Entrevista a Danielle Wolfowitz - Copiar - Intelecto Hebreo

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28/06/2017
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Entrevista a Danielle Wolfowitz - Copiar

Condensados

Danielle Wolfowitz


Por: Colaboradores de "Foro" 1995


Este mes presentamos otra entrevista múltiple de una excelente amiga y colaboradora,
quien en su muy interesante existencia ha tenido experiencias muy peculiares,
que la hacen ser una persona con mucha experiencia y conocimiento de personajes
y circunstancias de corte internacional, muchas producto de su profesión; y en algunos casos,
incluso, ha tenido la oportunidad de entablar relaciones de amistad con ellos.
Estamos seguros que le resultará interesante a nuestros lectores. En este caso Danielle prefirió hacer una semblanza de su vida
y posteriormente contestar las preguntas de sus compañeros.

Danielle W.- Nací en París en el seno de una familia muy acomodada y fui sumamente consentida. En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial (llamada al principio "la guerra extraña"). Cuando nos arrolló la invasión alemana, vi a mi país desplomarse. Mi familia vivió durante un año y medio como refugiados en el sur de Francia.
Mi hermano cayó aparentemente en el campo de batalla, gracias a Dios la noticia era falsa. Luego enfrentamos la persecución del nacionalsocialismo alemán. Previo a este episodio, quisiera comentarles que a principios de este siglo mis padres Max y Estela Wolfowitz y mi tío Arturo Wolfowitz vivieron en México donde alcanzaron una situación excelente y un prestigio muy alto.
Volviendo al tema, recuerdo que al hacer una razia la Gestapo, trataron de llevarnos junto con los demás judíos de un determinado sector de la ciudad de Marsella donde nos habíamos refugiado. Mi señora madre que tenía un carácter de tigresa, dijo al policía que examinaba nuestros papeles que no se atrevieran a llevarnos, pues ella les armaría un escándalo mayúsculo en la ciudad. Él le contestó -no sin preocuparse por las amenazas- que en vista de que uno de sus hijos se consideraba desaparecido y que además su yerno era prisionero de guerra, nos dejaría en paz y se disculpó y se fue. Mi madre ni siquiera le dio las gracias. Claro está que después de que salió el policía, mi mamá se desplomó.
Al día siguiente toda la familia salió rumbo a la frontera española. Ahí esperamos algún tiempo y finalmente el l9 de enero de 1942 pasamos la frontera y finalmente llegamos a México, un mundo totalmente nuevo para nosotros los niños.
Después de unos meses de estar en el Liceo Franco Mexicano, mis padres decidieron que sería bueno aprendiéramos el inglés, por lo que nos trasladaron al Colegio Americano. Al salir del colegio, tuve un novio con el cual me casé en 1948; mi esposo era descendiente de una familia judía conversa que vivía en Yucatán. Era el notario más joven de la República Mexicana.
A él no le gustaba mucho su carrera por lo que decidió crear una pequeña línea aérea en la selva lacandona, con unos cuantos pilotos suicidas, y donde él mismo piloteaba. Transportaba principalmente el chicle que se extraía en esta selva entre Tabasco y Chiapas. El trabajo era muy peligroso y yo era su copiloto. Volábamos sobre zonas inexploradas (el llamado Infierno Verde) con pistas que ni siquiera aparecían correctamente en los mapas. Mi vida transcurría con ciertas carencias, pero en cambio se me consentía mucho, el barco que llegaba por el río Grijalva una vez a la semana me traía libros encargados en Francia y mantequilla de Australia. Hasta baño privado tenía yo en la selva. Durante el día yo era un copiloto suicida, pero en la noche era lo más atractiva y femenina posible. Recuerdo algunas vacaciones en que me daba vida de reina cuando visitábamos la ciudad de México.
