El último reino judío en el exilio P.I - Intelecto Hebreo

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28/06/2017
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El último reino judío en el exilio P.I

Condensados

Por: Julio Algazi Maya

Un prominente sefaradita del siglo X lo fue Jasdai Ben Itzhak Ibn Shaprut. Estudió medicina y llegó a ejercer como médico principal de la corte bajo el gobierno de Abderramán III. Jasdai también era renombrado por su conocimiento lingüístico, y el latín lo dominaba en una época en que sólo los clérigos sabían este idioma. El califa conocía las cualidades de diplomático de Shaprut y lo nombró primeramente consejero y posteriormente ministro del Interior y de Finanzas en el año 956.
El siguiente es un interesante pasaje de la vida de
Jasdai Ibn Shaprut.


Ante los ojos incrédulos de Jasdai Ibn Shaprut, consejero de Abderramán III, fueron descorriéndose los velos de una historia que parecía surgida de la fantasía. Los rumores fueron trocándose en realidad y para Jasdai, siempre perseverante en su búsqueda para encontrar en otros países a sus muchos hermanos de religión, a los que pudiera tender su mano amiga y su manto protector, resultaba una milagrosa respuesta a sus inquietudes.

En toda ocasión, aprovechando de su posición de consejero y administrador real en la corte de Abderramán III, Jasdai Ibn Shaprut, médico, estadista, patrón del saber, erudito y poeta litúrgico, interrogaba a cuanto mensajero o embajador llegara a la corte de su soberano, para obtener la más amplia información acerca de la situación en que se hallaban los judíos en todos aquellos países en que se encontraban dispersos.
Por algún tiempo estuvieron llegando a oídos de Jasdai Ibn Shaprut (915-970) informes sobre la existencia de un reino lejano que mantenía la religión judía. Al principio estas noticias eran vagas y contradictorias. De la información que reunía y los pocos datos que le eran proporcionados, Jasdai comenzó a sospechar que pudiera tratarse de algún pueblo descendiente de la tribu perdida de Dan.
Finalmente, el propio embajador de Bizancio ante la corte de Córdoba, le confirmó que efectivamente, al norte del Imperio Bizantino, se asentaba un reino judío. El reino de los jázaros.
Los tiempos históricos, corriendo en forma casi paralela en el siglo VIII, nos presentan a los musulmanes que rechazan hacia el interior de Rusia a los jázaros, pueblo de origen caucásico y, casi simultáneamente a las huestes mahometanas que encabezadas por el rey Tarik, cruzaban el estrecho de Gibraltar para, con sólo 12,000 hombres y en forma por demás meteórica, apoderarse de la mayor parte de la península Ibérica, al derrotar a Rodrigo, último rey visigodo en la sangrienta batalla de Xerez.



El dominio musulmán en España, a diferencia de la represión brutal del visigodo, presentó una oportunidad de convivencia y desarrollo pacífico para los habitantes de las tres religiones monoteístas. Para árabes, cristianos y judíos se presenta, por igual una era de tranquilidad y progreso. Bajo los conquistadores musulmanes cada individuo podía profesar libremente su religión siempre, claro está en el caso de judíos y cristianos, mediante el pago de impuestos especiales por su respectiva condición de infieles.

