Entrevista a Enrique Movshovich - Copiar - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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Entrevista a Enrique Movshovich - Copiar

Condensados

Enrique Movshovich


Por: La Redacción

El diálogo de esta ocasión lo hemos efectuado con un colaborador que hizo sus primeros estudios en el Colegio Israelita de México y que posteriormente ingresó a la Preparatoria Nacional N° 1, institución de la que guarda bellos recuerdos. En la UNAM ha logrado dos títulos como Contador Público y Abogado, pero sigue estudiando la carrera de Filosofía, ocupándose actualmente en trabajos de doctorado con la tesis sobre las aportaciones humanistas del judaísmo en el transcurso de diversas épocas.

No obstante su grado de preparación y escaso tiempo disponible, Enrique ha trabajado intensamente en labores comunitarias. Aunque sus trabajos en la revista no han sido constantes, siempre lo tenemos presente en cada reunión en donde su opinión es altamente considerada.
A continuación citaremos algo de lo ampliamente tratado durante tres horas, lamentando no haber podido efectuar una síntesis completa de los diferentes tópicos en los que vertió su opinión.
P.- ¿Por qué escogiste para tu tesis doctoral en la carrera de Filosofía: "Aportaciones humanistas del judaísmo"?
E.M.- Actualmente hay un fuerte interés en España y México por saber y abrevar en las fuentes judías. Existen trabajos interesantes del Dr. Reyes Mate, donde asevera que la civilización ha fracasado cercana al año 2000 y que sería conveniente estudiar las causas de este fracaso, tomando en cuenta la filosofía y moral judías. Por ello y otras razones me incliné hacia este tema.
P- ¿Por qué tu intensa actividad en instituciones culturales judías?
E.M.- Hace algunos años me dio esa enfermedad que yo llamo comunititis. Creo que es una labor fundamental y que está en las manos de todos el resolver los problemas existenciales y de identidad que tenemos. Pienso que cada uno de nosotros debe cuestionarse por lo que verdaderamente hace o deja de hacer por su comunidad.
Por otra parte me siento realmente muy contento de pertenecer a este gran grupo de colaboradores y amigos de la revista y aunque no me ha sido posible escribir asiduamente en el pasado, pienso que en poco tiempo lo haré.
P- ¿Cuáles son las instituciones para las que trabajas intensa y desinteresadamente?
E.M.- Una de ellas es la B'nai B'rith, donde se me ha dado la oportunidad de desempeñar por muchos años algunas labores específicas en el campo de las relaciones humanas. Otra ha sido la Asociación de Escritores, de la que fui vicepresidente por dos años en el período de André Moussali, así como también el Centro Deportivo Israelita donde colaboré por cinco años en el departamento cultural.
En la Kehilá Ashkenazí también he tratado de ayudar en lo que a estudios judaicos se refiere, pues pensamos que existe un hueco sobre esta materia cuando hablamos de adultos. Nos cuesta algo de trabajo, pero ya hemos logrado algunos resultados satisfactorios. Poco a poco la gente se está enterando de los grupos formados y se integra a ellos. Estamos rompiendo la famosa apatía de nuestros socios, de la cual muchos dirigentes comunitarios se han quejado.
Estoy convencido de que gran número de instituciones, incluyendo los medios de información como este, tienen un papel preponderante hacia dentro y fuera de la colectividad, por ello, insisto en que cada uno de nosotros debemos colaborar para bien de México y nuestras agrupaciones. Por otro lado y tocante al mundo cultural judío, lo considero muy extenso y a la vez rico, y que es tal su magnitud que no alcanzarían las horas de un individuo para estudiarlo a plenitud.
P- ¿Qué nos puedes comentar sobre esas relaciones con otras instituciones no judías?
E.M.- Desde hace cuatro años he trabajado en el Consejo Interreligioso de México, en representación de la B'nai B'rith y afortunadamente he podido relacionarme bien. Creo se han impulsado las relaciones judeo cristianas, algo que no es muy conocido por los diversos sectores comunitarios, pero todo con el tiempo toma su lugar. Estoy convencido de que estas buenas relaciones y cooperación con representantes de otros credos es imprescindible y beneficiará a todos.
P- Volviendo a tu tesis ¿piensas publicarla?
E.M.- Esa es mi intención, una vez que tenga la opinión de mis profesores. Sobre su extensión les puedo decir que incluye personajes como Abraham hasta otros que han vivido en la primera mitad del presente siglo.
P- Has mencionado la palabra apatía ¿cuál es tu personal punto de vista acerca de las directrices de la comunidad; en otras palabras, hacia donde se encamina la comunidad judeo-mexicana?
E.M.- Trataré de contestar, aclarando primeramente que hoy no traje mi bola de cristal. Pero ya en serio, puedo decir que nuestra comunidad es muy polifacética y existen muchas formas de ser y de pensar. Hay de todo en amplitud, pero un pequeño grupo es el que verdaderamente se inquieta y trabaja para los demás en campos como la educación, bienestar social, etc. Ese porcentaje tan reducido de trabajadores, ha sido y seguirá siendo el que dejará huella en el resto de la población judía mexicana. En otras palabras, serán los menos (numéricamente hablando) los que seguirán dando vida y creando directrices.
