Aprendiendo de Weimar - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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Aprendiendo de Weimar

Etapa Electónica 1
Aprendiendo de Weimar
(Acercamiento al pensamiento, figura y obra de Walter Rathenau).
 
Por: José Brito (I. Canarias, España)
 
 
"Y... por qué no decir, abiertamente, que los dorados años veinte de Berlín, podrían haber sido menos dorados sin la presencia -masiva- de judíos”
 
 
"Heimat Berlín" (Berlín, mi hogar), fue canción de éxito inmediato. Su repetido estribillo y su música pegadiza, prácticamente, hizo "estragos" entre la población berlinesa -judía o no-, que la cantaba de forma machacona en cualquier parte. En realidad, era parte integrante del show titulado "Berlín Tempo ", el cual se representó -y presentó- en el famoso cabaret "Schall und Rauch" (Sonido y Humo), perteneciente a Max Reinhardt. Aparte de la ya antes nombrada melodía, lo que, en realidad, dio fama a la obra fue la circunstancia de que retrataba de forma magistral la vida y el ritmo frenético de la sociedad prusiana en los no siempre dorados años veinte.

Sería absurdo, por otra parte, reducir la vida cultural y artística de Berlín a lo meramente judío. El abanico de posibilidades era tan amplio y la moral tan sumamente relajada que podías escoger -libremente y sin temor alguno al qué dirán de los demás- el ambiente que mejor cuadrara a tus apetencias, sin importar que éstas fueran culturales, pictóricas, teatrales o de cualquier otro "genero" no incluido en la mini-relación antes expresada. Lo que sí resulta innegable y constatable es que, con toda autoridad, se podía hablar del "Berlin Jewish Spirit" que hizo de esta ciudad un lugar de encuentro y residencia de lo más interesante y selecto del mundo judío askenazí.

En la reciente historia de Alemania, al espacio de tiempo comprendido entre 1.918 y 1.933, se le conoce con el nombre de "República de Weimar" , porque fue, precisamente, en la bucólica y tranquila Weimar, patria chica de genios de la literatura alemana de la talla de Goethe y Schiller, donde la poco escrupulosa y/o totalmente ineficaz e inoperante clase política alemana de la época, se reunió, después de la Gran Guerra, para, por medio de una nueva Constitución, intentar salvar, política y socialmente hablando, lo poquísimo que quedaba aún en pie de un martirizado y derrotado país al que se había abocado a una guerra criminal por apetencias personales de un autócrata megalómano con poca o nula visión de futuro.

Para algunos historiadores resulta difícil comprender la razón por la que se eligió a una tranquila ciudad de provincia como lugar simbólico para darle al pueblo alemán una nueva Constitución y una razón -efímera- para seguir adelante confiando en sus mandatarios, en vez de reunirse en un bullicioso y palpitante Berlín donde, aparte de estar en la -todavía- capital de Prusia, siempre encontrarían mejores condiciones de habitabilidad y muchas más comodidades. Eso sin contar que era en Berlín donde radicaba el gobierno central así como el parlamento de la nación. En realidad, la República de Weimar era, según el decir de muchos, la República de Berlín.

Volviendo al tema judío, si tuviéramos que echar mano de la siempre temible estadística, habría que manifestar que a comienzos del Imperio alemán, allá por 1.871, solamente el 7% de los judíos alemanes vivía en Berlín. Hacia 1.910, el porcentaje estaba sobre un 23%. El significativo éxodo continuó a lo largo de los años veinte, de forma que al término de la República de Weimar, el mayor contingente de población judeo-alemana se localizaba en Berlín. (El número estimado se acerca a más de 173.000 hebreos, lo que significaría, aproximadamente, casi la mitad de la población total de Prusia y un tercio de todos los judíos que habitaban en Alemania).

Naturalmente, la importancia que para Berlín tuvo el establecimiento de tan amplio número de población judía se puede demostrar no solamente por medios estadísticos. Muchos intelectuales judíos se asentaron en Berlín en vísperas de la I Guerra Mundial. Arnold Zweig y Lion Feuchtwanger vinieron desde Baviera; Joseph Roth hizo lo propio desde Viena; incluso Kafka visitó la ciudad desde su Praga natal. Intelectuales y artistas judíos procedentes del Este de Europa también se trasladaron a esta importante ciudad convencidos de que desde allí les sería mucho más fácil el darse a conocer internacionalmente. Tal es el caso de Marc Chagall, en el campo de la pintura, o de Agnon (1) y Bialik en temas de literatura y poesía, respectivamente. Imposible poner en duda la innegable contribución judía en el campo de la cultura berlinesa, así como también resulta manifiesta la importancia que tuvieron los judíos procedentes del Este europeo en la revitalización de la vida judía radicada en esta urbe.

Todo proceso social trae aparejado pros y contras. El florecimiento o renacimiento de la cultura judía en Berlín, trajo, en un primer estadio, la reflexión de los habitantes no judíos acerca de la integración social verdadera de los hebreos residentes en su ciudad. El segundo peldaño fue, si cabe, más doloroso y peligroso: una violenta y virulenta actividad anti-semita (anti-judía, más bien) hizo inmediato acto de presencia.

En Berlín, el clima anti-judío se manifestaba de diferentes maneras. Provocaciones y subsecuentes enfrentamientos ocurrían prácticamente a diario. Por ejemplo, en la primavera de 1.923, judíos provenientes del Este de Europa y residentes en el distrito de Scheunenviertel sufrieron un sangriento pogromo que acabó con numerosos heridos y cinco muertos. Más de lo mismo, en la festividad de Rosh HaShaná de 1.931, grupos de alborotadores y matones, en su mayoría pertenecientes al partido Nacionalsocialista, irrumpieron violentamente en varios comercios judíos situados en plena Kurfürstendam, principal arteria comercial berlinesa, causando serios destrozos. No contentos con esto, se dedicaron a asaltar de forma sistemática y vil a cualquier judío que se dirigiera a la sinagoga situada en Fasanen Strasse, cerca de la antes nombrada Kurfuerstendam. Como solía ocurrir, la policía, de forma totalmente intencional, llegó demasiado tarde y tan sólo unos cuantos de estos energúmenos pudieron ser detenidos.

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