¿Qué es escribir? - Intelecto Hebreo

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31/03/2017
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¿Qué es escribir?

Etapa Electónica 1
¿Qué es escribir?
 
Por: Willy de Winter
 
Cuando alguien tiene ganas de comunicarse por escrito, inicia el proceso tan curioso que podríamos identificar con la expresión "convertirse en escritor''.
Aparte de adoptar un determinado estilo, que depende de la interacción entre escritor y lector, a todas luces, lo importante es decir algo. Este algo puede ser un pensamiento profundo o juguetón, algún razonamiento, una historia, puede ser un sentimiento, alegre o triste, eufórico o nostálgico. La comunicación por escrito lo abarca todo y qué bueno.
Pero aparte de un buen estilo y un buen tema, el tercer elemento es el más importante. Es la sinceridad.
Después de esta introducción, un poco a la ligera, quiero pasar inmediatamente a mi artículo. Es la expresión de un sentimiento humano, que busca un equilibrio entre la inseguridad existencial y el humorismo. Pero he convertido mi relato en una fábula.
¿Qué es una fábula? Es una historia en que los protagonistas son animales. Además, los animales tienen la facultad de comportarse como seres humanos y hablan. Famosas en la historia son las fábulas del griego Esopo y del francés La Fontaine. En realidad, para el lector a quien le gusta la sabiduría cotidiana con un toquecito de humorismo, las fábulas, así espero, son una distracción grata.
Antes de presentar la fábula, quiero contarles una pequeña historia verídica, como introducción:
Hace 30 años, una amiga en Holanda me regaló un bello plato para colgar en la pared. Estaba pintado al llamado estilo de Delft, es decir un plato de porcelana en los colores azul y blanco. Llevaba un texto en holandés antiguo que decía:
"Van het concert des levens krijgt niemand een programma"
que quiere decir:
"Del concierto de la vida nadie recibe un programa".
La frase es agradable y expresa lo que todos sabemos: hoy podemos ser felices, mañana tal vez no. Conservo el plato hasta el día de hoy, y si no viene un terremoto antes, seguirá colgado en mi pared.
Aquí viene la fábula, que más o menos trata del mismo tema.
Invito que al final de ella, el lector tal vez puede reflexionar un poco sobre lo que decía el plato.
* * *
EL ESCARABAJO, LA ORUGA Y LA ARAÑA
Puesto que en las fábulas, los animales hablan, me pongo a cantar, se dijo a sí mismo un bello escarabajo, moviendo alegremente sus alitas doradas por las afueras de El Cairo. Bajo un cielo de azul intenso, resaltaban aun más los tonos violetas y esmeralda de su cuerpecito. Llevaba bajo su ala derecha una cajita minúscula con piezas de ajedrez, ajustadas a su tamaño, porque también ocurre en las fábulas, que los animales, además de hablar y cantar, saben jugar ajedrez.
Resulta que en estado de felicidad no vio bien su camino y de repente cayó preso en una telaraña. Atrapado entre los finos hilos pegajosos no le quedó más que esperar la lenta llegada de una negra araña.
-¿Qué tienes ahí? -, le preguntó el arácnido, curioso.
-Es un juego de ajedrez.
-Bueno, dijo la araña,- por el momento mi apetito no es muy grande. Me acabo de engullir unas moscas que estaban visitando las pirámides, así que jugaremos al ajedrez, pero bajo mis condiciones. Si yo te gano te como y si tú me ganas también te como. ¿Qué te parece?
Así son las arañas, y muchos hombres, pensaba el escarabajo. ¿No me queda más que empatar?
La araña adivinó sus pensamientos y dijo: Y si empatamos jugamos otra partida porque ocurre que yo también sé mover las piezas.
Y jugaron varias partidas y el escarabajo siempre lograba que el resultado de cada partida fuera unas tablas.
Después de varias horas, le dijo el escarabajo: -Por favor, desáteme los hilos de tu telaraña porque me están asfixiando. No puedo jugar bien.
-Está bien - le contestó la araña. De todas maneras, admiro tu ingenio para permitir que logres una y otra vez el empate. Ya te conozco. Sabes alargar nuestros encuentros para alargarte la vida.
Luego dijo la araña: -Pero pasa en esta fábula que yo, como araña, a pesar de tener que comerte, me causas simpatía. Juegas muy bien. Tengo una nueva idea. Te dejo ir, recuperas tu libertad, pero siempre y cuando me traigas otro animal al que tú hayas ganado. En mi telaraña jugaré contra él, le ganaré, y me servirá de desayuno, mañana.
-Está bien -respondió el escarabajo, aliviado, y regresó con una oruga verde. Comenzaron a jugar y la araña le ganó 4-0 a la oruga. Pero al momento de engullírselo, por metamorfosis natural, la oruga se convirtió en una bella mariposa y se despidió sonriendo de sus dos compañeros, emprendiendo el vuelo hacia el cielo asoleado.
La moraleja de este cuento es que uno nunca sabe qué tipo de contrincante 
le toca la siguiente vez.

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