Realmente hay mucho que comentar sobre la apatía. Estoy convencido que hay una corriente muy complaciente hacia el materialismo. Estamos muy involucrados con lo que se ha dado en llamar modernidad, pero lamentablemente nos hemos olvidado de nuestra misión como comunidad en muchos aspectos. Al mismo tiempo siguen existiendo instituciones muy valiosas que continúan haciendo un trabajo digno e importante.
Hay corrientes inquietantes que nos están separando, entre ellas las religiosas, que ya no son sólo matices en nuestro credo. Por esto último siento que vendrán a vuelta de unos cinco años, consecuencias que son impredecibles, por lo que hay que trabajar todos con cabeza y fuertemente para que no surjan los rompimientos institucionales que a la fecha se presumen.
Creo que debemos aprovechar ahora la existencia de una comunidad todavía sana y digna, en donde el diálogo cada vez debe ser más importante.
P- ¿Cómo ves, de parte de tu propia comunidad, la respuesta a tu trabajo de relaciones con otros credos?
E.M
.- Hay muy poca respuesta comunitaria. La mayor parte de esas relaciones extrañamente se han obtenido a través de la B'nai B'rith y no del Comité Central u otra institución sectorial. En muchos casos vemos también la apatía, pero ésta a nivel institucional. En vez de apoyar algunas facetas importantes de estas actividades, existe una verdadera cerrazón, que a nosotros toca cubrir, pero que pienso que esta óptica de la dirigencia cambiará con el tiempo. Uno de mis ideales al respecto, es la participación de los jóvenes de diversos sectores, que no sólo trabajen hacia dentro de su comunidad.
P- ¿Qué piensas sobre la separación sectorial de la comunidad judeo-mexicana?
E.M.- Desde mi punto de vista es un factor histórico que ha dividido, pero que creo cambiará de signo también con el tiempo. Recuerdo que cuando era chico la división era tajante; hoy ya no lo es, pero subsiste en menor grado. La causa de esa división ha sido también la ignorancia; hoy por hoy rara vez ignoramos lo que hace o es nuestro vecino -que pertenece a otro sector- y en muchos casos felizmente se está conviviendo y hasta surgen nuevas uniones familiares. En esto ha influido la institución llamada C.D.I. y por último puedo decirles que cada sector conlleva una riqueza insospechada, pero que debemos conocerla y compartirla.
P.- Realmente no es una pregunta, Enrique, sino una aclaración complementaria a lo tratado, que culmina con una pregunta, que probablemente no se podrá contestar por ahora.
Creo que si bien la división en cuestión, fue en su origen un factor histórico, después de varias generaciones se convierte en un factor cultural; o mejor dicho, esa división ha tardado mucho en desaparecer en México por falta de una promoción cultural efectiva de las instituciones judías, que no hay que confundir con la educación judía.
Hasta la fecha -hablando de medios judíos escritos- existen infinidad de elfos de tipo local o sectorial, a los cuales cada grupo o sector apoya -a veces desmedidamente- en lo económico, esos medios enorgullecen a sus dirigentes por el solo hecho de mantenerlos con vida, sin importar la calidad y los factores culturales de otros sectores que pueden acelerar esa unión anhelada.
Sabemos además que existe una prensa independiente, que por el contrario -aunque políticamente no se ignora por conveniencia- de hecho oficialmente no se le reconoce y mucho menos se le apoya. No con esto se quiere decir que sólo este tipo de prensa contiene excelsa cultura, pero al menos trata de llevarla a todos los sectores en mayor o menor grado, incluyendo temas polémicos de actualidad que ayudarían a formar opinión, y sobre todo, que ayudarían a conocernos con mayor intensidad.
¿Tal vez cabría cuestionarnos sobre el grado cultural o el equivocado orgullo y óptica de muchos de nuestros dirigentes?
P.- ¿Nos puedes aclarar cuál es esa misión que hemos ignorado como comunidad?
E.M.- Es una misión moral y de principios éticos. Vivir y enseñar al mundo a vivir dentro de los valores trascendentales. No es una misión mesiánica o de proselitismo religioso, sino más bien, una misión en abstracto, individual y comunitaria, basada sobre nuestros principios éticos que deben plasmarse en hechos.

Nota de la Redacción: Con esta última respuesta damos por concluida la entrevista -que aclaramos al principio- no abarca todos los temas tratados debido a su extensión. De una cosa estamos seguros y es la urgente necesidad de un diálogo comunitario de altura, para tratar la problemática existencial a corto y mediano plazo de nuestra comunidad. Ustedes señores dirigentes tienen la palabra a estas y otras muchas inquietudes, que están a flor de piel y compete al papel protagónico de las instituciones e instancias representativas del judaísmo mexicano. Creemos que ya es tiempo de reflexionar en conjunto y replantear las bases y actividades comunitarias.





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