Constantino - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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Constantino

Etapa Electónica 1
Constantino
 
Por: Bill Landau
 
"Si la santidad cristiana tiene como medida el seguimiento de Jesús, pensamos que el Pontificado de Juan Pablo II ofrece abusos y contradicciones"
Manifiesto de Chaminade
Como se sabe Constantino fue el primer Emperador cristiano que fundó los dos imperios romanos, el de occidente y el oriental siendo Constantinopla la capital de este último. Fue también Constantino quien sentó las bases de la futura Iglesia católica en el primer Concilio ecuménico de Nicea en el año 325 e.c.
Fue precisamente este Concilio donde se sientan las bases de la normatividad del pensamiento cristiano alrededor de la vida y muerte de Jesús. Afirmando, basándose en las epístolas de los apóstoles, el delito de deicidio en contra de los judíos. Es desde entonces que el antijudaísmo ha sido el reflejo negativo de donde ha emanado el pensamiento de la cristiandad.
Fue Constantino el que por primera vez utilizó el instrumento de tortura romano -la cruz- y la convirtió en símbolo de la cristiandad. Fue la cruz que acompañó a monjes y misioneros a convertir a sangre y fuego a los judíos en Iberia o a los indios en el continente americano. Es la misma cruz que la iglesia católica plantó en Auschwitz para de una manera consciente o inconsciente se afirmara su "autoridad" sobre la Shoa, diluyendo así el martirologio judío par excellance. Ha sido con la cruz que la Iglesia ha mantenido relaciones ambivalentes con el pueblo judío.
Desde los apóstoles, especialmente San Pablo quien dictó que "a los judíos hay que mantenerlos como testigos del triunfo de la Iglesia", hasta Tomás de Aquino que prefería eliminarlos, sentando así las bases del genocidio siglos después.
Desde San Agustín hasta Pío XII -cómplice del Holocausto- pasando por Pío IX que restableció las paredes del ghetto romano, para mantener a los judíos en abyecta servidumbre en el trastevere a la vista de la colina del Vaticano.
Sólo fue hasta Juan XXIII que se dieron los primeros pasos en el reconocimiento de los delitos por omisión o acción que la Iglesia ha cometido contra los judíos. Lástima que Juan XXIII murió antes de completar su labor de Teshuva (arrepentimiento con acciones).
Arrepentimiento por las persecuciones, cruzadas, pogromos, inquisiciones, actos de fe, ghettoizaciones y finalmente por el Holocausto. Acciones que directa o indirectamente fueron propiciadas por la Iglesia.
Actualmente un grupo de teólogos, historiadores e intelectuales españoles publicaron un manifiesto en el que llaman a los católicos a evitar la canonización del difunto Papa Juan Pablo II. El manifiesto llamado de Chaminade, afirma que la Iglesia sufre una grave crisis y que la petición para hacer santo al Pontífice va contra la ley canónica, entre otras cosas porque para que alguien sea canonizado, se le deben atribuir por lo menos dos milagros, los que Juan Pablo II con toda su popularidad y carisma no tiene en su haber.
Es obvio que esta iniciativa viene de fuentes conservadoras del Vaticano, léase Joseph Ratzinger el actual Benedicto XVI, quien hay que recordar fuera el Presidente de La Congregación para la defensa de la fe (antiguamente Santo oficio o Inquisición) y quien dictaba la normatividad teológica y ética de la Iglesia.
Es fácil adivinar que este grupo español -Chaminade- pertenece a las corrientes libertarias de la Iglesia ya que entre sus peticiones se encuentran el reconocimiento de la figura femenina, la aplicación de los Derechos Humanos en la Iglesia y la democratización de la Iglesia católica.
Habrá que recordar que fue Juan Pablo II quien se opuso firmemente a los movimientos libertarios que soplaban en México como en muchos países de Latinoamérica con la "Teología de la liberación". Es de suponer que si se llegaran a dar estas reformas, tendría la Iglesia que modificar todos los acuerdos dictados en los Concilios ecuménicos desde el de Nicea hasta el Vaticano II. Tendrían que desechar la "Infalibilidad del Papa" aprobado en el Concilio Vaticano I por Pío IX, quien también dijo "que nadie fuera de la Iglesia tenía salvación". Este mismo Concilio rechazó los movimientos populares, democráticos y nacionalistas que aparecieron durante el siglo XIX en Europa. Estaba en contra de la libertad de pensamiento y, horror, en contra de la libertad de prensa.
La Iglesia al no rechazar estos dictados, independientemente de las acciones de Juan XXIII o de Juan Pablo II, sigue asumiéndose como la única portadora de la verdad universal e implícitamente el eterno rechazo a los judíos, ya que la Iglesia sigue sosteniendo que los judíos pertenecen al antiguo testamento (dicotomía Tomista de peor y mejor) y por lo tanto pueblo deicida y rechazador de la "verdadera fe". Al no aceptar los Derechos humanos no se acepta que los judíos, entre otros, pudieran ser portadores de verdades y puntos de vista diferentes.
Con lo importante que fue la Encíclica "Nostrae Aetate" de Juan XXIII quitándole la culpabilidad de deicidio entonces y ahora a los judíos, aun hoy en las epístolas se vilifican e insultan a los judíos por la misma razón. Es durante la enseñanza del catequismo y especialmente durante "La pasión" en Semana santa" qué aún los judíos son vistos como deicidas. Estos elementos "pedagógicos" y de Fe aun sobreviven. La Iglesia debería, si asumiera el siglo XXI, de cambiar su cristología y Teología.
De cualquier forma se siguen planteando las siguientes ardientes preguntas:
1.- ¿En qué contribuyó el antijudaísmo de la Iglesia durante dos mil años para que sucediera la Shoa?

2 - ¿Qué hizo o evitó hacer el Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial en pro o en contra de los judíos?

3.- ¿Por qué firmó Pío XII el Concordato con los nazis y no dio ninguna guía (al contrario) a la Iglesia católica alemana para salvar a los judíos?

4.- ¿Qué ha hecho el Vaticano para enmendar su actuación a raíz del Holocausto? Históricamente la Iglesia ha tenido una actitud ambivalente hacia los judíos en una vertiente (San Agustín) se les cuidaba como testigos vivientes en condiciones de oprobio de la muerte de Jesús y la supremacía de la Iglesia y por otro lado (San Anselmo, Tomas de Aquino) permitió pogromos, expulsiones, matanzas y finalmente el Holocausto.

Es por todo lo expuesto que el Manifiesto de Chaminade debería ser oído en la colina Vaticana.
Esta sería una verdadera Teshuva y no sólo palabras de perdón de una Iglesia que le debe al pueblo judío tanto y por tan largo tiempo.
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