Los conquistadores eran hombres que se propusieron obtener el mayor beneficio de sus recién adquiridos dominios. Y por ese acomodo natural de los árabes para toda circunstancia, fueron avanzando en el nuevo país a pasos agigantados. Tres años le resultaron suficientes a las fuerzas del rey Tarik para poder ocupar casi todo el territorio español y convertir a Córdoba en su capital. Córdoba, en poco tiempo, fue transformada en ciudad de lujo y esplendor tal que competía con Bagdad, metrópoli al otro extremo del mundo musulmán.
Entretando, los jázaros (jázares, kazaros o kuzaros) se establecían firmemente en suelo ruso. Pueblo pagano, cuyas tribus aparecieron en el Cáucaso en la era de las migraciones de los pueblos. Intentaron primeramente invadir el Imperio Persa de los sasanidas y, al ser rechazados, quedaron definitivamente asentados en el interior de Rusia. Circundando por el mar Caspio junto con las corrientes inferiores de los ríos Don y Volga, y sobre las costas del mar Negro y mar de Azov, establecieron su reino y fundaron a Itil como su capital, justamente en la desembocadura del río Volga.
El relato del decursar histórico de los jázaros que nos brinda José, rey Cusar, en su carta a Jasdai, parece más surgido de la novela que de la realidad. Esa misma realidad que vivieron tribus paganas, transformadas, por el buen juicio de sus gobernantes, en pueblo sedentario y progresista. Un pueblo que gobernado por reyes (kahanes) ilustres, desarrolló su propio estilo de vida social, política, económica y religiosa.
Rodeados de pueblos hostiles, la transición de pueblo pagano e idólatra a nación de religión monoteísta, ocurre cuando uno de sus reyes, Bulán, llevado de su mística y fervor religioso, decide que la religión es la que más conviene a su gobierno y pueblo.
En un mundo en que las religiones cristiana, mahometana y la judía, se disputan captar el mayor número de adeptos, curas, rabinos y cadís, cruzan incesantemente los caminos para llevar cada cual a su manera, el mensaje de su fe religiosa.
Es en ese momento, crucial para la historia de los jázaros, cuando el rey Bulan, "hombre sabio y temeroso de Dios", toma la determinación de expulsar de su reino a magos e idólatras, iniciando la búsqueda de la religión que, a su entender, mejor convenía a su reino.
Resulta pues, sorprendente, casi un milagro, que después de la destrucción del templo de Jerusalén, y a casi 200 años de la dispersión del pueblo judío, surgiera en tierras del Cáucaso, un nuevo reino judío. El último reino judío en el exilio.
Cuan extraño puede parecernos el hecho de que corriera en forma paralela la circunstancia histórica de la conquista de España por los árabes, y el surgimiento del reino judío de los jázaros. Y es que precisamente que gracias a la inquietud de Jasdai Ibn Shaprut logró el mundo conocer estos prodigiosos hechos de la historia. Fue ese gran hombre el que en vez de holgarse en su riqueza, en su poder y en su fama, dedicó muchos de sus afanes y poderío para fortalecer los lazos de unidad con su pueblo en la diáspora. Fue Jasdai hombre que mantuvo siempre el amor por Sión y por su pueblo Israel y quien, llevado por ese mismo amor, buscó en los más recónditos lugares, los eslabones que fueron cortados del pueblo judío al ser conducido al exilio.
Es gracias al intercambio epistolar que sostuvo Jasdai con el rey jázaro José, que podemos recrearnos en el episodio que nos relata cómo los jázaros abrazaron la religión judía. Las cartas de referencia fueron dadas a la publicidad por el sefaradí Isaac Ben Abraham Akrish, nacido en España en 1489, tres años antes del decreto de expulsión de 1492, y que en su condición de editor y bibliófilo las diera a conocer en Constantinopla, en 1557.
Ya con la certeza de que efectivamente existía un reino judío, Jasdai buscó de todos los medios para hacer llegar su carta al rey José. Muchos fueron los conductos que intentó, ningún obstáculo fue suficientemente grande; más valió la voluntad de Jasdai quien al fin logró que su carta llegara a manos de José.
Muchas fueron las dudas que Jasdai tuvo al escribir su carta. ¿Qué idioma usaría? ¿Escribiría en árabe o en hebreo? Al fin se decidió por el hebreo. Y a pesar de que se consideraba a sí mismo como erudito y conocedor profundo del idioma, pidió la cooperación del poeta y gramático Menajem Ben Saruk para su redacción. En la introducción de esta carta aparece el acróstico de ambos redactores.
... Al enviar su carta, Jasdai Ibn Shaprut, abrió para la posteridad una de las páginas más interesantes de la historia judía medieval. La lectura de esa carta es a todas luces fascinante...

CARTA DE JASDAI IBN SHAPRUT A JOSE, REY DE LOS JAZAROS

(Córdoba, SEFARAD, por el año 960)

"Yo, Jasdai, hijo de Isaac (que su recuerdo sea bendito), hijo de Ezra (que su recuerdo sea bendito), perteneciente a los judíos desterrados de Jerusalén, en España, sirviente de mi señor el rey, me postro hasta el suelo frente a tí y me inclino hacia la morada de Tu Majestad, desde un país lejano. Me regocijo en tu calma y magnificencia y alzo mis manos al Dios de los Cielos para que prolongue tu reinado en Israel. Pero ¿qué soy yo?, y ¿cuál es mi vida para que me atreva a dirigir una carta a mi señor el rey y a hablarle a Tu Majestad? Sin embargo, fío en la integridad y rectitud de mi propósito. En verdad ¿cómo puede una idea ser expuesta en palabras correctas por aquellos que han ido errantes, después que la gloria del reino se ha desvanecido; que han sufrido mucho tiempo aflicciones y calamidades, y no han visto ya más sus banderas sobre la Tierra? Ciertamente, nosotros, que somos lo que resta de los israelitas cautivos, sirvientes de mi señor el rey vivimos apaciblemente en la tierra donde habitamos, pues nuestro Dios no nos ha abandonado, ni su sombra se ha apartado de nosotros. Cuando faltamos Él nos llevó a juicio, lanzó aflicciones sobre nosotros y aguijoneó la mente de los que habían sido puestos por encima de los israelitas, para que mandasen recaudadores de impuestos contra ellos, que hicieron más pesado el yugo de los israelitas, los oprimieron cruelmente los humillaron miserablemente y les infligieron grandes calamidades. Pero cuando Dios vio su miseria y sus fatigas y que estaban indefensos, me llevó a presentarme yo mismo ante el rey, y graciosamente hizo que su corazón se inclinara hacia mí, no por mi propia rectitud, sino por su misericordia y por amor a su pacto. Y por este pacto, los pobres del rebaño fueron llevados a seguridad, las manos de los propios opresores se aflojaron, se abstuvieron de nuevas opresiones y por la misericordia de nuestro Dios el yugo se aligeró".
Ibn Shaprut, continúa con la carta al rey informándole sobre el nombre de la tierra en que moran los judíos -Sefarad- describiendo las dimensiones y ubicación geográfica.
Asimismo le informa que gracias a unos libros de hombres sabios sabe de la longitud y grados en donde se encuentra Jazar, anotando varios cálculos sobre medidas de aquella época y sus equivalencias con medidas de la Biblia.
Comenta que recientemente había confirmado por conducto de dos hombres que habitaban en Sefarad y que habían llegado del reino de José, la existencia del reino judío. Los nombres de esas personas eran rabí Judá, hijo de Meir, hijo de Natán hombre prudente y docto y el otro rabí José Haggaris, también hombre sabio.
El deseo que expresaba Shaprut era que Dios en su gran misericordia, realizara también para él el milagro de poder estar ante su majestad y conocer su reino.

