De Cruzados y Templarios - Intelecto Hebreo

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08/09/2017
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De Cruzados y Templarios

Etapa Electónica 1
De Cruzados y Templarios
 (1ra. parte)
Por: Ruth Cisneros

El popularísimo best-seller de Dan Brown, "El Código Da Vinci", ha despertado gran interés y curiosidad por las sectas místicas. Llamemos sectas místicas, a toda doctrina religiosa que pretende enseñar la comunicación directa entre el hombre y la divinidad. Los místicos buscan lo eterno, movidos por un inquebrantable deseo de escapar de los falsos imperativos de tiempo y espacio.
Existe una gran confusión al identificar Cruzados y Templarios, ya que el origen y fin de ambos coinciden en el tiempo; sin embargo distan mucho en su concepción.
CRUZADOS.- Grupo de personas participantes de una serie de campañas militares que tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII, en cumplimiento de un solemne voto, para liberar los lugares santos de la dominación mahometana. Básicamente, fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias de Oriente.
El origen de la palabra se remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas iniciativas.
TEMPLARIOS.- La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, con posterioridad llamada simplemente del Temple o de los Templarios, inició con sólo 9 miembros, y como requisito al ingresar, el nuevo adepto donaba a la orden todas las propiedades que poseyera. A diferencia de los Cruzados, los integrantes de este  grupo eran nobles y ricos que pudieran dedicar todo su tiempo a aprender las artes marciales, hasta perfeccionarlas.
El propósito de su creación obedeció a una situación bélica. Tras el triunfo en la toma de Jerusalén por parte de los Cruzados, la mayor parte de ellos regresó a Europa. La desprotección de los santos lugares recobrados impulsó a la formación de esta orden, contando con un puñado de caballeros del condado de Champagne, liderados por Hugo de Payns y Godofredo de Bouillon, quienes se ofrecían a escoltar con armas a los peregrinos que se aventuraban por aquellos escenarios, en constante pie de guerra.
Con fehaciente evidencia, la historia nos relata que estos 9 caballeros, llegaron a Jerusalén, y permanecieron 5 años, en las ruinas del Templo de Salomón, donde descubrieron algunos rollos pergaminos con información sobre disciplinas y dogmas de antiguas culturas. (1)
          A su regreso a Europa, la orden creció, por lo que ya no podía estar formada únicamente por guerreros: en sus encomiendas había clérigos, trabajadores manuales y algunas mujeres. Tampoco se hallaba establecida sólo en el frente palestino o en otros fronterizos con el Islam, como la Península Ibérica: fue muy activa en las actuales Francia y Gran Bretaña, en estos lugares el libre culto estaba permitido, y la orden se dedicaba a labores ajenas a la guerra, desde la manufactura de artesanías hasta la gestión bancaria.
Mientras que los cruzados, como orden militar ordinaria, al mando de reyes y príncipes, luchaban en las cruzadas por compromiso de su señor, por prestigio, por la paga y en algunos casos por la fe, los Templarios se batían exclusivamente por su divisa templaria: "Nada para nosotros, Señor, nada sino dar gloria a Tu Nombre".
Intercambiaban productos y servicios con los señoríos rústicos, prestaban dinero -sin usura- a nobles, caballeros, escuderos y mercaderes, e incluso velaban por erarios de reyes y el Papa. Buscaban capital líquido porque era fácil de trasladar a Oriente para impulsar sus campañas bélicas. La Orden se preció de mantener intachable su voto de pobreza, entendida ésta como la carencia de bienes personales, pese a llegar a administrar el tesoro de la Corona franca o a financiar al Papa.

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