Pienso que lo que nos salvó la vida a mi esposo y a mi (pues de cada 10 pilotos, ocho fallecían al año), fue mi embarazo, causa por la cual nos retiramos de ese peligroso aunque muy productivo quehacer. Con mi hija Vivianne -hoy oceanógrafa-, nos instalamos en la ciudad de México. En esta época me di cuenta que el mundo había cambiado para mí, que debía de comportarme de otra manera, sin aceptar ya riesgos como los de antaño, volviéndome incluso una persona muy ordenada.
En 1951, empecé a trabajar como traductora trilingüe (francés, inglés y español), pues noté que el dibujo -actividad que cultivé desde los 5 años de edad- no daba ingresos suficientes y que yo tenía que dedicarme a algo productivo, e interesante, de ser posible. La actividad de traductora me dio la oportunidad de aprender la interpretación, actividades que me llevaron por todos los países del mundo salvo África.
En mi profesión también tuve la oportunidad de conocer a todo tipo de personas desde la más humilde condición hasta jefes de Estado, miembros de la realeza, científicos geniales, artistas maravillosos. Fui por tres años Jefe de todos los servicios lingüísticos de la Olimpiada '68. Posteriormente, fundé y encabecé la Unidad Lingüística del Banco Nacional de México, donde presté mis servicios durante cinco años. Fui Directora General del Congreso Panamericano de los Amigos de la Universidad Hebrea en 1984 y he tomado parte en más de 300 conferencias. También estuve en la ONU durante seis meses capacitándome. Además fui Secretaria del Ministro de Israel en México, el General David Saltiel, quien había tenido una formación en la Legión francesa. En estos últimos trabajos, pude reforzar mi identidad judía y el trato con varias instituciones locales e internacionales de Israel y de la diáspora.
Mis hijos Vivianne y Raoul fueron creciendo, dándome muchas alegrías, y a la fecha son profesionistas distinguidos. Tuvieron que enfrentar dificultades desde pequeños por la separación de su padre, quien con posterioridad -1974- volvió a cooperar conmigo en su formación. Antes y después del deceso de mi esposo en 1982, yo tuve que viajar constantemente entre México, Mérida, Cancún y Houston, pues él había dejado algunos negocios que tuve que atender por algún tiempo; una vez liquidados éstos, regresé a mi profesión.
De aquel entonces hasta ahora, en mis tiempos libres he seguido con el dibujo y la poesía. Del primero he realizado con éxito algunas muestras, recordando hasta la fecha los buenos conceptos que hizo de mi trabajo Estela Krongold; y de los segundos, afortunadamente he podido publicar cuatro colecciones -actividad que inicié gracias a Alejandro Finisterre, quien me dio la primera luz verde- y que se llaman: "Letanías del sol negro" (1968); "El réquiem de los herejes" (1970); "Los versos insensatos" (1974) y "El hilo de las parcas" (1991).
Desde el punto de vista judaico, siempre he procurado ayudar en todo lo posible con mi trabajo a la comunidad y sus instituciones, actividad que también ha sido fabulosa y en la cual he conocido a personajes inmortales como David Ben Gurión, Golda Meir, Menajem Begin. Dentro de esta actividad formé parte del Comité Pro-Judíos Soviéticos; luego viajé en dos ocasiones a Rusia y de paso perfeccionar el ruso. Este Comité, aunque ya no trabaja sobre las causas primarias por el cual se creó, está congelado pero podría luchar con su experiencia contra la discriminación en todos los niveles,  sobre todo hacia los indígenas de Chiapas y de algunos países sudamericanos.
Lo único que me resta decir, es que ahora soy una venerable abuela con seis nietos -tres de cada hijo- que son mi orgullo y mi felicidad. Lo único que deseo ahora es tener tiempo suficiente para volver a dibujar y escribir más a menudo para "Foro" y estoy a su disposición para contestar a sus preguntas.