Jasdai Ibn Shaprut continúa su carta en los siguientes términos:

"Informaré a mi señor el Rey del nombre del Rey que reina entre nosotros. Se llama Abderramán, hijo de Mohamed, hijo de Abderramán, hijo de Kazem, hijo de Hisham, hijo de Abderramán, todos los cuales reinaron por orden sucesivo, menos Mohamed, padre de nuestro Rey, que no ascendió al trono sino que murió durante la existencia de su padre. Abderramán, octavo de los Omeyades, hijo de Mu-awija, hijo de Hisham, hijo de Abd-el-Melik, que es universalmente conocido por Amir Al Muminin, llegó a España de Shinear donde hubo una insurrección contra los Omeyades por parte de los hijos de Al-Abbasí. Fue él quien liberó a España y ninguno de los reyes que hubo antes puede comparársele. La extensión de España que está bajo la soberanía de Abderramán, al que Dios sea propicio, es de 16 grados, que hacen 1,100 millas.

La tierra es rica, abundante en ríos, fuentes y acueductos; tierra de granos, aceite y vino, de fruta y toda clase de golosinas; tiene jardines de recreo y huertas, árboles cargados de frutos de toda especie, incluso las hojas del árbol de que se alimenta el gusano de seda, del que tenemos gran abundancia. En los montes y bosques de nuestro país se recoge cochinilla en gran cantidad. También se encuentran entre nosotros montañas cubiertas de azafrán de Marte y con vetas de plata, oro, cobre, hierro, estaño, plomo, azufre, pórfido, mármol y cristal. Aquí se congregan mercaderes y traficantes de los confines de la tierra de Egipto y países colindantes, trayendo especias, piedras preciosas, espléndidas mercancías para reyes y príncipes de todas las cosas deseables de Egipto. Nuestro Rey ha reunido muy grandes tesoros de plata, oro y cosas preciosas y de valor tales como ningún otro rey reuniera jamás. Su renta anual es de unas 100,000 piezas de oro la mayor parte de las cuales proviene dé los mercaderes que vienen acá de diversos países e islas; y todas sus transacciones mercantiles están bajo mi vigilancia".
En una gran parte de su carta al estilo de la época, señala a los reyes de algunos países como el de los germanos, de los gebalim y el de Constantinopla. Señala que él está encargado de enviar regalos a varios monarcas para corresponder a los que envían a su rey. Gracias a su puesto y preguntando a diversos embajadores se ha informado de sus hermanos los israelitas.
Al saber por varios conductos de la existencia de un reino de judíos que llaman jázaros y que el tiempo para cubrir la distancia de Constantinopla a dicho reino, dura quince días por mar, pensó que tales cosas se las contaban para captar su simpatía y los favores, dado el alto puesto que desempeñaba.
A continuación Shaprut le manifiesta:
"Busqué pues un mensajero fiel que pudiera yo enviar a tu país para que así pudiera yo saber la verdad de este asunto y asegurarme del bienestar de mi señor y sus siervos, nuestros hermanos. La cosa me parecía imposible, debido a la gran distancia del lugar, pero, por último, por voluntad y gracia de Dios, se me presentó un hombre llamado Mar Isaac, hijo de Natán. Puso su vida entre mis manos y se ofreció voluntariamente para llevar mi carta a mi señor el Rey.
Le di una buena recompensa, suministrándole oro y plata para sus gastos y los de sus sirvientes, con todo lo necesario. Además, de mis propios recursos, mandé un magnífico presente al Rey de Constantinopla, rogándole que ayudase a mi mensajero en todas las formas posibles hasta que llegara a ese lugar donde reside mi señor".


Continuará:
-Resto de la carta de Jasdai Ibn Shaprut a José, Rey de los Jázaros y
-Contestación de José desde la ciudad de Itil Jazarina año 965.




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