Breve historia del arte judío - Intelecto Hebreo

Son las:
28/06/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Breve historia del arte judío

Etapa Electónica 1

Breve historia del arte judío


Por: Sara Zaidman

La contribución del pueblo judío es importante especialmente desde el punto de vista cultural. Dieron el concepto de Dios (monoteísmo) y leyes claras (los diez mandamientos), aunque estos valores forman parte medular de la ética judeo cristiana, su influencia se extendió a otros credos.
Los judíos han participado en las actividades artísticas de todas las épocas de la historia, aunque en grado variable y en la medida en que las condiciones que prevalecían en los países en que residieron se lo permitían. Las formas de arte dependían del nivel y carácter de la civilización en determinada época y país, y de las limitaciones por su ley religiosa. En ese orden de ideas el arte brotó del oficio manual profano o sagrado el cual necesitó de una civilización urbana y que el artista no se desprendía de lo anónimo sino en casos excepcionales.
Por lo tanto no tenemos datos de artistas judíos en los primeros tiempos de Israel, sino hasta las postrimerías de la Edad Media, a causa de la continua destrucción de documentos durante las persecuciones religiosas. Sólo en el umbral del Renacimiento, que trajo el concepto de la personalidad humana y la idea de la tolerancia, cuando se mencionaran autores judíos de obras de arte con mayor frecuencia. El primer artista hebreo que se menciona en la Biblia es Betzalel hijo de Hur, de la Tribu de Judá, constructor del Tabernáculo, era Betzalel a la vez arquitecto, escultor, tallista en piedra y madera, orfebre y un hombre muy sabio.
La reproducción de las formas humanas estaba prohibida por la religión hebrea y por ese motivo la gran cantidad de obras de arte que se han inspirado en temas bíblicos son, hasta época muy reciente de inspiración cristiana. Por esta misma razón tuvieron la fuerza para desarrollar un simbolismo ornamental propio, Maguen David (estrella de David) que aparece por vez primera en un sello de Yehoshua ben Asayan; motivos y objetos de cultos vegetales: el lirio, la palmera, el olivo, motivos de corona: el cántaro y la olla, emblema de los levitas; manos de sacerdotes, el símbolo de los kohanim y el signo heráldico del león. En épocas posteriores se agrega el ornamento que habría de convertirse en la insignia judía por excelencia: La Menorah, como símbolo de la eternidad, perpetuación e indestructibilidad del pueblo judío y de su fe.
Los hebreos antiguos, fueron ganaderos, nómadas, por lo que su ocupación artística, se limitó a la confección de tiendas, de armas, de herramientas, rudimentos de arte textil y de alfarería. Es posible que los hebreos se llevaron de Egipto ciertas nociones de escultura monumental, así parece indicarlo el episodio del Becerro de Oro, a menos que se trate de una evocación del culto semítico de los lejanos tiempos en que la tribu de Abraham vivía entre los caldeos.
Los hebreos al apoderarse de Palestina, asimilaron la cultura de los pueblos Cananeos y Fenicios y se sabe que fueron excelentes orfebres, grabadores de sellos y de monedas, aptitudes que se perpetúan hasta nuestra era. En 1932 se descubrió junto al Río Eúfrates la sinagoga de Dura Europos, cuya última reconstrucción fue en el siglo III d.C. en cuyos muros fueron encontrados varios frescos bíblicos que aparecen en los códices miniados hebreos. Las escenas más importantes son el Arca de la Alianza, la Victoria de Esther y el Templo de Jerusalem.
Del siglo IV d.C. es interesante el mosaico de la sinagoga de Beit Alfa, donde aparecen los signos del zodiaco, el Carro del Sol, las estaciones en formas femeninas, etc., también aparece Abraham en el momento de sacrificar a su hijo.
La gran construcción de la era de los reyes fue el Templo de Salomón. Este edificio de gran profundidad de piedra tallada, los paneles de las paredes interiores estaban recubiertas con oro laminado, el atrio seguía el lugar del culto en cuyo extremo separado por una cortina se hallaba el Santo Sanctórum con sus querubines revestidos de oro. Según la narración bíblica Salomón llamó para erigir el templo y el palacio real, a artesanos fenicios que le suministró el Rey Hiram, que eran famosos por la perfección de sus artes aplicadas. Los artesanos judíos empleados en la construcción del templo ejecutaron trabajos de cantería y albañilería ya que apenas salidos de la vida nómada, no tenían tradición artística.
La destrucción del templo bajo Adriano y la prohibición a los judíos de entrar en Jerusalem (135 d.C.), impulsaron a los judíos a construir sus propias sinagogas. Después de la destrucción del templo, bajo la dominación romana, especialmente bajo los emperadores Séptimo Severo y Caracala, las numerosas congregaciones judías gozaban de considerable libertad. Se han descubierto los restos de 40 sinagogas, doce de ellas en Galilea; la más importante se encontró en Cafernaum, cerca de Jericó.
En el Galut o dispersión por todo el mundo, no había oportunidad de construir obras monumentales, ya que sobrevenían las persecuciones, las expulsiones, las leyes de proscripción, como después de las Cruzadas, a través de la Edad Media y hasta nuestros días bajo Hitler. A pesar de todo, los judíos edificaron mucho sobre todo sinagogas, ya que no podían prescindir de ellas.
Se conocen frescos de sinagogas, de Polonia, Alemania, que se ajustan a la prohibición de las imágenes y no pasan del decorado puramente ornamental, ejecutado con gran arte. Por regla general la arquitectura sinagogal se amoldaba al estilo de la época. La sinagoga de Worms (1175) la más antigua es Romántica; la Neuschul de Praga, gótica (XII a XIV) la de Venecia, renacentista, la de Toledo, a la arquitectura morisca, que después de la expulsión se convirtió en iglesia. La gran sinagoga Sefaradí en Amsterdam (1675) al estilo barroco.




Regreso al contenido | Regreso al menu principal