E. Rivera.- Quisiera preguntarte: ¿Qué es lo que más te gusta de México y qué es lo que más te desagrada?
DW.- Lo que más me fascina de México es el Sureste con sus selvas, marismas, ciénagas y sobre todo sus mares. Los que vivimos en el altiplano, no nos damos cuenta de lo maravilloso que esto es. Claro está que también me gustan los desiertos. Recorrí con mi esposo en yates y veleros grandes y pequeños casi todos sus mares, incluso fuimos campeones de vela del Sureste. Créanme que al navegar en el mar todo se olvida y regresa uno fortificado para continuar las rutinas. Pienso que a nivel humano y dado a que he conocido muchos países, puedo decir que en México no se ha perdido el arte de vivir; la gente todavía sabe ser generosa y amable, no obstante la presión que ejercen las ciudades. Esto que tenemos los mexicanos se ve un poco en el Sur de Estados Unidos y en Canadá. Por lo que concierne a la otra parte de tu pregunta, claro que hay corrupción y pobreza, pero considero que en todas partes las hay.
D. Babani.- Con una vida plena como la tuya, ¿nunca has pensado plasmarla en una autobiografía?
DW.- Creo que lo haré cuando tenga el tiempo suficiente, pero hora la familia se apoya todavía algo en mí. Pienso que ese tipo de trabajo ayudaría a valorar el amor y el entendimiento que siempre deben reinar en las relaciones entre los humanos, por lo que, si lo hago, tendría ese fin mi trabajo.
J. Kaminer.- Entre los personajes que has conocido como De Gaulle, la Reina Juliana, la Sra. Roosevelt, etc. ¿En algún momento tuviste algún acercamiento, cambio de ideas o amistad?
DW.- Referente a De Gaulle y su esposa, tuve la oportunidad de tratarlos cuando vinieron a México en 1964. Puedo decirte que todos esos altos personajes, son por lo general sencillos y corteses, los difíciles son los segundones. Otra persona con la cual trabajé diez años y que llegué a valorar muchísimo, es el Arq. Pedro Ramírez Vázquez.
M. Levinsky.- Antes de hacer la pregunta, quiero decirle a Danielle -a quien he conocido hace muchos años- que es una mujer muy modesta, pues hizo una síntesis de su vida. Puedo agregar que es una intérprete extraordinaria, concepto que sin reservas externó Itzjak Rabin cuando estuvo con nosotros. Independientemente a su actividad profesional, puedo agregar que tiene un caudal de conocimientos que la hacen muy culta y que bueno que existe este "Foro" instituido por la revista, que la da más a conocer. Mi pregunta es: ¿Quiénes de las personalidades que has conocido a través de la interpretación te han impresionado más?
DW.- Bueno, entre las damas, la Sra. Roosevelt; entre los varones el ministro Shimón Pérez y también Menajem Begin. Claro está que también Itzjak Rabin, pero como yo interpretaba del inglés a estos personajes israelíes, y como el inglés no es su idioma materno ellos tenían más dificultades para expresar la profundidad de sus conceptos.
A. Moussali.- Hay personas que pensamos que si no hubiera sido un Holocausto provocado por los nazis, los franceses, tarde o temprano habrían hecho el suyo. ¿Qué piensas de esto?
DW.- El antisemitismo es una cosa muy compleja. El antisemitismo francés es intelectual, no visceral. El hombre pobre en Francia no está en contra de los judíos; piensan que es otro ser común y corriente y que tiene las mismas necesidades que ellos. Hay cierto antisemitismo entre la clase media alta y alta, simple y llanamente por el éxito que los judíos han tenido. Pero a pesar de ese antisemitismo, te puedes encontrar en varias calles de París y edificios históricos, placas en agradecimiento a la obra de personajes de nuestro pueblo, en diferentes disciplinas. Puedo afirmar que jamás los alemanes pudieron haber establecido un campo de exterminio en territorio francés, no por ello debemos de olvidar que si existieron algunos colaboradores, como también los hubo en Bélgica y otros países ocupados. Creo que es más fuerte el antisemitismo en Rusia, aunque también vemos allá muestras de reconocimiento a gentes de nuestro pueblo. En resumen, es difícil abarcar toda la verdad, siempre existe un lado obscuro.
A. Moussali.- ¿Qué piensas de la actuación de De Gaulle, quien en una declaración nos calificó como pueblo dominador?
DW.- No me empeño en defenderlo pero las circunstancias en ese momento eran distintas -políticamente hablando- los árabes estaban por los suelos y Francia, históricamente, siempre los quiso ayudar. Fue un error terrible, mismo que me decepcionó; pero a pesar de todo De Gaulle estaba a favor de los judíos. La prueba de ello nos la dio Ben Gurión, quien fue al sepelio del General De Gaulle. Si él lo hizo, sabía porqué lo hacía.
B. Landau.- Quisiera felicitarte por todo lo que he percibido a lo largo de tu amistad y siendo que te han nombrado Presidente de casilla: ¿Qué piensas de la crisis nacional mexicana?
DW.- Yo pienso que no hay tal crisis, es un país que va evolucionando. Un niño encantador no se puede quedar eternamente con sus caireles. Debe crecer, es lo que sucede en la actualidad.
S. Zaidman.- Sólo quiero comentar que tuve la gran oportunidad de poder hacer un viaje con Danielle a Rusia, y que ha sido de las veces que más he disfrutado un viaje. No soy una conocedora de la historia, pero estando junto a ella aprendí muchísimas cosas, no sólo de historia sino de arte. Considero que es una persona muy culta que además tiene una privilegiada memoria. Algo que también me llamó la atención, fue que los mismos rusos le preguntaban en qué lugar de Rusia había nacido, pues ella hablaba ruso con bastante fluidez y perfección.
J. Contente.- Se ha hecho costumbre que nuestro buen amigo Albert Djemal cierre este tipo de entrevistas, por lo cual le concedo gustosamente la palabra.
A. Djemal.- Sólo quiero agregar algo a lo que dijo Danielle. El antisemitismo moderno nació en Francia debido a los ensayos del conde de Gobineau, pero no puso en su escala al judío en primer término. Posteriormente llegaron los nazis y adoptaron su tesis, poniendo a nuestro pueblo en primer término. Ya para terminar, si quiero afirmar que en Francia hemos tenido y seguiremos teniendo muchos amigos. Tengo que reconocer que Danielle ha tenido una vida muy interesante y hermosa por lo cual la felicito a nombre de todos y en el mío propio.







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