El Fuerte de Terezín - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

El Fuerte de Terezín

Etapa Electónica 1

El Fuerte de Terezín


Por: La Redacción

La fortaleza de Terezín fue construida durante el gobierno del emperador José II, en los años 1780-1790. Su misión era defender los caminos de acceso por los cuales, durante las guerras pruso-austríacas en el Siglo XVIII, penetraban las tropas enemigas al interior de Bohemia. No cumplió nunca su misión, pero aún después de perder su estatuto de fortaleza siguió siendo un importante sitio de cuarteles. El "pequeño fuerte", ya a principios del Siglo XIX servía como prisión para presos militares y también para políticos y adversarios en general de la monarquía de los Habsburgo.



Su renombre lo alcanzó después de la ocupación de las tierras de Bohemia por la Alemania nazi. Las dos partes de la fortaleza fueron transformadas en grandes instituciones de persecución. En junio de 1940 se instituyó en una de sus instalaciones, una prisión policiaca de la Gestapo praguense. En la otra (la más grande) en noviembre de 1941, surgió el ghetto, un campo de concentración para los judíos.



Al principio los prisioneros judíos eran colocados únicamente en los locales del cuartel y a mediados de 1942 se realizó el desalojo de los lugareños. Toda la ciudad de Terezín se convirtió en una ciudad tras las rejas. A ésta le fue asignado un papel relevante en la realización del criminal plan nazi "la solución finar" del problema judío.
El ghetto de Terezín, el cual originalmente debía ser exclusivamente un campo de concentración y de pasada para los judíos de Bohemia y Moravia, se convirtió también en el llamado ghetto de ancianidad para los presos de Alemania y otros países ocupados por los nazis.



Cumplía tres funciones a la vez: de tránsito, diezmadora (pues una quinta parte de sus habitantes murió de enfermedad) y de propaganda. El falso cuadro del "territorio autónomo residencial judío" que trataron de presentar los nazis en Terezín por medio de maniobras fraudulentas como fue la llamada acción de embellecimiento, debía convertirse para el extranjero en un velo que ocultara el verdadero y trágico destino de sus habitantes, el verdadero rostro de la solución final que deseaban los de la Gestapo.
Desde el surgimiento del ghetto hasta el 20 de abril de 1945, fueron deportados a Terezín cerca de 140,000 hombres, mujeres y niños de Bohemia, Alemania, Austria, Holanda, Dinamarca. Eslovaquia y Hungría. En los últimos días de la guerra llegaron de los campos de concentración polacos otros 13,000 prisioneros más, en la mayoría de los casos gravemente enfermos o al borde de un agotamiento total.
Muchos de los presos llegaron a Terezín muertos, otros morirían poco después de su llegada, pues al poco tiempo también llegó una epidemia de tifus, la cual ocasionó la pérdida de cientos de vidas, incluso después de la liberación, complicando la repatriación de los antiguos presos.



Este lugar no fue sólo de sufrimientos, sino también de valentía, de sacrificio y de lucha constante por la salvación de aquellos que estaban determinados a convertirse en víctimas de genocidio. Entre sus protagonistas estaban los médicos y el personal que cuidaban la salud, los pedagogos y educadores, los trabajadores administrativos y también todos aquellos que con una dedicación absoluta trabajaban para garantizar las funciones básicas de vida del campo, la mayor parte del tiempo repleto.



No podemos olvidar a los clérigos, los científicos y artistas que en condiciones indudablemente difíciles reforzaban el espíritu de sus compañeros de prisión, les traspasaban sus conocimientos y la belleza, pero también la fuerza para resistir y la creencia para sobrevivir.



En el heroísmo de estas personas no cambia nada la realidad de que no podían impedir nuevos transportes desde Terezín hacia los campos de exterminio en el Este y sobre todo hacia las cámaras de gas de Aushwitz-Birkenau. De los más de 87,000 presos que partieron en esos transportes, sobrevivieron la guerra algo menos de 4,000. Entre los asesinados había también miles de niños que dejaron solamente sus dibujos, los que se convirtieron en símbolos para todo el mundo, representando la monstruosidad de esa "solución final" y un recuerdo constante para las generaciones de posguerra.

Regreso al contenido | Regreso al menu principal