a trabajar, una vez realizada la especialidad. Me encargaron el Departamento de Dermatología del Centro Médico Nacional (actualmente Siglo XXI). Por todo ello, por primera vez en mi existencia tuve contacto con la comunidad judía de México.
Esto les parecerá un chiste, pero realmente gran parte de mi vida la pasé en provincia en ciudades como Acapulco, Veracruz, Toluca, Hermosillo y Guadalajara dos veces y creía que mi padre (actualmente de 87 años) era el único judío.
Por cierto que él fue el primer judío que trabajó en la Policía Federal de Caminos en el sexenio de López Mateos. De su trabajo se desprenden muchas anécdotas muy simpáticas, sobre todo cuando trataba -por una infracción- a nuestros paisanos, quienes manifestaban cosas desagradables en idish... y ¡Oh! sorpresa, el policía les contestaba en la misma lengua.
Reconozco que mi personalidad está totalmente disgregada, digna de que nuestro compañero el Dr. Bill Landau me atienda. Realmente yo no se quien soy, pues mi apellido materno Mishkin (que significa en ruso ratoncito), por razones que hasta ahorita no he podido aclarar desapareció, y no sólo eso sino que cambió a Mier Martínez.
Pero volviendo al contacto con la comunidad judía, puedo decirles que me causó una profunda herida y por otro lado una profunda emoción. Con decirles que una ocasión fui a un evento en la Kehilá Ashkenazi, del cual tuve que salirme, pues sus dirigentes, desde mi punto de vista, eran personas sumamente autoritarias y groseras, por lo que opté -por un largo tiempo- ya no asistir y dedicarme a mi especialidad.
Referente a mi trabajo, les puedo citar que tengo más de 75 colaboraciones en revistas nacionales y extranjeras; por ahí hay un síndrome volando de la patología dermatológica que se llama Síndrome de Podoswa y Armendáriz; estuve trabajando por muchos años en el Seguro Social, al cual tuve que renunciar pues había un chiste referente al logotipo del Instituto (una águila envolviendo con sus alas a una madre que amamanta un niño) por lo cual decían que «hay que ponerse águila, si es que quieres mamar» yo realmente no estaba muy de acuerdo con ello, por lo que mejor dicho me obligaron a renunciar.

Tengo dos libros sobre mi especialidad, uno de ellos fue el primero en el país que intitulé «Dermatología Pediátrica» y el otro «El Síndrome Dermatológico en Pediatría» y he sido coautor de doce o catorce libros más. Pero hablando de libros ya no sobre medicina, también tengo uno que escribí en mis ratos de ocio sobre la comunidad judía y sus protagonistas en México, que por cierto tiene un nombre muy extenso, que de entrada denota mi conflicto con la misma. Sobra decir que al tratar de conseguir a alguna institución judía que me lo publicara, con diversas disculpas nunca lo pude hacer. El director de esta revista me hizo favor de reproducir un capítulo hace algunos meses con el nombre de «Antisemitismo del otro lado del mostrador».
Realmente esto es todo lo que les puedo decir, pues cuando rara vez escribo son cosas que me salen del alma, por lo que a no mucha gente les gusta, ya que considero que soy enojón y muy directo. Prueba de ello es que en varias ocasiones en el periódico Excélsior, antes de que mis artículos o cartas son publicadas pasan por censura por el mismo director de la sección, pero por lo menos algo del sentido que quise dar le llega al lector.
Ahora sí pregúntenme de lo que quieran.
J. Contente.- Hay ciertas facetas en la vida de Podoswa que considero muy humanitarias y que por humildad no ha expresado en su charla, pero quisiera -como ya algunos conocen de ellas- que otras personas aquí presentes le preguntaran.
C. Lemberger.- Yo quisiera saber quién es tu analista.
GP- No estoy en terapia, con todo respeto para Bill y para todos los demás profesionistas en psicología y psiquiatría, que estos facultativos tienen una neurona polineurótica. Me he tropezado con varias piedras entre ellas un divorcio y la pérdida de mi madre, pero afortunadamente considero que salgo bien librado de mis problemas.
R. Nissan.- Como dijo Jacobo varios de los que estamos aquí, conocemos tu labor humanista y filantrópica que desarrollas con muchas personas, sobre todo con las más humildes y necesitadas como son los indígenas que vienen a la ciudad para vender sus productos y abrirse un futuro. ¿Qué nos puedes decir sobre ello?
GP- Que no soy el único y que es una labor difícil pero bonita. Yo he tenido la oportunidad de compartir esta felicidad con dos compañeros que ustedes conocen (Federico Martínez y Laura Villasana). En la Casa de los Mil Colores tratamos de no sólo ayudar con cosas materiales a esta gran población necesitada, sino más bien encaminarlos a trabajos en donde ellos mismos se ayuden y ayuden a las poblaciones de donde vienen, creando fuentes de trabajo. En esto hemos tenido varios éxitos, pero siguen habiendo muchas necesidades, por lo cual y aprovechando este foro escrito, desearía que los lectores que quieran ayudar con lo que puedan, se dirijan a un servidor a mi consultorio Tel. 574-2985 ó directamente a «El Puente» ó «La Casa de los Mil Colores» al Tel. 740-9966.
A. Moussali
.- Me llama mucho la atención tu pasado y el conflicto con la comunidad judía ¿pudieras ampliar tus conceptos?
GR- Es algo muy sencillo. Mi abuelo vino hace muchos años a México de Rusia. Hasta hace poco tiempo pensaba que mi padre había nacido en México, pero no. La misma historia con algunas variantes se repite en el caso de mi madre, aunque ella -por el tema del apellido que ya traté- lo cambió por miedo, causando una de los primeros problemas de identidad. Súmenle a eso la vida en provincia donde no tuve contacto con el judaísmo y de un de repente todo esto se invierte, dando por resultado una personalidad algo difícil de comprender y sobre todo tratar.
Pienso -ya para terminar- que hay que decir las cosas tal como las sentimos para ser más felices. Referente a nuestra comunidad -con todo respeto- es una enorme coba, en donde están implicados muchos juegos que no van de acuerdo a una realidad, por lo que muchas personas la consideran una comunidad elitistas. Por lo que -a mi particular manera de ver y sentir las cosas- debería de cambiar, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo en México y tomando en cuenta que somos una minoría, debiendo destacarse en otros campos que no únicamente fueran los materiales.

Sé que es muy difícil pero muy necesario para evitar sinsabores a corto y mediano plazo.



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